Actor Alejandro Flores Pinaud ( 1928-1960)

Alejandro Flores Pinaud formó parte del primer honorable consejo directivo del Instituto O ´Higginiano de Chile el año 1953, de profesión actor, nació en Santiago el 9 de febrero de 1896, en una familia ligada a la música y la intelectualidad. Sus estudios los cursó en el colegio Patrocinio de San José y en el Colegio San Pedro Nolasco.

 

. Sus estudios los cursó en el colegio Patrocinio de San José y en el Colegio San Pedro Nolasco.
Sus primeros pasos en las artes del escenario los dio en las Compañías de Sainetes y Revistas, que eran de orientación más popular que otras manifestaciones de teatro más tradicional. Había tenido también, pequeñas participaciones como aficionado en el Teatro Excélsior, que quedaba cerca de su casa y donde recitaba poemas. La poesía siempre acompañó su carrera y vida.

Entrevistado por la acreditada revista de cine y teatro "Ecran", de mayo de 1930, Flores decía haber entrado al mundo de la actuación profesional en 1914, cuando fue contratado como primer cómico y director de una compañía compuesta por los destacados hombres de espectáculos Carlos Cariola y Rafael Frontaura, en la que participaban también Guillermo Gana, Hurtado Borne y otros, para el célebre Teatro Politeama que se emplazaba detrás del Portal Edwards, en la Alameda.

Fueron célebres sus presentaciones hacia el año 1916, y otras posteriores en escenarios igual de populares, como el Teatro Nacional o el Teatro Balmaceda de Mapocho. Era, además, una época en que los actores no tenían grandes escuelas de profesionalización o academias, haciéndose prácticamente autodidactas en este oficio, pero, en la que aparecieron muchos nuevos dramaturgos y compañías que por sí mismas crearon la necesidad de dar institucionalidad a la actividad.

En 1915, Flores había sido contratado por el gran Aurelio Díaz Meza, quien lo llevó a su compañía que hacía presentaciones en el Teatro Nacional, posteriormente llamado Alhambra, situando definitivamente al camino hacia la popularidad. Al año siguiente, viajó a Valparaíso trabajando también como corresponsal para algunos diarios del Sur de Chile  y asumiendo como director de una sociedad de actores amantes del teatro, con la que daban alguna velada de vez en cuando y "sin grandes pretensiones", según sus palabras.

Flores amó inmensamente a Chile y hasta condicionó las proyecciones de su carrera a la necesidad de estar siempre en contacto con la tierra que lo vio nacer. Y a pesar de su enorme intelectualidad y cultura, siempre se inclinaba a un teatro más popular o más emocional, pero no por ello vulgar o sin refinamientos.

Su legado esencial e imperecedero, sin embargo, fue que gracias a su infatigable iniciativa fundando compañías y moviéndolas en giras, los actores chilenos pudieron dejar atrás la contratación como meros segundones en las empresas extranjeras de espectáculos y revistas humorísticas, dando pie así al teatro auténticamente propio, nacional, surgido en los años posteriores al Primer Centenario. Esto facilitó el aprendizaje, la introducción de métodos y la creación de escuelas, siendo en este impulso que se formaron estrellas de nuestras candilejas como Lucho Córdoba, Pepe Rojas, Venturita López Piris y tantos otros precursores del teatro contemporáneo chileno. Siempre ayudaba a los jóvenes a formarse y profesionalizarse, además, por lo que su trabajo fue un semillero para innumerables nuevas figuras que fueron la base de la actividad en su época.

Por último cabe mencionar que en 1946 fue distinguido con el premio nacional del arte. Falleció un 6 de enero de 1962 y sus funerales tuvieron carácter de Estado quedando marcado en la memoria colectiva como uno de los actos más multitudinarios del cual se tenga registro. 

UNETE



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