. Mayor tensión, nerviosismo, desespero y miedo,
se aprecia en los duros del narco-régimen dictador de Venezuela. Finalmente
insistieron y se arriesgaron a realizar un acto electoral fraudulento, inconstitucional
y falto de, aunque sea, un ápice de legalidad. Sin embargo, qué se puede
esperar de individuos enfermos de poder, sin escrúpulos, sin sensibilidad
humana, cobardes que piensan que la justicia no los alcanzará?
Soplan vientos de esperanza y de fe,
por parte de un pueblo y una diáspora, ambos sufriendo los desmanes de esta
gran crisis, crisis sin precedentes en la historia del país.
El cerco se observa, cada día, más
rígido, más efectivo y con aroma a libertad.
La gran duda es, si estamos
preparados para el día después:
La fuerza política opositora, estará
a la altura de la lealtad, de la entrega incondicional, de la transparencia
necesaria, de la necesidad de crecimiento, de las soluciones requeridas, de
incentivar la unión de la población venezolana ?.
La población venezolana, estará a la
altura de la unión, del desprendimiento de intereses personales, de lo que
merecen, de desear la prosperidad, de ser exigentes con sus mandatarios y
funcionarios (civiles y militares)?
La fuerza militar y policial, estarán
a la altura de dar cumplimiento a la Constitución Nacional, de las leyes y
reglamentos, pertinentes, de no incurrir en cualquier forma de corrupción, del
respeto y protección al pueblo y soberanía de la nación, o preferirán ser
eliminados y así pasaríamos al formar parte del grupo de países, tal como Costa
Rica, la cual no tiene fuerzas armadas y viven prósperos y en sana paz ?
Estamos preparados para el día
después ?...
Lo cierto es que debemos dar los
pasos necesarios, con mucha fe, y cada uno de los ciudadanos, cualquiera sea su
creencia, debe estar en comunión con su ser supremo, unidos en oración para
erradicar esta sombra maligna que mantiene secuestrado al país y que ha
provocado tanto daño.
Siempre valdrá la pena
perseguir el bienestar que todos merecemos. Venezolanos, dentro y fuera de
nuestro territorio, muy pronto nos reencontraremos, con la fuerza y entusiasmo,
para reconstruir nuestra patria. Todos debemos aportar lo mejor de cada uno,
sin caer en la tentación de la corrupción, en la tentación del desgano, en la
tentación del egoísmo, en la tentación de la maldad, en la tentación de los
vicios, en la tentación de apartarnos de nuestro Creador, para que, este triste
y escalofriante capítulo de nuestra historia, jamás vuelva a repetirse, y
seremos la tierra que la mayoría soñamos, muy prósperos y finalmente felices.