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Por encima de entrenadores. Por encima de técnicos, abogados, directores y
empleados de cualquier índole. Por encima de presidentes e incluso por encima
de sí mismo... el Real Madrid. El club, la institución, sus colores, su afición
y, en definitiva, su alma. Ese alma eterna que arrasa a su paso cual huracán
caribeño.
Acaba una etapa
gloriosa, en la que el nombre del Real Madrid se ha paseado triunfante por toda
Europa y en la cual ha crecido aún más si cabe el prestigio y reconocimiento
internacional de un club que intenta transmitir en su hacer unos valores que le
han llevado a ser tan temido e idolatrado en el terreno de juego como respetado
y admirado fuera de él.
Cristiano Ronaldo deja
el club al que tanto ha dado. Pero, principalmente, deja el club que le ha
otorgado la gloria, la posibilidad de entrar en lid con el mejor futbolista de
todos los tiempos, la oportunidad de entrar en la historia con balones y letras
de oro. En definitiva, la leyenda. Pocos son los elegidos, y Cristiano lo ha
sido. Eligió el camino adecuado y demostró que, en el lugar óptimo y con los
mejores compañeros posibles, el talento y el esfuerzo se ven recompensados. Y
ahora elige de nuevo, esta vez en otra dirección… Turín, la Vecchia Signora. Un
nuevo reto para afrontar, ya con otras perspectivas…
Dicen que “poderoso
caballero es don dinero” (el que esté libre de pecado…). El Real Madrid ha jugado
su baza, la de la cordura y la responsabilidad. Años y años en el filo de la
navaja, lidiando al borde del abismo para evitar una espantada en el gallinero
que condujese al desastre. Años mimando a su máximo exponente futbolístico
hasta el punto de casi hipotecarse en el más amplio sentido de la palabra.
Esfuerzo llevado al extremo, hasta el último suspiro, en el cual Cristiano
eligió… el final del camino.
Toca reinventarse y
edificar de nuevo sobre los sólidos cimientos de un equipo joven aunque con una
enorme experiencia. Toca afrontar nuevos retos guiados por gente implicada que
elija estar o continuar en el Real Madrid, con todo lo que ello supone. Toca
creer en el nuevo proyecto y en el buen hacer de la institución. Porque, recordemos,
por encima de las personas, por encima de todo… el Real Madrid.