Voy a votar por Petro, pero no le va a alcanzar

Los comicios por segunda vuelta, que tendrán lugar el próximo domingo 17 de junio, serán el termómetro que mida la muy bien conocida (y desde hace mucho), diferencia de fuerza electoral en favor de la derecha contra la izquierda. Y es que el candidato Gustavo Petro solo sumará en votos para la segunda vuelta, por aquellos sectores (minoritarios) de inclinación izquierda que optamos por la candidatura de Sergio Fajardo. Dicho esto me permito explicar las conclusiones anteriormente expuestas y para ello me remontaré un poco a la historia bipartidista del país, e iniciaré por mencionar la violencia Liberal-Conservadora.

 

. Y es que el candidato Gustavo Petro solo sumará en votos para la segunda vuelta, por aquellos sectores (minoritarios) de inclinación izquierda que optamos por la candidatura de Sergio Fajardo. Dicho esto me permito explicar las conclusiones anteriormente expuestas y para ello me remontaré un poco a la historia bipartidista del país, e iniciaré por mencionar la violencia Liberal-Conservadora.
Desatada entre mediados de los cuarentas y los sesentas, este periodo de violencia venía auspiciado por dos partidos que en su momento representaban dos facciones opuestas de pensamiento político. Luego de más de 10 años de violencia partidaria, el país tuvo un periodo de relativa calma durante el frente nacional, que no duraría mucho en generar otro foco de violencia debido al asesinato de líderes comunistas madurando rápidamente la naciente violencia guerrillera, que se recrudecería con la instauración de grupos paramilitares y el narcotráfico entre los ochentas y noventas acentuando las extremas tendencias de izquierda y derecha.

Estos eventos tan catastróficos dejan en los colombianos una impresión de náuseas y rechazo a las fuerzas políticas por definición contrarias catalogadas de izquierda o derecha, herederas históricas de la violencia en Colombia y representadas hoy por Gustavo Petro e Iván Duque

Y es aquí donde pierde la izquierda, pues no tiene el poder económico, político y mediático de la derecha para hacer frente en las contiendas electorales y se verá relegada siempre al segundo lugar; es por esto que en busca de un deseo de cambio, la izquierda debía aliarse (y no al revés) a un nuevo y creciente sector independiente que no desea definirse por direcciones.

Este nuevo sector independiente, representado por Sergio Fajardo, hizo eco de su principal y más bella premisa “podemos ser diferentes sin ser enemigos”, sector que para definirse debía iniciar por rechazar formalmente (aunque de manera tajante), a las tendencias extremas, perdonar y aceptar a quienes de otros sectores (algunos llegábamos incluso habiendo hecho antes oposición a Sergio Fajardo) decidimos sumarnos a su campaña. Por esto la campaña de Fajardo se caracterizó por dejar de lado los improperios a una u otra dirección, o en lenguaje de la izquierda por ser “tibia”. Así, los simpatizantes de la Coalición Colombia fuimos a las urnas dispuestos a perder, pero nunca a dejar de lado nuestra premisa principal, de que “podemos ser diferentes sin ser enemigos”, de que no apoyamos a las tendencias extremas.

Y el pasado 27 de mayo, mostramos que Colombia tiene otra cara distinta a la izquierda o la derecha, mostramos que en Colombia, somos más de 4 millones de personas que no deseamos etiquetarnos en ninguna dirección y que tenemos la fuerza para poner un presidente, que no necesitamos para ello realizar improperios a nadie. Esta fuerza hoy está mas viva que nunca, y nuestro compromiso es con ella.

Con esto lo más coherente para mantener viva la Coalición Colombia esperanza y futuro cambio del país, es mantenerse al margen de las pujas por una presidencia peleada por facciones que no la representan, pues hoy decirle sí a cualquiera de los 2 es decirle no a la Coalición Colombia.

Hasta aquí ya perdió Gustavo Petro la presidencia, y ni siquiera he hablado de sus propuestas, que por cierto yo las calificaría de inviables. (igual podría estar equivocado en esto y aún así no generará diferencia).

Así que a Gustavo Petro y la izquierda no queda más que felicitarlos y reconocer su arduo trabajo en la primera vuelta, jugaron con maestría, pero estaban en jaque mate desde antes de empezar, les pido encarecidamente que el próximo 17 de junio luego de la derrota de su candidato, no culpen a una fuerza electoral que nunca le perteneció a la izquierda, y que sobre todo, y principalmente nunca se vio ni está representada por Gustavo Petro, a ustedes y a la derecha les enviamos un abrazo de reconciliación y les repetimos que “podemos ser diferentes sin ser enemigos”

Yo que hice parte de los movimientos de izquierda puedo dar un paso atrás, y voy a votar por Petro, pero no le va a alcanzar.

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UNETE



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