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No cambiamos, seguimos


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22/01/2018


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El Gobierno de Macri es como un auto que viaja a 160 km/h, se le viene una curva cerrada de 90 grados, e insiste en tomarla con gradualismo, pero sin bajar la velocidad.




Recién llegado de Monte Hermoso de las vacaciones, recordando mi reciente paso por la Ruta Nacional 3 de la cual es un milagro volver vivo, puedo establecer una comparación en escenario real. Ese auto lo podemos poner a esa misma velocidad, en la entrada de San Miguel del Monte o de Las Flores con un recorrido de: bajada pronunciada, poca luz, algo de niebla a la madrugada y no solo con una curva al llegar de 90° a la derecha,  sino con parte del pueblo detrás de la curva,  una corta recta y otra curva de 90° a la izquierda para salir. Hacer esa parte del camino a 160 km/h sin despistar, volcar o terminar arrasando con el auto a comercios y casas del pueblo, sería un milagro.

Esta metáfora automovilística vacacional, sirve para reducir al concepto central de lo que viene haciendo Macri estos dos años y de lo que va a hacer en los próximos dos, de no haber cambios. Es tan imposible tomar una curva cerrada con gradualismo, como a alta velocidad. En la conducción es igual de importante la decisión ---dar un volantazo seguro y constante en una curva cerrada--- como la prudencia --hacerlo a una velocidad controlable y porque no, permitida---de caso contrario el incidente es lo más probable.

Por eso que adviertan (amenacen algunos) con un desenlace económico, que como siempre termine afectando en lo político y lo institucional, personajes tan incompatibles entre si como: Milei, Cachanosky,  Espert, Barrionuevo o Zaffaroni, no es más que sentido común.  

Sentido común que algunos no tuvieron la década anterior, la mayoría si y también lo cuestionaron, pero que deberíamos festejar hoy, los extremos se hayan puesto de acuerdo, al menos en lo que no funciona.

El problema básico es que no se cambió de modelo económico. No se cambió casi nada en el gasto, solo que ahora se lo paga de otro modo, pero lo pagan los mismos. No se amplió la base de recaudación, al contrario, se perdonó a evasores, incluso a familia y amigos del presidente. No se cambió de jugadores en adjudicaciones y contratos estatales (salvo los que están presos o vendieron buscando no estar presos) tan solo se redujeron  algo los montos al no haber triangulación de retornos (ahora el sector empresario gobierna, no necesita darse retornos a sí mismos) No se independizó al Banco Central del Tesoro Nacional que se financia con emisión para su gasto corriente o canjeando divisas de deuda y produciendo también más emisión. Se levantó el cepo al dólar, pero a la vez se puso un cepo al peso con la tasa de interés, que hasta ahora funcionó como cepo al dólar también, además anclando (queriendo anclar) la inflación con un dólar que se retrasa cada vez más con respecto al nivel de precios relativos. Se subestimó la inflación con las metas del BCRA que fueron parte de los Presupuestos y de este modo, tanto en 2017, como en este que comienza en 2018, pese a que se corrigió la meta del 10 al 15 por ciento, se sigue subestimando obteniendo de este modo una mayor recaudación. La diferencia encubierta que no está en los presupuestos, le da al gobierno una recaudación que termina siendo mayor pero a la vez falsa, ya que no se sostiene en más venta de unidades o de servicios, sino en el aumento de las mismas cantidades y en casos de menores cantidades. 

Los montos son mayores, porque los costos son mayores, pero no hay mayor inversión, ni más oferta y por lo tanto tampoco hay más actividad que genere empleo privado e impuestos genuinos.

El Modelo de Macri como pasó con el de Cristina, también se sostiene con inflación, emisión y en este caso con deuda externa (antes solo era interna) y no tiene mayor déficit, tan solo por la inflación subestimada que le da más recaudación.

La energía fue otro tema crucial y quizá en el que menos se cambió, pese a los cambios.

Es inútil repetir que había en algunas regiones específicas y en algunas categorías de usuarios (las urbanas más masivas) un importante retraso tarifario por el congelamiento. Esa situación sin duda se debía normalizar, ahora ¿qué significaba normalizar? Para  verlo primero debemos hacer foco en el modelo de generación. Otro hecho en ese sentido indica que teníamos (y tenemos) el modo de generación menos ecológico, lo cual no sería lo más grave dado nuestra desidia ecológica en muchos sectores, pero además el más caro. Casi toda la energía eléctrica se produce con usinas de fuel oil y gas, solo un porcentaje menor es hidroeléctrico y nuclear que también es costosa su generación. Mirando esto ¿no se debió primero ir por un cambio en la matriz energética, incorporar nuevos jugadores privados con energías renovables para que compitan (como hizo Chile y Uruguay y bajaron más de 60% sus costos) y buscar menores costos energéticos para sincerar las tarifas a un nivel menor y que impacte menos en la inflación y los presupuestos familiares, para que no caiga el consumo? No se les cayó una idea, mucho menos a Aranguren que venía de ese mundo empresario ineficiente y solo apelaron a aumentar entre 600 y 800 por ciento las tarifas. No pasó, hubo rechazos, imposibilidad de enfrentar ese salto en costos, pero fueron por el gradualismo que en el acumulado va a terminar aumentando más todavía allá por 2020.

En realidad es dificil definir si no tuvieron idea de cómo hacerlo o en verdad los principales empresarios de la energía, eran del entorno del gobierno.

Las regiones subsidiadas por el Kirchnerismo fueron, CaBA y GBA. Y en estas regiones los transportadores de electricidad que recibieron los subsidios fueron Edesur, Edelap, Edenor y Pampa Energía. Empresas cuyos titulares y socios son Caputo, Mindlin y Lewis. Es curioso ver que los empresarios beneficiados con subsidios millonarios por Cristina y que este gobierno ni siquiera auditó para ver en que se usaron, fueron a los tres empresarios más cercanos a Macri.

¿Cómo puede saber la gente que con sus impuestos pagó los subsidios a la energía, si estos fueron los que correspondían, fueron más de los que correspondían o dieron retornos a los funcionarios?

Buena parte de los cortes de luz,  se adjudicaron a la falta de inversiones,  por la tarifa congelada ¿y los subsidios? ¿con ellos no cubrieron la tarifa que no cobraron?¿por qué no invirtieron entonces?¿por qué hoy con cerca de 200 por ciento más de tarifa, siguen recibiendo subsidios, qué hacen con ellos?

CFK benefició a esos empresarios, porque no le dio el subsidio a la gente (a la demanda) sino a las empresas (a la oferta) sin verificar que hacían con ese dinero y Macri ni siquiera cuestionó que se lo hayan dado, ni auditó que pasó con esos fondos.

En resumen, el gobierno de Macri estos dos años no dejó de ser una continuidad del Kirchnerismo en casi todos los aspectos. Algunos, sobre todo los fanáticos de ambos gobiernos, van a negar esta realidad. Sin embargo si lo analizamos sin pertenencia, ni siquiera en lo institucional,  que los integrantes de Cambiemos tanto criticaban del Kirchnerismo e incluso en corrupción (sin establecer niveles de corrupción) se diferencian. Panamá Paper, Correo, Avianca, Caso Odebrecht, el Blanqueo de familiares y amigos, la venta de empresas para no ser perseguidos judicialmente, los procesamientos de dos de sus ministros y hasta lo que Peña definió como "un error.." de Triaca, los iguala bastante al Kirchnerismo aunque algunos no lo quieran ver.

El resultado de estos dos años y el escenario que el gobierno mismo se generó para los próximos dos, es complejo. 

Dividió a la oposición peronista y hoy no tiene interlocutores válidos para conseguir consensos de gestión. Polarizó con la oposición más destructiva el Kirchnerismo y diezmó a la oposición que más lo apoyó en lo legislativo hasta el momento. Dividió a la CGT aprovechando o provocando también, el desfile de detenciones que se sucede, y aunque sobran razones para que muchos sindicalistas estén presos, eso lejos de someterlos parece que se está dando vuelta. La vara no es pareja, un ejemplo claro se da en la UOCRA donde Gerardo Martinez es un intocable, mientras los del mismo sindicato en PBA están todos presos. Es claro que la central del sindicato en CaBA tiene años de convivencia con la familia y amigos de Macri, todos constructores. En este cambio de época de la Justicia,  donde parece que se acabó la impunidad,  los que zafan se notan más. También es visible en la actitud de Vidal de ir contra el Juego de Azar privado, cuatro casinos y bingos, miles de maquinitas cerraron en PBA, sin embargo el Casino del Hotel Sasso aumentó su oferta de juegos, curioso siendo su administrador Barrionuevo, el sindicalista que más amenaza al gobierno ¿otro intocable como los Moyano?

Empieza un año clave, par y previo al año electoral más importante para Cambiemos.

Todo lo que no se ajuste y se corrija este año, va a ser casi imposible, al menos sin costo político, que se pueda hacer en 2019.

Se desperdiciaron dos reformas, la previsional que solo provocó un ahorro al Estado para que termine en las arcas de Vidal en PBA, pero no cambió en serio un sistema previsional insostenible, al contrario: desfinanció aún más al ANSES a futuro. Y la tributaria, que de modo muy gradualista, demasiado para lo que necesitan las cuentas en crisis de  pymes y productores, a 5 años los va a beneficiar, pero no cambió la presión de casi 50 puntos de nuestro sistema impositivo. El valor del petróleo se liberó al precio internacional, en el mejor momento para las petroleras y el peor para los usuarios, que durante todo el kirchnerismo subsidiaron con sus impuestos el barril. Las naftas subieron en solo 2 años, más de la mitad de lo que subieron en 8 de Cristina y por lo que se puede advertir, entre devaluaciones que se esperan y el crudo que pueda subir, van a subir más también. 

Energía cara, combustibles entre los más caros del mundo y nivel de precios relativos muy por encima del dólar, por lo tanto: del mundo.

La ecuación no cierra.

En este tiempo de flotación cambiaria, dólar retrasado y tasas altas, se fugaron de la economía cerca de u$s 38.000 millones, la balanza Turística en 2017 dio u$s 11.000 millones negativa y la balanza Comercial más de u$s 18.000 millones. Tan solo sumando estas tres cifras de salida de dólares, es evidente que la cuenta no da. Por exportaciones de cereales apenas se superan los u$s 20.000 millones y por todas las demás, se pueden llegar a sumar entre 8 y 10 mil millones más. No es sostenible un país que necesita endeudarse tanto en divisas para funcionar.

Las dos únicas buenas que se pueden esperar este 2018, dependen más de otros países y sus economías, que del nuestro. La próxima semana se define el futuro de Lula en Brasil, de ser condenado o quedar fuera de la carrera electoral, todas las inversiones retenidas y por ende su consumo retrasado, van a explotar este año. Temer quien apenas pasa los 4 puntos de popularidad, hizo las reformas necesarias para que la economía arranque como hace años no sucede y según expertos, por cada 2 puntos que crece Brasil, 1 punto crece la Argentina. Por su parte China autorizó varias exportaciones argentinas y como siempre espera que EU fije la tasa de interés anual, para saber si va a tener un buen margen que le permita sus ventas o no. Si la tasa no sube considerablemente, ni Trump cambia nada, también el gigante asiático va a traccionar nuestra economía.

Macri se puede ver beneficiado, sin haber cambiado nada sustancial en el modelo nacional, por la demanda de estos dos países.

Si eso va a alcanzar para el desajuste de las cuentas públicas que tiene el gobierno, no lo creo, pero al menos puede achicar el déficit, si no sigue tomando deuda con altos intereses como las Lebac y Letes en dólares,  que hagan una bola de nieve para futuros pagos.

Se insiste en viajar a 160 km/h y tomar una curva de 90° con gradualismo. 

Y se enojan ante las opiniones críticas. 

No cambiamos casi nada, ni en los modales como dicen algunos. Si quizá en la comunicación, que no es invasiva, es escasa y por decisión es escasa, no hay grandes cambios para comunicar.

No cambiamos, en los aspectos centrales, seguimos.









 















Etiquetas:   Economía   ·   Crisis Económica   ·   Cristina Fernandez de Kirchner   ·   Tasa de Interés   ·   Dólar   ·   Mauricio Macri

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