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De
qué va el nuevo “trumpazo”. Habrá aranceles de 25% a las importaciones de acero
y 10% a las de aluminio. La medida sembró el pánico porque puede significar el
principio de una guerra comercial que involucraría a varios países. Europa
completa, Canadá, China, Corea del Sur, Brasil y México son los principales
exportadores. Podrían resultar muy perjudicados por la medida y disparar
proyectiles comerciales contra Estados Unidos, como represalia.
Digo
podrían porque los detalles de los aranceles se darán a conocer a lo largo de
esta semana. Entonces sabremos qué fracciones arancelarias están incluidas en
las sanciones y qué países integran la lista definitiva de los sancionados.
Para México, están en juego exportaciones anuales por un valor superior a 6,000
millones de dólares (mdd) y mucho más: el anuncio de los aranceles al acero y
al aluminio podría ser el principio del final del Tratado de Libre Comercio de
América del Norte (TCAN). Y no es exagerar, porque las medidas golpean de
manera colateral a los dos socios de Estados Unidos en la región del TLCAN:
Canadá es el país que está más expuesto a estas medidas proteccionistas, es el
mayor proveedor de acero y aluminio para Estados Unidos; en tanto que, México,
es uno de los principales usuarios intermedios de acero en diversas cadenas
productivas.
La
administración Trump llevaba varios meses evaluando la posibilidad de aplicar
aranceles al acero. ¿Por qué hacerlo ahora? Bueno, si nos atenemos a la
historia, no es la primera ocasión que propicia una guerra comercial
protegiendo sus industrias emblemáticas. Los norteamericanos no serían la
potencia industrial que conocemos hoy si no averiguamos el devenir de sus
cuatro grandes “industrias” que lo potenciaron como país: ferrocarril
(Cornelius Vanderbilt); acero (Andrew Carnegie), petróleo (John D. Rockefeller)
y bancos (J.P. Morgan). Donald Trump, hoy, se asume como uno de esos pioneros
del poder económico norteamericano.
En
lo que concierne a México, elegir la semana en la que se celebra la séptima
ronda del TLCAN tiene valor simbólico y operativo. Equivale a boicotear una
ronda que todos reconocían como clave en la ruta del TLC 2.0. ¿Cómo continuar
la agenda prevista para la Ciudad de México, luego del anuncio “bomba”? Las
repercusiones trascienden la séptima ronda y marcarán la octava, que se
celebrará en Washington en abril. Disminuye drásticamente la posibilidad de
conseguir un acuerdo en las próximas semanas.
La
industria automotriz es uno de los grandes perdedores con las sanciones a las
importaciones. Sufriría un alza significativa en sus costos y perdería
competitividad, con efectos secundarios que se dejarían sentir en México. Los
aranceles son tan dañinos para la industria automotriz de Estados Unidos que no
le será difícil argumentar. Genera 15 veces más empleo que la industria del
acero. Son casi 1 millón, frente a 60,000.
La
estimación de los daños que causarán las medidas anunciadas por Trump no son
juegos de la imaginación. En el 2002, George Bush implementó medidas muy
parecidas, argumentando el daño que causaban las importaciones baratas a la
industria acerera estadounidense. Los aranceles estuvieron en vigor durante 18
meses. Al final de ese periodo, se habían perdido 200,000 empleos. La mayoría
de ellos, en la industria automotriz.
¿Estamos
en el principio de una guerra comercial? Dependerá de los detalles de las
medidas que anunciará Estados Unidos, pero también de cómo responderán los
afectados. Europa y China no quieren llegar a medidas extremas, pero tampoco
podrían quedarse quietos ante una medida unilateral.
Una
cosa que preocupa es la debilidad de los organismos multilaterales, en especial
la Organización Mundial del Comercio (OMC). Ésta no tiene el poder para detener
las hostilidades. Las esperanzas para evitar una guerra comercial están puestas
en la entrada en acción de actores estadounidenses.
La
medida representa un nuevo paso del proteccionismo estadounidense y abre las
puertas a una eventual guerra comercial, especialmente con China, Canadá y la
Unión Europa. Si bien México no es uno de sus principales objetivos, sí
afectaría de manera exponencial el sector automotriz y de la construcción, por
ejemplo.
El
punto nodal de nuestra situación se complica, además, porque se nos ha vendido
desde la secretaría de Relaciones Exteriores que la relación de México con Estados
Unidos “va de lo mejor”. ¿Cómo continuar la agenda prevista para la Ciudad de México,
luego del nuevo “trumpazo”? ¿Será el fin del TLCAN?
@leon_alvarez