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Pedro Sánchez, el fementido


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10/07/2018


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Pedro Sánchez no es rey, ni siquiera es un presidente de gobierno legítimo siendo un oportunista de una bajeza incalificable, pero un traidor poseído por el demonio de la mediocridad solo puede pasar a la Historia en función de sus actos, como así sucedía con los monarcas españoles que trascendieron en el tiempo con apodos que están íntimamente ligados a su identidad.


 Los personajes históricos toman con el paso del tiempo una relevancia concisa que resume en un sobrenombre lo que fueron y lo que hicieron. De modo lacónico se despeja a la mínima expresión el carácter de su personalidad y las consecuencias de sus acciones. Así muchos fueron los reyes de España que deben su fama a  la descripción en esencia que acompaña con un calificativo a su identidad, destacando una característica sobresaliente de su aspecto o comúnmente de su personalidad.

 Estos apodos desde la Edad Media se inician con los Reyes Católicos, Isabel y Fernando y se continúan conAlfonso X el Sabio, Pedro I, el Cruel; Enrique II, el Fratricida, llamado así por culparlo de la muerte de su hermano Pedro; Enrique IV, el impotente, y con el paso del tiempo otros tantos reyes caracterizados por el histórico apodo que dejó la huella de su obra, carácter, aspecto o actitud como son, verbigracia: Sancho IV, el Bravo, Fernando IV, el Emplazado, Alfonso XI, el Justiciero o Enrique III, el Doliente, apodado así por su salud precaria, etc.

Muchos de esos sobrenombres provienen del juicio popular a tenor de cómo se percibían aquellos gobernantes de los que dependían sus existencias. No podía haber calificativo más certero que el de aquellos que estaban directamente influidos por las decisiones de sus respectivos gobiernos, en función de la benevolencia o no que el pueblo otorgaba para definirlos en una sola palabra.

Nuestros reyes de España seguramente recibirán su apodo con el que la Historia juzgará sus acciones y a tenor de los muchos beneficios acumulados no serán despectivos, a pesar de la corriente orquestada de acoso y derribo practicada por una izquierda bastante sucia y aventajada en las lides del engaño y la manipulación social. De los presidentes de gobierno solo se sabe el del bobo solemne que Mariano Rajoy, llamado maricomplejines por Jiménez Losantos, adjudicó al nefasto Rodríguez Zapatero.



Dicho esto no sería extraño que Pedro Sánchez acuñara para la Historia un sobrenombre acorde al calibre de la traición que ha practicado contra la libertad de los pueblos, siendo su traición de una inédita caradura solo capaz en elementos de una bajeza personal incalificable. Pero a pesar de lo inenarrable que resulta calificar lo miserable de sus actuaciones, un calificativo merece para pasar a la Historia como uno de los personajes más ruines desde los siglos de nuestro país. Pedro Sánchez, el Fementido, sería una justa denominación para describir, siquiera someramente, quién preside actual y bastardamente a España.



No solo ha engañado a todo un país con una estrategia inmunda de amago democrático para hincar el puñal de la traición contra la soberanía popular, sino que ajeno a toda moral, conciencia, honradez y ya veremos si legalidad, está plantando las bases de autodestrucción con unas medidas de sectarismo calculado para favorecer, con inmunda falta de decencia, todo cuanto va a ser causa de ruina en un país radicalizado, sin que nadie haya votado a los que serán responsables de un destrozo si la resistencia del Pueblo, hasta ahora pasmado, no lo remedia.







No existen límites para este estafador gubernamental y en función de sus execrables actos el apodo de el Fementido quedaría en la justa definición de esta presidencia traidora que se está ganando a pulso la mayor vergüenza ajena de personaje sin honra en España, tierra donde este miserable no debió nacer. Acaso se reencarne en un puerco, en esta vida con forma humana ya ha retozado en las porquerizas hechas a medida de su carácter traidor y apestado.



Pedro Sánchez, el Fementido, sería hasta benevolente para calificarlo y quizá un apodo ininteligible para este pueblo sencillo que llama a cada cuál por su nombre; mejor sería, e inteligible para todos, Pedro Sánchez, el Guarro… y sigue quedándose corta la denominación.





http://ramblalibre.com/2018/07/08/pedro-sanchez-el-fementido/



Etiquetas:   PSOE   ·   Pedro Sánchez

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