. Mucho
más todavía si
además se tienen inquietudes, y no digamos vocación, de servicio
público.
La llamada clase política de
este país sigue dando muestras de las carencias que en valores y principios
democráticos inherentes o presupuestos a caulquier cargo público tiene.
Y lo anterior debería
preocuparnos. Los ciudadanos no deberíamos admitir que actitudes y
manifestaciones como las que estamos viendo, leyendo y oyendo en los medios de
comunicación estos días, a colación de la sentencia del Supremo -que obliga a la
Generalidad de Cataluña a imponer el castellano como lengua vehicular en la
escuela- proferidas por determinados políticos, representantes de instituciones
democráticas, pasen por nuestros oídos de forma inócua sin que nada nos
'chirríe'.
Más allá del análisis que en
términos técnico-jurídicos merezca la sentencia, lo que resulta inaceptable e
indignante en un supuesto Estado de Derecho, es que algunos de estos nuestros
representantes hayan anunciado y llamado a los docentes a una especie de
insumisión para que la sentencia del alto tribunal y, en consecuencia la ley, no
sean acatada la primera, y cumplida la segunda.
Habría que recordarles a estos
políticos que en su día juraron cumplir y hacer cumplir la Constitución, lo que
implícitamente conlleva acatar las reglas y el funcionamiento democrático del
país, así como el respeto a sus instituciones.
La honorabilidad es la
condición de lo que es digno de honor y respeto. Ante las actitudes de estos
políticos, me pregunto si reúnen tal atributo y si son dignos de ostentar un
cargo democrático o de representar a una institución de un
sistema al que no
respetan.
Estamos en tiempos de cambio.
De la noche a la mañana hemos (han) modificado la Constitución. Podría ser el
momento de impulsar los cambios legales necesarios para que cargos públicos
nombrados como tales en virtud del sistema democrático no puedan perpetrar tales
puñaladas traicioneras y quedar impunes.
Actitudes tan deleales
merecerían la inhabilitación para el desempeño de cualquier cargo
público.