. “Cada uno será lo que quiera, nada importa su vida anterior”. Así es como reza el himno de la Legión española. Y así es como hay que considerar la imagen de la actual esposa de Felipe V en
la foto que hemos recibido hoy; en su día levantaba el puño porque
creía en ello. era comunista hasta la médula y sus propios compañeros de
TV se sorprendieron del noviazgo con el entonces príncipe Borbón.
¿Por qué esa sorpresa? Pues porque hasta algún tiempo antes, todos los comentarios que hacía sobre la Familia Real no eran de recibo y muy alejados del concepto “cariñoso“,
incluso del sentido común. En fin, la reina advenediza está pagando por
sus pecados de juventud que — dicho sea de paso– son muchos aunque no
sé si graves; realmente la gravedad del comunismo –además de los
millones de crímenes contra la humanidad– es la propia ignorancia del
individuo que cree en ello, lo defiende e intenta extenderlo. No es
cuestión de tirar la piedra y esconder la mano, pues todos tenemos
pecados de juventud. Ya saben eso de: “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”.
Ha llegado
mucho más lejos de los que cabía esperar. En ocasiones, los advenedizos
se salen con la suya aunque el cargo les quede grande para ser reina. Lo
ha evidenciado muchas veces, en muchas ocasiones y en situaciones muy
diversas. Ya decía Max Planck que “El que ha llegado tan lejos que ya no se confunde, ha dejado también de trabajar”.
Se ha
acabado su tiempo de gracia porque su felicidad es subterránea y la
desgracia evidente. No llega a los talones a doña Sofía: mientras la
reina de verdad sigue siendo reina, a ella suele referirse el pueblo
como “la advenediza” o “la asturcona”;
bien es verdad que se hace con educación y se silencia palabras
malsonantes, si las conlleva la intencionalidad. Que cada uno saque sus
conclusiones. Recuerden cómo ha reaccionado la gente ayer y hoy cuando
se han dirigido a ella. Su penitencia parece que va a ser larga, como
larga es la travesía del desierto. Sentiríamos los españoles que
traspasara esa mala imagen y ese arpío carácter a quien tal vez algún
día herede la Corona de esta querida España. En apenas unos años que
lleva en Zarzuela ha hecho más daño a la Monarquía que entre el partido
comunista y Urdangarín juntos.
Debería besar por donde pisa doña Sofía
y hacerlo así hasta el fin de sus días. Cuenta con la gran suerte de
que su suegra es como es y con la de que su cuñada tenga la elegancia y
saber estar que tiene y demuestra a diario (Elena). Me
quedo con Elena, como creo que se quedaría la gran mayoría de españoles.
Y lo haría con los ojos cerrados. Visto lo visto. Cuando se abra el
melón de la Constitución habrá que dar la batalla de la didáctica, de la
reflexión y del sentido común. Hasta entonces utilicemos la evaluación
continua y la concreción de las áreas de mejora.
Desde mi
punto de vista, la torpeza de la actual reina es no saber adonde pisa y
carecer del arte necesario para ocupar el lugar que ocupa. Ya lo decía William James: “El arte de ser sabio consiste en saber a qué se le puede hacer la vista gorda”. Ayer, en la frutería donde acudo habitualmente, el comentario generalizado era que Felipe VI debería
devolverla allí de donde vino o reeducarla para el cargo que ostenta, a
la vez que se notaba una clara inclinación y adoración por doña Sofía,
nuestra reina y la eterna reina de España. Por si alguien no lo
recuerda, Khalil Gibran decía que “La dificultad con que nos encontramos para alcanzar nuestra meta es el sendero más corto para llegar a ella”.