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GRIETAS DEL BLOQUE OFICIALISTA


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02/09/2011

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La confrontación político-electoral por el control del gobierno y el Estado venezolano sigue su proceso de preparación. Los dos bloques ideológico-políticos en competencia se organizan partiendo de sus propias características y capacidades para participar en el crucial y próximo proceso electoral del año 2012, que tendrá como premio mayor la Presidencia de la República; y en consecuencia la conducción primordial del destino de la República. En Venezuela, se encuentran en disputa dos visiones contrapuestas de la sociedad y del mundo.

 

En el plano ideológico, el boque oficial se caracteriza por tres aspectos fundamentales, a saber: primero, la promoción de un socialismo-nacionalista vinculado –de paso- a una supuesta y muy discutible raíz bolivariana; en segundo término, la utilización como incentivos de movilización política la alusión constante al enfrentamiento entre clases sociales y, la exaltación del elemento militarista; y por último, la propensión al culto a la personalidad del “comandante-presidente”. Bajo esas premisas, cualquier disidencia es “aplastada o barrida” bajo la acusación de constituir un intento desestabilizador.   

 

El bloque oficialista no es monolítico en su conformación social y política se identifican con claridad distintos sectores, tales como: una tendencia militarista de amplia influencia y responsabilidad en la gestión pública; un sector ideológico con sólida formación marxista; una tercera fuerza representada por operadores burocráticos relacionados con los intereses de la gestión del gobierno; y por último, existe el chavismo de base dependiente del Presidente, aunque sin acceso directo a él. Ese “chavismo de base”, constituye la mayoría del bloque y depende de la intermediación de las tres primeros grupos, oscilando políticamente entre cada uno de ellos.

 

La ascendencia del oficialismo ha venido retrocediendo en amplios sectores de la población venezolana. Así, con la “clase media” perdida, y el continuo deslinde del gobierno de los sectores progresistas; y, además sin los movimientos sociales, ni gremiales, ni sindicales comprometidos con “la revolución socialista”,  la victoria electoral oficialista el próximo año no luce tan fácil. Las dificultades electorales se acrecientan frente al sostenido avance unitario de los sectores democráticos de la oposición nacional alrededor de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

 

La comprometida situación electoral del gobierno propiciará sin duda, algún replanteamiento de su estrategia electoral, que trate de “suavizar” su presentación ante el electorado que se mantiene al margen de la polarización; de allí que de ahora en adelante se declare que “no todo tiene que ser socialista”. Sin embargo, las líneas maestras de su estrategia de confrontación frente a la oposición democrática se mantendrían;  de tal manera que los ataques a la Mesa de la Unidad, así como a la tarjeta unitaria se incrementarían, al igual que las acusaciones de desestabilización, la descalificación personal, la manipulación del cronograma electoral y hasta algunas agresiones contra dirigentes opositores.

 

 

Por supuesto, que el gobierno aún posee sus ventajas. El pleno dominio sobre las instituciones públicas y su manejo discrecional es una de ellas. Por otra parte, hay una supremacía financiera manifiesta frente a las fuerzas democráticas que le permitiría desarrollar una campaña electoral de vasto alcance. La capacidad de movilización que pudiera quedar en el partido gobierno (PSUV) frente a la dispersión organizativa de las fuerzas opositoras pudiera representar otra oportunidad. El excelente equipo de marketing político que posee y usa el gobierno es otra ventaja. Y finalmente, el poder de convocatoria del Presidente Chávez constituye otro valor agregado a la campaña electoral oficialista.

 

Ahora bien, el bloque oficialista tiene tras de sí, 12 años de gestión pública difíciles de borrar. Una gestión de gobierno que lejos de consolidar un “buen vivir” ha acentuado unas condiciones de mera sobrevivencia que se expresan en: i) los altos índices de inseguridad personal y jurídica; ii) una economía cada vez más dependiente del exterior, en extremo regulada y con la inflación más alta de la región; iii) el incumplimiento de compromisos laborales y de seguridad social con los trabajadores; iv) la práctica de la exclusión para toda persona o grupo que disienta de las iniciativas gubernamentales; y; v) la creciente identificación del régimen con modelos políticos totalitarios.

 

Hay grietas en el bloque oficialista. Hay grietas de suficiente calado que colocan de entrada cuesta arriba una fácil victoria electoral del oficialismo en 2012.  Pero el peor error que podría cometerse es cantar victoria desde ya. Aún falta camino por recorrer; la oposición tiene sus tareas pendientes y también sus grietas. Pero de eso escribiremos más adelante…

 

 

@migonzalezm   

 

 

 



Etiquetas:   Política

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