. Las mujeres están alzando la voz, destapando
casos que ponen los pelos de punta, enlutándose por cada víctima que es
asesinada y rogando que estas situaciones puedan tener por fin un punto final.
En medio de esta gran lucha, no podían faltar las opiniones
incoherentes y que parecen querer acabar con una lucha que debería ser
fundamental para la sociedad. Hablo de los que consideran a las que luchan
nazis. Sí, nazis. Hemos empezado a comparar un movimiento de cambio con un
atentado que pretendía todo lo contrario. Algunos dicen que estas personas
creen que las mujeres van a comenzar una guerrilla y liquidar a todos los
hombres que tienen un pie puesto sobre la tierra, pero yo prefiero llamarlo
ignorancia.
Bien es cierto que, como en todos los movimientos, existen
extremos, pero en ningún caso se pueden comparar a la lucha en general, que
consiste en la igualdad ante ambos géneros, porque, aunque sea difícil de creer
muchas mujeres mueren asesinadas a manos de hombres (sea su pareja u otro),
muchas cobran menos que los varones, muchas aguantan acoso y muchas tienen que
vivir con una violación a sus espaldas.
Cuando ocurre alguna atrocidad todos nos echamos las manos a
la cabeza, todos condenamos lo que ese tipo ha hecho, pero cuando nada ocurre:
¿qué es lo que realmente pensamos? He oído decir a gente que esto no va a
cambiar, que siempre ha sido así y siempre lo será, pero si logramos que las
horas de trabajo sean tan solo 8, ¿Por qué no vamos a lograr la igualdad entre
géneros? La respuesta a esta pregunta puede ser sencilla: porque al mundo en
general no le interesa, pero esto está empezando a cambiar, muchos se dan
cuenta de las crueldades y comienzan a recapacitar.
El movimiento feminista o el movimiento por la igualdad
(como usted lo prefiera) está intentando llegar al mundo entero y lo logrará.
Probablemente tendrá muchas dificultades, pero como todos los demás movimientos
se hará hueco entre la sociedad. Todas las mujeres del mundo merecen alzar la
voz, todas merecen contar sus historias contra el machismo o todas sus
historias vividas a causa del machismo, porque el machismo sí existe.
Tampoco nos confundamos, el machismo no proviene
exclusivamente de manos de hombres, de hecho, muchas mujeres son extremadamente
machistas, incluso más que los hombres. Esto sucede de la misma forma que el
maltrato doméstico (maltrato hacia los hombres), sí existen mujeres que matan a
sus parejas, pero no de la misma forma que lo hacen los hombres. Esto lo
observamos en los medios de comunicación: ¿Cuántos hombres ha visto usted que
hayan muerto a manos de sus mujeres el año anterior? ¿Y cuántas mujeres?
Si usted ha llegado hasta este punto del texto y todavía
sigue con su tozudez le recomiendo que se cambie de artículo, porque aún queda
el final; si por el contrario ha cambiado un poco de parecer, pero no quiere
admitirlo le recomiendo que siga, porque vamos a reflexionar un instante:
Imagine que tiene una hija de 7,
a esta le encanta el fútbol, pero los niños de su clase no le permiten jugar
con ella por el simple hecho de que es una niña. Como sé que esto no le va a
importar, imagine que su hija llega llorando a casa por esa misma razón y no
entiende porque los niños le prohíben realizar la actividad que tanto le gusta,
usted, ¿qué le diría?
Ahora imagine que esa misma niña
tiene 12 años y que un día le apetece salir un rato por la tarde con sus
amigas. Imagine que ella llega llorando a casa porque un coche con dos chicos
la ha parado y le ha dicho que se subiera, que está muy buena y que con su
cuerpo harían maravillas. ¿Qué haría usted en este caso? ¿Reírse?
La niña ahora ya no es niña,
ahora tiene 16 años, como en el anterior caso decide salir con sus amigas, pero
esta vez de noche. Ella lleva una preciosa falda vaquera, que usted mismo le
dijo que era así: preciosa, y una camisa a cuadros. Tras esta noche de fiesta,
ella no es la de siempre, no quiere salir por las tardes y menos por las
noches, incluso no quiere ir al instituto… Un día tras mucho aguantar, la chica
le confiesa que un compañero suyo la ha violado y usted, seguramente que lo
primero que piensa es que fue por la ropa que llevaba, pero luego recuerda que
le dijo, textualmente, que estaba preciosa. ¿Qué haría en este caso entonces?
Seguimos avanzando y ahora la
chica es una mujer, tiene 32 años, se acaba de casar con un hombre que a usted
le parece estupendo y pronto tendrán un bebé, una niña. En las comidas
familiares, su hija siempre está tapada, incluso cuando hace un calor insoportable.
Usted sabe que esconde algo, pero no adivina lo que es hasta que ella fallece a
causa de unas cuantas puñaladas en el abdomen, por supuesto su nieta fallece
también en el acto. En este momento probablemente empiece a creer que eso que
tanto decía que no existía: existe, pero por desgracia ahora ya es muy tarde
para solucionarlo.
Imagine también que es el padre
del violador o del asesino, ¿cómo se sentiría? ¿humillado? ¿insultado por su
propio hijo?
Para que esto no suceda existe una gran solución: creer en
el feminismo y enseñar a nuestros hijos lo que se pretende con él. De esta
forma señoras y señores, podremos intentar lograr un mundo en que las muertes
por violencia de género por fin sean nulas y dónde no tengamos nunca más que
lamentar la muerte de ninguna de nuestras hijas, hermanas, madres, etc.
Sí se puede lograr un mundo mejor, pero para ello debe haber
gente que luche por él firmemente y, por suerte, esa gente existe. Recuerde que
usted puede ser uno de ellos, o de ellas…