CAZAHURACANES
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.cazahuracanes.com.mx/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" id="LPlnk380185" style="color: blue;">www.cazahuracanes.com.mx
SIGUEME EN TWITTER @janysrivera y FACEBOOK JANYNA RIVERAcolumnacazahuracanes@gmail.com EL CAMBIO PARA OPB QUE NO LLEGÓ. Othón P. Blanco, aquel municipio que antes de 2011 fuera la segunda demarcación municipal más grande del país en cuanto a territorio, puerta de entrada al país y salida a Centroamérica, con bellas playas, zonas agrícolas, rico en flora y fauna. Que tiene como sede a la capital de Quintana Roo, Chetumal, donde inicia México y se asientan los tres poderes del Estado, la cuna de la gente de buena madera. A Chetumal le sobrevive su bahía, la concordia y amistad de las familias que han hecho crecer esta ciudad y que hace se sostenga, sobreviva, arañe el subsistir y aun respire. Y es que es lamentable, frustrante e incluso triste ver las calles abandonadas y algunas con destrozos viales, camellones descuidados, parques sucios, con juegos oxidados y guarniciones sin pintar. Saber de comercios que bajan la cortina porque no pueden más, que otros para resistir han recortado gastos, la basura sigue y sigue por días en las banquetas, y sino en un incendiado basurero municipal, calles oscuras, una imagen urbana deplorable, que para nada parece la capital de uno de los Estados más ricos y bellos de México. A esto sumarle programas municipales inexistentes, obra e inversión nula para Othón P. Blanco, asistencia social limitada y la operatividad y logística de protección civil con escases. El “cambio” que prometió y ofreció Luis Torres Llanes no llegó, toda vez que el único cambio que hizo fue el de candidatura. La improvisación y las contradicciones se apropiaron del discurso de Torres Llanes que sin brújula y naufragando malgobernó la capital de Quintana Roo, creando esperanzas pero con una aprobación perdida y con la credibilidad del discurso por los suelos. Ahora pretende ganar simpatizantes en municipios donde no lo conocen ni reconocen y ofrece gestionar recursos para el sur como legislador federal cuando por Othón P. Blanco no pudo hacer nada. En 2016 Luis Torres prometió un cambio a los ciudadanos, declarando que los othonenses estaban en el abandono, defraudados y saqueados, en esas promesas le acompañaron Mayuli Martínez y Fernando Zelaya quienes hicieron la promesa de velar por este municipio como diputados, ahora desde otra candidatura sin culminar por la que pidieron el voto pretenden continuar con la farsa. Los chetumaleños siguen sedientos de cambio y los tiempos políticos no están ajenos a esa crisis de confianza, porque crisis en los bolsillos de Luis Torres no hay , menos después de endeudar con 300 millones de pesos a su salida al municipio, crisis si hay en su carrera que está por concluir con el rechazo en las urnas que solito se buscó. LO QUE LAS COPETUDAS CUENTAN. Para los candidatos es vital la presencia y apoyo de la familia pero en especial de sus conyugues quien en la mayoría de los actos de campaña les acompañan o hacen labores de proselitismo por separado pidiendo el voto a favor de su pareja. Ya veremos como se desempeñan los esposos y esposas de los candidatos y candidatas, quienes les suman o le restan a los aspirantes, toda vez que algunos logran ser muy bien aceptadas y aceptados ganando la simpatía de la gente. Pero en ocasiones a algunos les da por hablar de más, ser déspotas y sentirse son ellos los candidatos, sino échele una ojeada al pasado inmediato y recordará a unos que otros como han estropeado el desarrollo de la contienda de su pareja o les sale lo político en unos meses queriendo ser los próximos ungidos. COMO DIJERA LA TIA JOVITA. “Zapatero a tus zapatos y déjate de otros tratos”.