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Cuando la grieta no alcanza


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13/02/2018


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La grieta alcanza para ganar elecciones, pero no sirve para lograr consensos, para tener políticas de estado y para gobernar.




Seguramente Macristas y Kirchneristas, no van a coincidir con lo que viene a continuación en este análisis, y justo en esa contradicción se sostiene la grieta.

Si Macri llegó a la presidencia de la nación tuvieron mucho que ver, los 12 años de Kirchnerismo anteriores. A la vez que Kirchner haya llegado en 2003 y haya impuesto incluso una sucesión matrimonial en el poder en 2007, está totalmente ligado a que antes existió el 2001.

Ni Néstor un gobernador autoritario del sur, ni su esposa Cristina una atractiva legisladora con gran oralidad pero no más que eso, eran conocidos a nivel nacional, ni tenían una trayectoria para ser presidenciables. Mucho menos Macri, con pertenencia a un sector social exclusivo, parte de la patria contratista junto a su familia y nada popular pese a su trayectoria en Boca, tenía las condiciones electorales para ser presidente. Si llegaron,  si fueron elegidos tanto los Kirchner como Macri, fue más por la contradicción, por lo que estaba enfrente de ellos, por no volver a atrás, en suma por el voto anti, que por la valoración de ellos mismos.

Luego cada uno tuvo su comunicación, sus gestos o su relato, para lograr adhesiones, para conseguir Kirchneristas, Cristinistas o Macristas. Sin embargo ninguno de los tres, pese a los apoyos electorales que tuvieron luego de ser elegidos, incluso el de Cristina con el 54 por ciento en primera vuelta, ninguno logró los consensos sociales básicos, no ya para imponer un modelo, sino para alinear a la sociedad, al aparato productivo y a la actividad económica, detrás de un proyecto de crecimiento real.

El mundo puede felicitar a un presidente, elogiarlo, incluso creer en el cambio de modelo que enuncia, pero para invertir, para poner el dinero necesario que implican los proyectos de mediano plazo, no mira a un gobierno o a su presidente, sino al Estado en su conjunto. 

El mundo mira tanto la cohesión o no que tiene el gobierno con la oposición, como el apoyo social o no que consiguió. Además mira a la Justicia, cómo actúa esta, si es permisiva con la corrupción del gobierno de turno o del anterior. Una Justicia controlable por la política o el gobierno, genera desconfianza ante posibles litigios que puedan generar emprendimientos en un país. Y no es suficiente para el inversor genuino, que la Justicia solo persiga a opositores o miembros del gobierno anterior, porque los posibles litigios si los tiene, lo van a enfrentar al gobierno actual o a su entorno.

Tampoco ayuda el nepotismo, que muestra baja calidad institucional y en ambos gobiernos fue notorio, pero mucho menos sirve, el nepotismo empresario, término que quizá no se use, pero puede describir a ese entorno empresario de familiares, socios y amigos, que se llevan todos los contratos y adjudicaciones del Estado.

En suma no sirve la corrupción, no sirve la Justicia adicta y lenta y tampoco sirve que los amigos o socios del poder se queden con los mejores negocios, al menos si se quieren tener inversiones genuinas.

Algunos dirán con razón, que lo más importante son las variables económicas y financieras para invertir y que la inversión extranjera directa, llega a países que incluso están en guerra, guerrillas o convulsiones internas, además de ser corruptos sus gobiernos. Es verdad ejemplos sobran, pero esas inversiones en general, se suman a esos armados de corrupción, tienen privilegios, dan retornos y hacen explotaciones extractivas de alta rentabilidad, no dejando nada en el país, solo empobreciendo más.

Varias de las inversiones que tuvo el Kirchnerismo (Barrick y Chevron por ejemplo) y que sostiene, beneficia aún más y propone el Macrismo, son de ese tipo.

Por fuera de esto  el macrismo fue por licitaciones de Energías Renovables, en este aspecto dado que la energía es otro costo que se convirtió en negativo para las inversiones con los tarifazos, era fundamental buscar con esas licitaciones bajar costos. Nada de eso pasó, no solo se llevaron la mayoría de las adjudicaciones los mismos empresarios de Energía Convencional (y amigos de Macri), sino que los pliegos les garantizan hasta 20 por ciento más que el actual precio de la energía por 20 años y con montos dolarizados. Otra gestión en energía en contra de las inversiones, fue ratificar los Acuerdos con China que había iniciado Cristina. Macri cerró estos acuerdos en su viaje por ese país, se comprometió a hacer las 2 Represas y las 2 Centrales Nucleares, modos de generar electricidad riesgosos y contaminantes que en el mundo se están dejando de usar y peor aún, con un proyectado de costos energéticos de unas 5 veces los que hoy se pagan.

No se ve bien el tema energético, teniendo en cuenta que la actualización de tarifas asfixió las cuentas de pymes  (el sector que más invierte, reinvierte y emplea) y menos aún teniendo en cuenta, que  países vecinos como Chile y Uruguay que tenían alto costo eléctrico por ejemplo, con renovables (eólica y solar) en estos dos años llevan bajado su precio cerca de 60 por ciento.

En petróleo tampoco se ve bien. Al vaciamiento de YPF que hubo en los últimos años de Cristina, la compra sobredimensionada que no lo justificaba del 51 por ciento de la petrolera, la ecuación no cambió. Vaca Muerta que parecía la joya de la compañía asociada a Chevron y con un contrato inconfesable, hasta ahora no dio resultados. Ni siquiera el subsidio al crudo que inventó Kicillof impulsó la extracción (de exploración ni hablemos) Y ahora tampoco la flexibilidad laboral-sindical que consiguió Macri y el precio local conectado al internacional, más libre disposición de divisas, hizo que se explotara más. La actividad petrolera lleva desde 2015 incluido a hoy, más de 46 por ciento de caída en la extracción y sacando Vaca Muerta que es muy costoso explorar, no hay búsqueda de nuevos pozos. 

Alta inflación, tasa altas como único método para bajarla, crecimientos dispares en distintos sectores, dólar que aún se percibe retrasado, impuestos altos pese a la reforma tributaria, logística costosa, impuestos superpuestos en la cadena de valor y en las facturas de servicios, déficit fiscal consolidado cercano al 10 por ciento, un cuadro de privilegios, incompatibilidades y corrupción, que se omite y hasta se niega pero las denuncias y avances en la Justicia a actuales Funcionarios, la demuestran; todo esto sumado hace a la falta de inversión, y no solo la inversión extranjera directa (la más necesaria para recibir divisas y achicar el déficit de cuenta corriente externa) si no de la inversión local y sobre todo pyme, para generar actividad, emparejar los sectores y bajar el desempleo.

El gobierno muestra crecimiento de sectores que estos dos años llega al 17 por ciento, pero omite la caída de otros sectores (los que más emplean), que tienen una caída de -14 por ciento en promedio. En la ecuación queda un 3 por ciento positivo, pero eso no refleja de ningún modo, una mayor actividad económica en general.

El economista Jeffrey Sach de paso por el país dio varias conferencias en los últimos días. Es considerado en el mundo entre los mejores, con varios premios internacionales por sus trabajos y  es el más consultado por los países en crisis por su idoneidad para proponer medidas. Opinó en forma general sobre Argentina, por no seguir el proceso del modelo de Macri en detalle, pero no necesitó mirar demasiado, para dar un diagnóstico terminante sobre el país al cual si conoce bien, dijo:

"Mi recomendación es buscar el consenso, algo inusual en Argentina. Argentina es una sociedad movilizada, hiperpartidista, tiene en su historia mucha corrupción política, mucha mala conducta, y esas divisiones han sido parte de su historia, sobre todo desde los años 40 en adelante. Es mucho tiempo. Es hora de seguir adelante. Una visión moderna, joven, basada en el consenso, con metas a largo plazo, porque este es un país que lo tiene todo; será un cliché, pero es verdad. Un país hermoso, con gente maravillosa, talentosa, y demasiado conflicto político."

Sach quien actúo en varias de las economías más complicadas del mundo, no tiene idea de lo dificil que es hacer algo como lo que propone acá. No importa cuántas ventajas comparativas tengamos en cuanto a recursos y factor humano, con respecto a otras economías  en las que intervino con sus planes (como la boliviana en la hiperinflación en los 90') Argentina está dividida desde sus orígenes, fue cambiando  actores a lo largo de la historia, pero no los roles antagónicos. 

La división de clases a veces, otras por cultura, región, interior o Buenos Aires, más acá en el tiempo peronistas y antiperonistas, y la más reciente kirchneristas y antikirchneristas, no hicieron más que retrasar el crecimiento. Como contrapartida en otras oportunidades se alentó un nacionalismo vacío de realidad, reduciendo a la nación a unos pocos sectores dominantes, cuando a lo largo de los 200 años de historía, todos los habitantes del país no fueron más que inmigrantes o descendientes de ellos.

De locos pero real.

Los mayores responsables del estancamientos de la argentina , sin duda somos los argentinos y nuestros antagonismos.

Es claro que la corrupción además de empobrecer y matar en ocasiones, desalienta inversiones. También que la Justicia es fundamental para lograr o no confianza. Como también son determinantes para crecer, las medidas que tome el gobierno. Sin embargo las medidas más correctas e innovadoras (no es el caso actual) para tener algún resultado, demandan de consensos. Sin consensos la sociedad no se organiza, no se aceptan los ajustes aunque estos signifiquen el ahorro necesario para salir de la crisis y tampoco prospera ninguna propuesta que termina anulada por pujas distributivas.

Los constantes perdedores de todos los  modelos, tienen razón de protestar. Los ganadores nunca hablan, pero tampoco nunca resignan nada. Entre estos últimos está buena parte de la clase política y de su entorno empresarial.

Sach apoya el gradualismo que impulsa Macri, sin tener detalle de su modelo, pero asegura que el shock solo es aceptable en un escenario de hiperinflación (más de 50 por ciento año).

Sin embargo dejó un concepto certero en cuanto a lo que él haría en nuestro país para salir de la crisis y el estancamiento. 

 “Argentina debe reforzar la infraestructura y los servicios públicos y redistribuir el ingreso: los ricos deben pagar más impuestos. Eso es lo más justo”. 

Si un plan económico no es justo, no habrá consensos.

Con la grieta, no va a alcanzar para explicar otro fracaso. 

Y el mayor fracaso de cualquier presidente, es sostener la grieta y seguir en el estancamiento. 





 











Etiquetas:   Economía   ·   Crisis Económica   ·   Dólar   ·   Mauricio Macri

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