No estamos sabiendo diferenciar bien entre la cuestión de justicia del derecho universal a la elección de la propia forma de vida y la cuestión de las opiniones particulares, basadas en concepciones plurales acerca de la vida buena, sobre el uso concreto que se haga de ese derecho. El que yo considere racionalmente que es justo que todos tengan derecho a elegir su propia forma de vida no implica que a mí me tenga que gustar vitalmente cualquier uso que se haga de ese derecho.



