. Sí lo son Helsinki, San
Francisco, Lisboa, Sevilla o Vélez-Málaga.
Y digo esto porque todas estas ciudades tienen algo en común:
Un Centro Histórico con cableado aéreo. El problema aparece en las diferencias
entre dichas capitales y Málaga. Si bien en las mencionadas urbes este cableado
sirve para conducir la electricidad de tal medio de transporte –cuestión que
incluso al ser para conducir el metro crean polémicas como lo fueron las
catenarias en el tranvía hispalense; en el caso de Málaga aparece como un
adorno urbano enmarañado, mal recogido, anudado no se sabe bien por quién ni a
dónde, de forma precaria a vetustos postes de madera, cornisas o fachadas que afea
enormemente las calles de lo que debiera ser el escaparate de la ciudad para el
turista y para los propios malagueños.
Amén de por cuestiones estéticas -basta mirar un poco hacia
arriba para ver cables atados entre sí de un lado a otro de la calle- razones obvias
de seguridad obligarían a llevar a cabo un soterramiento de tal cableado de manera
que ni se viera, ni constituyera un peligro para el viandante y para los
propietarios de los inmuebles en que se enganchan.
Hartos de ver cómo se levanta una y otra vez el enlosado de
nuestras calles por cualquier nimiedad y viviendo en la era de la fibra óptica
y las altas tecnologías no se entiende cómo tal situación se prolonga por más
tiempo.
En días de lluvia no es raro ver chispazos y volutas de humo
que salen de las conexiones que a menudo se encuentran al aire libre y observar
cómo acuden bomberos y servicios
operativos del Ayuntamiento correr presurosos para evitar lo que podría
desencadenar en trágicos incendios.
No sé de quién será la responsabilidad legal del
mantenimiento de dichas instalaciones en semejante estado. Lo que sí está claro
es que, en lugar de soterrar contenedores de basura, es responsabilidad
política de nuestro Alcalde soterrar el cableado aéreo y eso es lo que le es
exigible.
Las callejuelas del Centro con un pavimentado irregular, con
peraltes mal hechos o a veces inexistentes y con tal maraña de cables sobre
nuestras cabezas nos retrotraen a otras épocas, que desde luego, poco tienen
que ver con la actual.
Si a todo lo anterior añadimos edificios de indudable valor
estético e histórico en estado ruinoso y andamios que una vez colocados se
eternizan, son comprensibles las quejas de los residentes y comerciantes del
Centro que quieren que el suyo, al menos, sea un barrio más y no objeto de
olvido municipal.
El cableado del centro es motivo de vergüenza y
debería serlo de denuncia pública por parte de todos que participamos de él. La
situación es de fácil solución. Lo que no queda claro es si se trata de un
problema aislado o responde a una actitud generalizada por parte del
Ayuntamiento: El abandono del centro más allá de calle Larios.Manuel Huertas en Twitter: @manuelhuertas75