Oficio y Espíritu

Sin lugar a dudas en el desempeño de ciertos oficios se debe ser, casi como requisito indispensable, muy ignorante en algunas áreas, de lo contrario ese oficio no será desempeñado de buena manera, será de una inmensa carga emocional o quizá hasta de todo orden para quien lo desempeñe, un ejemplo claro es el del oficio de carnicero, estar desmembrando animales día a día obviamente conlleva el no sentir ningún cariño por ellos, los animales y cuando hablo de cariño por los animales es ese que no tiene que ver con quererles porque me hacen compañía o aunque le golpee, él está ahi siempre fiel moviendo su cola a mi primer rasgo de afecto. Tampoco podemos hablar de un minero o empresario del rubro que depreda y contamina, de que tenga conocimiento de el daño que está generando o el industrial que vierte desechos contaminantes a la atmósfera o las aguas o quizá abarata el costo al máximo posible y sube los precios también al máximo posible, sólo porque debe ser así, sin buscar explicaciones.

 

. Tampoco podemos hablar de un minero o empresario del rubro que depreda y contamina, de que tenga conocimiento de el daño que está generando o el industrial que vierte desechos contaminantes a la atmósfera o las aguas o quizá abarata el costo al máximo posible y sube los precios también al máximo posible, sólo porque debe ser así, sin buscar explicaciones.
Es entonces cuando me pregunto en qué áreas debe ser ignorante un economista para que sea eficiente en ese oficio de mantener los números en azul y con las mejores rentabilidades, a toda costa, sin importar nada, es que se debe ser absolutamente ignorante en todo lo que no tenga que ver con la economía, sin afectos, sin compromisos o es que sólo son actores en esos momentos de desempeño, cuando estúpidamente suben los precios, por ejemplo, de un artículo en determinado e ignoran, una y otra vez que eso significará hacer rodar la rueda con más y más fuerza y que irremediablemente las consecuencias les llegarán de vuelta con sus resultados de alzas en los artículos que deberán comprar con esa alza que se repite como un reguero hasta hacer subir los precios de sus propios insumos irremediablemente y como resultado otra vez contra el cristal, como todo sube hay que subir y vamos nuevamente, así, permanentemente, estúpidamente, ignorantemente, sin detenerse a razonar, como esa avecilla una y otra vez contra el cristal, ignorando que por no detenerse a analizar a meditar a estudiar debidamente todas las alternativas, por tanto sumidos en su ignorancia, repitiendo, reiterando una y otra vez ese error con consecuencias fatales para todos nosotros que les consideramos los especialistas y vemos mientras tanto como nos usan y abusan sólo por su afán de hacernos creer que son los especialistas, mientras los números nos dicen una y otra vez... que se equivocan.

UNETE



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