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Globalización y Guerra Comercial


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15/07/2018

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¿Qué puede ocurrir con el orden mundial si alguien es capaz de patear el tablero  en forma impredecible?


Todo parecía estable.

Con el Acuerdo de la Organización Mundial de Comercio, Marrakech 1994, se cerró un paquete consolidado de reglas para un nuevo orden económico mundial que vino a sentar las bases de la globalización, con un gran traslado de soberanía de los Estados  a este plano multilateral. La posterior incorporación de China a la OMC, el 4 de enero de 2012, dio mayor estabilidad a este  sistema mundial, con una influencia creciente de las corporaciones multinacionales, que protegieron sólidamente sus intereses en el nuevo orden.

Para entender cómo las potencias dieron forma a este Acuerdo de la OMC vale la pena mencionar que en él se incorporaron intereses estratégicos de los Estados Unidos, como la defensa de los Derechos de Propiedad Intelectual, que favorecieron a la industria farmacéutica y de biogenética, protegiendo sus innovaciones. La Compra Pública, los Servicios Transfronterizos,  las reglas de Valoración Aduanera, Acuerdos  sobre Competencia Desleal, Dumping y Subvenciones, Régimen de Salvaguardias, Productos Agrícolas.  Nada quedaba fuera de la OMC y la Solución de Diferencias permitió que se alcanzara una mayor simetría en los comportamientos comerciales. 

La economía norteamericana creyó que este orden estaría supeditado al poder político militar de la super potencia, lo que se tradujo en un intento de pelear guerras autopropulsadas cuyo costo iba sumiendo al imperio en un déficit estructural inmanejable. China, el socio milenario, comunista hacia dentro, neoliberal hacia fuera, a partir de los 90 comienza su adecuación al GATT para terminar incorporándose como miembro pleno de la OMC. Pero, en el decenio de los 90 China legisla sobre Equity Joint Ventures, convocando a inversionistas privados a asentarse como socios del Estado chino, asegurando un orden interno, sin presiones sindicales y con salarios bajos. La regla de oro fue que el extranjero participara en un 49% de la Joint Venture y China del 51%, con una gestión pareada a todo nivel. Con visión de largo plazo y paciencia oriental, China recibía una fuerte inyección tecnológica con  las multinacionales migrando al área del sur de China a radicar sus producciones planetarias desde Asia. En el plano de cuentas externas, EEUU ha venido salvando su déficit con emisiones de bonos soberanos y China ha sido la principal comprador de los mismos, sosteniendo el valor de la moneda americana.

La guerra comercial que ha causado Donald Trump ha significado el ingreso de un elefante a una cristalería. 

Los parámetros que se mantuvieron por tres décadas han tenido un fuerte freno. Revertir la pérdida de industrias ha llevado a Trump a una actitud  de beligerancia que ha pasado por  reactivar el gasto militar, generando una carrera armamentista que sea locomotora para el crecimiento interno. La política anti inmigrantes y la pretensión de construir un muro en la frontera con México reflejan una gestión reactiva e insensata. El reducir el déficit   está significando retirar la ayuda a las agencias de cooperación, debilitando aún más el orden mundial que el propio EEUU impulsó. Trump ha manifestado que lo gastado desde los años 5o en el sistema internacional, con organismos multilaterales como  la ONU, el FMI, el Banco Mundial, el BID, ha sido un desangre financiero para Estados Unidos y él ha comenzado a  apretar el cinturón.

Y en una vorágine de acciones con prepotencia y falta de trato diplomático clásico, rompiendo protocolos, Trump se ha peleado con la Unión Europea, particularmente con Alemania; con Rusia, con Corea del Norte, con México. Sin embargo, el juego de Trump parece ser de presión y fuerza para luego esperar alineamiento a sus intereses. Y cuando no atienden a esas presiones monta en cólera y la diplomacia tradicional llena de eufemismos comienza a enredarse cada día más. En estos escenarios impredecibles el desorden está siendo la regla y ello deriva en que  se improvisa y se yerra.

Los Ministros de Hacienda sudan la gota gorda tras alguna prospectiva sustentable, pero cada mañana por las redes sociales Trump mantiene sus gallitos con sus pares, dejando grandes confusiones en los otrora tranquilos escritorios de Wall Street.

Hernan Narbona Veliz



Etiquetas:   Globalización   ·   Comercio   ·   Posglobalización

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