Depende de ti...

Estamos muy acostumbrados a vivir en el mundo que “nos ha tocado” vivir sin cuestionarnos si lo que estamos viviendo es “como debe ser”. 

 


Nos tomamos nuestras cervezas mientras le gritamos a la radio, a la televisión o a nuestros amigos, que los políticos son unos corruptos sin ética ni principios, que son unos incompetentes, que nos han traicionado…

Recordarles estimados señores y estimadas señoras, que han sido elegidos por los ecuatorianos, que siguen en el poder por que los ecuatorianos no hacen nada para echarlos, que siguen haciendo todo eso que le gritamos a la radio, precisamente porque solo le gritamos a la radio.

No nos olvidemos nunca, que para lo bueno y para lo malo, el poder político en una democracia lo tiene la ciudadanía. Todo aquel que se escuda en que los de siempre siguen controlando el sistema y que no se puede hacer nada, simplemente están escondiendo su conformismo, su desinterés o su cobardía.

Si un político es un inútil, la ciudadanía es inútil; si un político es corrupto, la ciudadanía es corrupta; si un político es deshonesto, la ciudadanía es deshonesta. ¿Por qué? Porque usted, sí usted, y su pareja y sus hijos y sus padres y por supuesto yo… somos cómplices necesarios para que ocurra todo eso, somos cómplices del sistema porque participamos en él, somos cómplices de ver y no hacer, somos cómplices de tirar la piedra y esconder la mano, somos cómplices de todo eso que le gritamos a la radio, a la televisión o a nuestros amigos.

Ya conozco todas las excusas que me van a poner (no tengo tiempo…, qué puedo hacer yo…, me pueden despedir…, etc.), pero no dejan de ser excusas. El miedo paraliza, el miedo te invita a morir porque vivir con miedo es estar muerto en vida… Si realmente se quiere cambiar algo hay que hacer sacrificios, probablemente no sirva de mucho todo lo que tú o yo podamos hacer, pero es un granito de arena, y si sumamos todos los granitos de arena, podemos enterrar a mucha gente bajo toneladas de voluntades marcadas a fuego en cada grano de arena.

No nos equivoquemos, hemos dejado crecer demasiado a un sistema que nos fagocita y ahora no podemos pretender que nuestra lucha haga un mundo mejor para nosotros, hemos cometido errores y ahora tenemos que pagar por ello. El mundo por el que tenemos que luchar es el que no verán nuestros ojos, quizás tampoco nuestros hijos, pero hay que empezar hoy mismo a luchar para que nuestros nietos si lo puedan ver.

No luchamos por el presente, luchamos por el futuro.

UNETE



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