Un país que se reconoce en la adversidad...

Han sido días de profundo pesar en Chile, estamos acostumbrados. Y es que en la adversidad los chilenos nos reconocemos, comprometemos y hacemos parte de una sola unidad. ¿Ejemplos? Hay muchos, sólo por citar algunos: La Teletón, los 33 mineros de Atacama y el terremoto del pasado 27/F.

 

. Y es que en la adversidad los chilenos nos reconocemos, comprometemos y hacemos parte de una sola unidad. ¿Ejemplos? Hay muchos, sólo por citar algunos: La Teletón, los 33 mineros de Atacama y el terremoto del pasado 27/F.

Los hechos acontecidos en Juan Fernández son tremendos. Morir de esa forma me hace pensar en que desaparecer así es injusto. No sólo para quienes son familiares, también para las personas que seguían al animador de TVN, a un programa de televisión, amigos, parejas, conocidos... 

El tema caló hondo y en forma horizontal en esta sociedad. Ni hablar de redes sociales. Las pautas de los medios de comunicación se coparon día y noche hablando del tema; lo mismo políticos, actores, animadores, periodistas... Todos se volcaron a la información de los 21 desaparecidos tragados por el agua de forma macabra.

Pero, en medio de todo esto, merece la pena detenerse en un aspecto que cruzaba el pensamiento de todos quienes se dirigían a Juan Fernández: Su vocación de servicio…

No son pocas las personas que dedican sus vidas y trabajos al servicio. Este último entendido no como un asistencialismo, sino como un verdadero estilo de vida. No son pocos los que construyen su proyecto de vida en torno a este entregar a otros a través de su trabajo o bien, una política pública. 

En estos tiempos, donde la crítica abunda y los actos hacia el prójimo escasean es que aparecen estas historias que son dignas de destacar. Lástima que sólo de esta forma se divulguen. 

Y es que somos una sociedad poco criteriosa cuando se trata de actos nobles y campeones cuando se trata de sentarse en la vereda del frente a criticar todo cuanto nos parece diferente. Claro, que sin hacer un acto concreto para revertirlo o mejorarlo. La crítica constructiva tiene poco asidero en estos temas. 

Los actos nobles pocas veces tienen cabida en las agendas de medios, incluso en las públicas. Lo importante en esta historia es que la gratitud viene de hechos concretos, que nada tienen que ver con lo material. Testimonio de ello son las cientos de personas que a la fecha han recibido beneficios no sólo del Estado, también en los actos más pequeños que día a día podemos hacer cada uno de nosotros. 

Somos muchos los que en silencio y de una u otra forma estamos aportando con nuestro grano de arena a la reconstrucción del país. Los que conozco, me consta, son personas que están haciendo lo mejor posible. Claro que no puedo hablar por todos. Sería irresponsable. 

¿La reconstrucción? Claro, es un proceso complejo, lento, pero que se está haciendo con profesionalismo. No es uno, sino cientos de personas las que día a día se levantan por sacar este país adelante. Entre ellos están las personas que trabajan en ONG'S como las del Desafío Levantemos Chile —a través de su principal impulsor quien pereció en esta tragedia, Felipe Cubillos— y Un Techo Para Chile; también gubernamentales, como el Ministerio de Vivienda, miles de funcionarios regionales, y por supuesto... obreros de la construcción, que día a día y pala en mano construyen no sólo casas, también sueños de una mejor calidad de vida. Valga mi reconocimiento para todos ellos.

El lema de la reconstrucción dice: "Chile Unido Reconstruye Mejor", el espíritu de esta frase debe reforzarse. Somos un país que aprende a golpes... Debiéramos entonces pensar en cómo nos plantearemos de ahora en adelante, aprender de lo sucedido y cambiar el eje de nuestra discusión nacional e interna. 

 

UNETE



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