. Y es que el candidato Gustavo Petro solo sumará en
votos para la segunda vuelta, por aquellos sectores (minoritarios) de
inclinación izquierda que optamos por la candidatura de Sergio
Fajardo.
Dicho esto me
permito explicar las conclusiones anteriormente expuestas y para ello
me remontaré un poco a la historia bipartidista del país, e
iniciaré por mencionar la violencia Liberal-Conservadora.
Desatada entre
mediados de los cuarentas y los sesentas, este periodo de violencia
venía auspiciado por dos partidos que en su momento representaban
dos facciones opuestas de pensamiento político. Luego de más de 10
años de violencia partidaria, el país tuvo un periodo de relativa
calma durante el frente nacional, que no duraría mucho en generar
otro foco de violencia debido al asesinato de líderes comunistas
madurando rápidamente la naciente violencia guerrillera, que se
recrudecería con la instauración de grupos paramilitares y el
narcotráfico entre los ochentas y noventas acentuando las extremas
tendencias de izquierda y derecha.
Estos eventos tan
catastróficos dejan en los colombianos una impresión de náuseas y
rechazo a las fuerzas políticas por definición contrarias
catalogadas de izquierda o derecha, herederas históricas de la
violencia en Colombia y representadas hoy por Gustavo Petro e Iván
Duque
Y es aquí donde
pierde la izquierda, pues no tiene el poder económico, político y
mediático de la derecha para hacer frente en las contiendas
electorales y se verá relegada siempre al segundo lugar; es por esto
que en busca de un deseo de cambio, la izquierda debía aliarse (y no
al revés) a un nuevo y creciente sector independiente que no desea
definirse por direcciones.
Este nuevo sector
independiente, representado por Sergio Fajardo, hizo eco de su
principal y más bella premisa “podemos ser diferentes sin ser
enemigos”, sector que para definirse debía iniciar por rechazar
formalmente (aunque de manera tajante), a las tendencias extremas,
perdonar y aceptar a quienes de otros sectores (algunos llegábamos incluso
habiendo hecho antes oposición a Sergio Fajardo)
decidimos sumarnos a su campaña. Por esto la campaña de Fajardo se
caracterizó por dejar de lado los improperios a una u otra
dirección, o en lenguaje de la izquierda por ser “tibia”. Así,
los simpatizantes de la Coalición Colombia fuimos a las urnas
dispuestos a perder, pero nunca a dejar de lado nuestra premisa
principal, de que “podemos ser diferentes sin ser enemigos”, de
que no apoyamos a las tendencias extremas.
Y el pasado 27 de
mayo, mostramos que Colombia tiene otra cara distinta a la izquierda
o la derecha, mostramos que en Colombia, somos más de 4 millones de
personas que no deseamos etiquetarnos en ninguna dirección y que
tenemos la fuerza para poner un presidente, que no necesitamos para
ello realizar improperios a nadie. Esta fuerza hoy está mas viva que
nunca, y nuestro compromiso es con ella.
Con esto lo más
coherente para mantener viva la Coalición Colombia esperanza y
futuro cambio del país, es mantenerse al margen de las pujas por una presidencia peleada por facciones que no la representan, pues hoy
decirle sí a cualquiera de los 2 es decirle no a la Coalición
Colombia.
Hasta aquí ya
perdió Gustavo Petro la presidencia, y ni siquiera he hablado de sus
propuestas, que por cierto yo las calificaría de inviables. (igual
podría estar equivocado en esto y aún así no generará
diferencia).
Así que a Gustavo
Petro y la izquierda no queda más que felicitarlos y reconocer su
arduo trabajo en la primera vuelta, jugaron con maestría, pero
estaban en jaque mate desde antes de empezar, les pido
encarecidamente que el próximo 17 de junio luego de la derrota de su
candidato, no culpen a una fuerza electoral que nunca le perteneció
a la izquierda, y que sobre todo, y principalmente nunca se vio ni
está representada por Gustavo Petro, a ustedes y a la derecha les
enviamos un abrazo de reconciliación y les repetimos que “podemos
ser diferentes sin ser enemigos”
Yo que hice parte de
los movimientos de izquierda puedo dar un paso atrás, y voy a votar
por Petro, pero no le va a alcanzar.
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