México independiente

Se acerca septiembre y con él, nuestro emotivo festejo de la Independencia de México. Un mes en el que miles de mexicanos sacan del guardarropa su patriotismo para hacer sentir por la calle los colores nacionales y así celebrar por la autonomía ganada en 1810 en contra del gobierno español. Esa libertad tan deseada, que hoy en día terminó por ser cedida a la economía norteamericana.

 

. Un mes en el que miles de mexicanos sacan del guardarropa su patriotismo para hacer sentir por la calle los colores nacionales y así celebrar por la autonomía ganada en 1810 en contra del gobierno español. Esa libertad tan deseada, que hoy en día terminó por ser cedida a la economía norteamericana.
Parte de los aprietos que actualmente han mantenido muy al pendiente al gobierno mexicano por los pronósticos generados en torno a la economía norteamericana y europea, se derivan de la falta de acción por la problemática estructural existente en nuestro modelo. Por lo anterior, las perspectivas de crecimiento han ido disminuyendo de un 4.5% en promedio que se estimaba a principios del año a un 3.8%. Si bien es cierto que con la globalización ninguna economía se verá al margen de tales sucesos, existen países que por su capacidad de mercado interno, no se verán afectados en grandes términos.

A partir del trunco modelo de industrialización nacional, en donde solamente se aprendió a sustituir los bienes de menor valor agregado en lugar de los de capital y por lo tanto no se logró conformar una industria independiente, México optó – en inicios de los 80’s- por abrir su economía e incorporarse económicamente a la región norteamericana como modelo, mediante la exportación de manufacturas, lo que en consecuencia, transfirió el motor del crecimiento a los vecinos del norte. Esta política comercial ha originado que se importen los bienes de mayor valor y se desplace la producción nacional, por lo que se disminuye el empleo y el ingreso de las personas.    

Derivado de lo anterior, México ha venido arrastrando con los años su incapacidad en la creación de un mercado interno y de una economía sólida que cuente con un motor de crecimiento endógeno, el cual catapulte al país a acelerados niveles de crecimiento –se piensa que se requiere aproximadamente de 7% anual del PIB- y de bienestar social. En contraste, nuestra realidad ha ido reflejando un conformismo generado por la interrelación con EE.UU., en donde se reza a que a ellos les vaya bien para que a nosotros apenas nos pueda ir.

Mientras la política de estabilidad financiera gire alrededor al favorecimiento únicamente de este sector y no del productivo, el país seguirá sufriendo de estos choques externos y continuará dependiendo a que fuerzas ajenas a él lo puedan impulsar. El rezago en ahorro, productividad, competitividad, innovación y educación van extinguiendo las esperanzas de un México triunfador y con ellas las de un México independiente.

 

MELC

@Linyera10      

UNETE



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