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Pedro
Sánchez sigue en su línea de atacar al contrario, pero no es capaz de aportar
ninguna iniciativa. Se ciñe al camino fácil; algo así como decir lo que otros
quieren oír. Sirva como ejemplo el hecho de que --siendo él diputado durante la
presidencia de Rodríguez Zapatero-- votó a favor de congelar las pensiones
“sine die” y ahora se pone del lado que le conviene. Es la actitud del vulgar y
mediocre oportunista. Hay que confiar en que, quienes hoy están jubilados,
recuerden aquellas fechorías de Sánchez antes de depositar el voto.
Ahora
no tiene otra ocurrencia distinta a lo que ya hizo antaño en su línea del “NO
es NO ¿qué parte del NO es la que no entiende, señor Rajoy?” Son tales las
ganas de salir de su jaula de segundón y olvido que anhela volver al Parlamento
para estar bajo la luz del foco, es superior a él eso de no ser el niño en el
bautizo y las otras figuras en otras circunstancias. Por eso ha exigido al
presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que "salga de su letargo y de su
parálisis". Habló Rucio a Sancho Panza.
Precisamente
en este punto es donde se le ve el plumero de egoísta y extravagante, al pedir
a Rajoy que presente inmediatamente el proyecto de Ley de Presupuestos
Generales del Estado (PGE) para 2018 o, de lo contrario, "convoque a los
españoles a las urnas" si no es capaz de coser una mayoría que los
apruebe. La ignorancia de Sánchez es no saber que, en este momento, no saldría
una mayoría capaz de aprobarlos. El Parlamento volvería a estar muy dividido y
–si nos ceñimos a las encuestas-- el PSOE seguiría escurriendo escaños.
Más
vale que Pedro Sánchez se dedique a trabajar y no a perder el tiempo con burdas
intrigas que solo conducen a hacer más daño al socialismo a la española. Se
nota que nunca ha leído a Voltaire porque, de lo contrario, sabría que “el
trabajo aleja de nosotros tres grandes males: el aburrimiento, el vicio y la
necedad”. El secretario general del PSOE
no ha aprendido nada de su anterior experiencia –nefasta experiencia—al frente
del grupo parlamentario socialista. Y ahora quiere volver a ser protagonista.
¿Acaso piensa en seguir paseando por los platós a su consorte para que se despida
de sus cercanos con el mismo soniquete fantasma y presuntuoso?
No
se me caerían los anillos si pudiera decirle a Pedro Sánchez que también se
aplique y trabaje; es más, que reflexione sobre la cercanía entre las
matemáticas y la política, incluso existe una identificación entre ellas. No
hay más que leer a Edward Kennedy para convencerse de que “en la política es
como en las matemáticas: todo lo que no es totalmente correcto, está mal”
El
secretario general del PSOE lleva casi dos años completamente anquilosado. No
se puede seguir diciendo barbaridades ni haciendo brindis al sol con la
cantidad de problemas que tiene España. Este personaje quiere tocar poder a
toda costa, pero no está preparado para ello. No pasa de cencerro ni de
ceniciento. Los problemas que ahora tiene nuestro país no se solucionan con una
cataplasma “a lo Zapatero”; es decir, con la ineficacia de Pedro Sánchez. Las
soluciones se precisan ya y su forma de abarcarlos no va más allá de prorrogar
y de postergar esas soluciones. ¡Habría que ver a este individuo abordando los
problemas de Tabarnia y Tractoria o la actuación de absurdos personajes como
Colau, Torrente, Forn, Puigdemont, Rull, Turull, Forcadell, Rovira, Mas y toda
esa pléyade de aprovechados inservibles,
de catedráticos de la estupidez, de absurdos
renegados y de degenerados por adoctrinamiento!
Jesús Salamanca Alonso