Factores genéticos del acto proyectual
El código genético es el conjunto
de normas, por las que la información codificada en el material genético
(secuencias de ADN o ARN), se traduce en proteínas en las células vivas.
Tal vez la característica más
significativa del código genético es su universalidad. Esto significa que todos
los seres vivos tienen los mismos nucleótidos en su ADN y son traducidos de la
misma forma en proteínas. Esto nos lleva a meditar acerca de un origen común y
único a todos los seres vivos1.
Todo contexto impone
restricciones al pensamiento creativo, los condicionantes son la base de la
creatividad en la Arquitectura; son en definitiva su fundamento y su fin2.
Pero existen condicionantes que
son superiores a las que un contexto pueda imponerle a una obra arquitectónica.
Aquellas que, por ejemplo, refieren a los derechos fundamentales de las
personas, como el libre desenvolvimiento, la no discriminación y la igualdad de
oportunidades.
El código genético es el mismo
para todas las obras de arquitectura. La accesibilidad al medio físico es la
proteína esencial por la cual la obra del arquitecto adquiere su fenotipo
propio.
Los genes son siempre parte de la
vida, nos influyen en todos sus aspectos, pero no nos determinan cuál será el
argumento de esa vida o el final de la historia.
Siza desembarca en POA
La Fundación Iberê Camargo fue
creada en el año 1995, un año después de la muerte del artista brasileño, cuyo
objetivo era preservar y divulgar su obra. Con el fin de aproximar al público a
la obra de este artista, uno de los grandes nombres del arte brasilero del
siglo XX, la institución procura incentivar la reflexión sobre la producción contemporánea.
Durante 13 años, la Fundación
Iberê Camargo tuvo como sede la casa
donde el artista vivía. En mayo de 2008, la institución inauguró su nueva sede,
la primera edificación del arquitecto portugués Álvaro Siza en Brasil. El
proyecto que recibió el León de Oro en la Bienal de Arquitectura de Venecia de
2002, se ha configurado como un referente arquitectónico no solo para la ciudad
de Porto Alegre, sino para la arquitectura brasilera.
Esta obra cuenta con un área
total de 8250 m², construida en un terreno cedido en 1996 por el Gobierno del
Estado de Río Grande del Sur, en las orillas del Lago Guaíba. El trabajo
técnico de planificación del espacio se llevó a cabo en 1999, el mismo año en
que Siza fue invitado a realizar el proyecto arquitectónico, cuyas obras se
iniciaron con la colocación de la piedra fundamental en junio de 2002.
Primera obra en Brasil en
utilizar el hormigón blanco visto, reforzado en toda su longitud, la
construcción no utiliza ticholos o elementos de cierre. Además del impacto plástico,
el material ofrece una alta durabilidad y bajo mantenimiento. Desarrollado por
la empresa constructora Camargo Corrêa, en colaboración con la Universidad
Federal de Rio Grande do Sul, fue uno de los dos ganadores del Tercer Premio de
Tecnología y Construcción, creado por el área de Infraestructura de la ONU3.
La obra
Definida por el propio Siza como
una “casi escultura” – donde luz, textura, movimiento y espacio son
cuidadosamente explorados –, la edificación favorece la relación directa entre
el espectador y la obra de arte, y torna el contacto con el trabajo de Iberê
todavía más rico.
Esa relación directa entre el
espectador y la obra se potencia al máximo con el juego y la calidad espacial
lograda. Tres plantas, un atrio para recibir las obras de arte de carácter
temporal, una múltiple altura central con pasajes y rampas que nos remontan al
concepto de “promenade architecturale”, creando una dialéctica entre arte,
naturaleza y arquitectura.
De líneas simples y esbeltas,
espacios interiores amplios y diferenciados, con circulaciones verticales bien
definidas y con un único servicio higiénico adaptado para todo público por
planta, es un ejemplo de integración de la accesibilidad física con diseño
arquitectónico más allá de las normas.
Su contraste de delicadas curvas
y trazas rectas, el juego simétrico – asimétrico que se evidencia en la
elección de determinados puntos de vista interiores y exteriores para apreciar
la obra, demuestran la experticia de Siza para lograr una obra de arquitectura
que incorporó la accesibilidad al medio físico en su código genético de una manera
formidable.
La deuda de Iberê
Le Corbusier en su “Textos y
Dibujos para Ronchamp” realizaba una metáfora que entre arquitectura y
gastronomía que expresaba la analogía entre la mente humana y un recipiente
donde se pueden verter a granel los ingredientes
(componentes de un problema), para dejarlos “flotar”, “cocinarse lentamente”,
“fermentar”.
La metáfora del cocinero empleada
por el propio Le Corbusier nos sugiere una manera de afrontar el encargo4.
La ausencia de uno de esos
ingredientes en el proceso de ideación de la obra arquitectónica, puede
llevarnos a que el plato principal no se potencie en toda su expresión. Es como
la adición de sal en las comidas. El sabor salado es uno de los cinco sabores
principales y responde a la capacidad específica de las papilas gustativas
ubicadas a ambos lados de la parte delantera de la lengua. La sal añadida a un
alimento tiene efectos potenciadores de su sabor.
El arte es una experiencia
multisensorial, donde la apreciación del mismo puede ser potenciando uno o
todos los sentidos.
Quizás una de las deudas
principales de esta obra de Siza es considerar a la persona no vidente como
usuario o destinatario de esta obra. Donde el edificio no sea recorrido
meramente por el sentido visual.
La inclusión de un plano háptico
en la entrada de la edificación, la audio descripción de las obras, la
incorporación de señales táctiles para la lectura de las mismas, y elementos de
orientación en las salas, hubiesen sido la sal adicionada para potenciar tan
magnífico “plato gourmet” como lo es la Fundación Iberê Camargo.
La condicionante como motivadora
Retomando los conceptos que el
Prof. Arq. Alejandro Folga maneja en su libro “Tres Herramientas Proyectuales”,
debemos replantearnos en nuestros procesos creativos a las condicionantes como
aquellos preceptos generadores de ideas, en lugar de tomarlos como “frenos”,
límites, barreras a la creación, a la libre imaginación.
Debemos concebir a las
condicionantes como caminos a ser descubiertos por el proyectista. Caminos que
siendo recorridos, ofrecen alternativas de diseño que ofrezcan otras vías de
soluciones creativas.
La accesibilidad al medio físico
no es una condicionante que surja del contacto con el problema específico, del
encargo hacia el proyectista.
La accesibilidad al medio físico
es una condicionante dentro del código genético de la Arquitectura del siglo
XXI. Su fenotipo es la variable…
“Es precisamente el contacto y la apertura lo que va construyendo la
cultura y la identidad de los pueblos.”
Álvaro Siza (1933-actualidad)
Arquitecto portugués.
1
http://www.ecogenesis.com.ar/index.php?sec=articulo.php&Codigo=59
2 Folga, Alejandro.
Arquitecto – Tres herramientas proyectuales. Facultad de Arquitectura. UdelaR.
3 http://www.iberecamargo.org.br/a-fundacao/fundacao-sede.aspx
4 Folga, Alejandro.
Arquitecto – Tres herramientas proyectuales. Facultad de Arquitectura. UdelaR.