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Entrevista a Vicente Montesinos Editorial Letra de Palo


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27/03/2018


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¿Qué es un editor personal?


Pues la verdad es que no sé si es un concepto que exista como tal, pero su significado remite a “entrenador personal”, “coach” y similares, y en el fondo entenderlo es muy simple: poner a disposición de cada autor, con sus diferentes necesidades, las habilidades, experiencia, conocimientos que un editor puede aportar al proceso de transformar el “manuscrito”, la obra original del autor, en el objeto “libro”. Porque en ese camino tan ilusionante para los autores hay muchos aspectos que vigilar y “mimar” para que el resultado sea plenamente satisfactorio para el autor y, sobre todo, para los lectores, fin último de todo acto de escritura.

Para mí también, editor personal, es un poco como darle la vuelta a la tortilla, y devolver el poder creativo al autor y el juicio literario al lector. Hasta ahora, la figura del editor se situaba en lo alto de un pedestal, como una sombra difusa, ejerciendo una labor inquisitorial, decidiendo sin que conociésemos bien sus razones, lo que está bien y está mal. La función del editor debe ser la de orientar, aconsejar, discernir, pero dejar que el juicio sobre la calidad (o el éxito de ventas, que no siempre van unidos) de una obra resida en los lectores.

El editor ¿nace o se hace?

Se nace desnudo, todo se hace en esta vida. ¿Qué inclina a un bebé, que al principio no distingue sus manos de sus pies, a convertirse en la eterna juventud de su madurez, en editor? Pues yo creo que la curiosidad, ante todo. Curiosidad por mirar tebeos antes de saber leer, luego leerlos, pasar a los libros, trastear con la escritura, disfrutar de los libros recién comprados, oliéndolos, sobando sus páginas, hasta rompiéndolos para saber cómo estaban encuadernados. Y curiosidad por todo lo demás, claro. Como un espía pero en bobalicón. Bueno, inofensivo, por no menospreciar.

¿Cuáles han sido o son sus referentes en la edición?

En concreto, creo que nadie. Pero distingo dos tipos de editores: los que se lo curran y los aristócratas o los que levantaron su imperio a la sombra de una dictadura que no quiero nombrar.

Entre los que se lo curran (o curraban, porque se han retirado ya o han fallecido), mencionaré a tres: a Beatriz de Moura, editora durante 45 años en Tusquets, de quien hace poco leí su libro Por el gusto de leer, y quedé impresionado y con mucha envidia (supongo que de la sana) por la vida que llevó entre escritores, libros, y la pasión que puso en todo lo que hizo; por supuesto a la gran Carmen Balcells, agente literaria por antonomasia, con un carácter del que me gustaría compartir rasgos, pero no encontrarme de cara; y a Maxwell E. Perkins, editor de Scribner’s, quien descubrió a Hemingway, Fitzgerald y Thomas Wolfe, porque fue un editor de raza que ya no se encuentra fácilmente.

Del otro grupo, prefiero no mencionar a ninguno.

¿Cómo surge la editorial Letra de Palo?

La vida, que da muchas sorpresas. No, en serio, llevo toda mi vida acercándome y alejándome del mundo de las letras, así de ambivalente soy. Periodista de profesión, después de ejercer como tal durante unos años, me alejé un poco de ese mundo y tuve una empresa de comunicación y diseño editorial (relacionada con mi profesión, pero tangencial). Y al cabo de los años, me vuelve mi pasión juvenil, y como ya no estoy como para perseguir a la Belén E. de turno, constato que lo mejor que podía hacer con la experiencia acumulada era la de editar libros, y mientras yo no escriba los míos (tarea que aplazo una y otra vez, ya llegará, supongo), ayudar a los autores a que su acto creativo se convierta en el mejor libro posible.

Las editoriales independientes suelen caracterizarse por estar dirigidas por personas que desempeñan todo tipo de trabajos: maquetación, correcciones, diseño… ¿Es Vicente Montesinos el editor todoterreno de Letra de Palo?

Ahí me has pillado. De momento sí, pero espero poder contar dentro de poco con la ayuda de colaboradores. Porque en verdad os digo que, si Larra dijo aquella frase de “escribir en España es llorar”, editar libros, mejor me callo.

Cuéntenos el proceso de trabajo en la editorial desde que recibe el manuscrito hasta que llega a las librerías y a las plataformas digitales.

Para ser breve y sin incluir todos los pormenores, porque cada autor y cada manuscrito es un mundo y merecen siempre un trato único. Cuando llega el manuscrito, se leen algunas páginas, las suficientes como para poder decidir en qué estado inicial se encuentra (de corrección lingüística, literaria), y así recomendar los siguientes pasos a dar con el manuscrito para que quede impecable como obra literaria en todos sus aspectos (si necesita una corrección ortotipográfica, o de estilo, o literaria, o no, porque está perfecto). Con el manuscrito revisado, se procede a maquetar el libro. Se revisa que todo esté bien (sin viudas, huérfanas, particiones, uso de guiones, etc.). Se incluye una portada o se diseña, siempre relacionada con la temática del libro, que el lector sepa de un vistazo lo que se va a encontrar. Una vez todo mirado, revisado y comprobado, se prepara el ebook, si también se va a publicar en digital. Este material se envía con los PDF correctos, si va a impresión, o el archivo ePub o Mobi, en la versión digital, a la imprenta o plataformas online donde se pondrá a la venta el libro. Si va a imprenta, al cabo de unos días nace la criatura, o las criaturas en este caso, porque son varios ejemplares, y se les busca casa de acogida, esas librerías que todavía quedan, donde saben cuidar y apreciar los libros.

¿Cómo valora el actual momento del sector editorial?

Un desastre, pero con un futuro ilusionante. Por un lado, el oligopolio (diría que bipolio, si se me permite la expresión, porque parece que son dos los que dominan el mercado), apabullando todo lo que pueden a los pequeños editores tradicionales. Por otro, una miríada de editoriales de autopublicación que crean un ruido informativo de espanto, con una batalla de promesas “marketinianas”, que la mayoría de las veces no pueden cumplir “ni jartos de vino”, pero ahí las dejan, a ver si pican los peces.

¿Qué ofrece la editorial Letra de Palo que no ofrezcan otras editoriales independientes?

De mí que hablen otros, aunque sea mal. Respondiendo: sinceridad, creo yo. En este barullo editorial de hoy día, hay que inventar nuevas relaciones del editor con el escritor. Si el editor es importante, porque vigila y vela por todos los aspectos de la obra del escritor, pero no lleva por sí mismo al mercado (no al menos de la manera tradicional, por fortuna hay otras fórmulas que se están abriendo paso y que creo que marcan el futuro), y es el escritor el emprendedor de su “producto libro”, no sigamos atosigándole con viejas fórmulas de edición, y démosle facilidades, oportunidades reales para que el difícil camino de ganar dinero con su libro se allane lo máximo posible. Jamás prometeré que un escritor se va a hacer millonario con su libro, porque la realidad es que puede vender uno, ninguno, o cientos de miles. Nadie ha dado con la fórmula del best-seller, quien diga lo contrario, miente.

¿Cómo debe ser la relación entre el editor y su autor?

Es importante que en las reuniones escritor-editor, todos los objetos puntiagudos o amenazantes se hayan quedado en casa. En serio, son dos actores condenados a entenderse, y cuanto más clima de confianza, buena intención y profesionalidad haya entre las partes, mucho mejor. El autor debe desechar la idea de que el editor solo quiere mangonear en su obra; y el editor no debe comportarse como dios, sino como un consejero, a quien lo único que debería importarle es eso que se cuenta letra tras letra, el manuscrito, nada de luchas de poder, estatus ni otras pamplinas.

¿Qué opina de la tendencia al libro digital, que algunos ven como una amenaza?

No es ninguna amenaza. Los lectores siempre son los lectores, y lo de menos es en qué soporten leen. El libro en papel lo puedes prestar, y ese volver a prestarlo, y ¿a esa cadena la llamaríamos piratería? ¿Verdad que no? Mi idea es la siguiente: solo cuando algo no te interesa lo suficiente y jamás lo comprarías, lo buscas ilegalmente. O sea, que no se pierde un lector potencial. Y es más, creo que la mayoría de las veces, los que se descargan sin pagar un ebook, ni siquiera lo leen.

¿El título y la portada son verdaderamente tan decisivos en el éxito editorial de un libro?

Sí. La portada es eso, la puerta de acceso al libro, y debe llamar la atención sobre él, y el título nos debe sugerir el mundo de ficción (o no ficción) que nos vamos a encontrar.

¿Qué consejo les daría a los cientos, quizá miles de autores que han intentado publicar su novela y han enviado el manuscrito a decenas de editoriales que sencillamente lo han rechazado, otras ni han contestado, y las restantes se escudaron en la crisis. Y me gustaría recordar a esos grandes escritores que en su día fueron rechazados, no por una editorial sino por muchas, como le pasó a Stephen King, a J. K. Rowling y a José Luis Borges, entre otros muchos?

Mi mejor consejo es informarles de que el mundo editorial ha cambiado, y hay nuevas reglas. En un mundo globalizado (para bien y para mal), el mercado está al acceso de los espíritus emprendedores, no ya solo de las grandes empresas. El autor puede coger las riendas de su libro por sí mismo y controlar el mercado mundial con las herramientas que el mundo online nos sirve. Como dices, la autopublicación existe desde la misma invención de la imprenta, y eso no ha sido nunca el baremo de la calidad literaria de una obra. ¿Pero tienen que hacer este camino solos? Si quieren sí, pero eso es como todo en la vida, yo puedo hacer la declaración de la renta por mi mismo o dejar que la haga un asesor. Mi opinión es que escribir ya es una tarea suficientemente compleja y a la que hay que dedicarle mucho tiempo, y el escritor no tiene por qué convertirse obligatoriamente en un experto en todos los aspectos que conlleva la creación de un libro. ¿Qué mejor ayuda que la de un editor profesional?

El hecho de que autores ahora consagrados tuvieran que autopublicarse en sus comienzos, como hicieron Jorge Bucay con Cartas para Claudia, E. L. James con Cincuenta sombras de Grey, Eva García Sáenz de Urturi con La Saga de los Longevos o Fernando Gamboa con La última cripta, ha conseguido que el estigma negativo que algunos tienen sobre la autopublicación desaparezca?

Claro, ha ayudado mucho.

Y ya para terminar: ¿Qué le gustaría alcanzar a nivel editorial en los próximos años?

Puestos a elegir, descubrir talentos literarios de fama mundial, y vivir rodeado de libros.







Etiquetas:   Entrevista   ·   Escritores   ·   Literatura   ·   Periodismo   ·   Lectores

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