Mi interpretación política de nuestra historia, que arranca en la Reforma del 68, es una síntesis de esas Crónicas de Dos Siglos que se fueron escribiendo desde los ochenta y de la retroalimentación con compañeros de ruta que vivimos el golpe, vimos impactadas nuestras familias y, en materia económica, aspirábamos a un cambio político que industrializara Chile, que manejara sus riquezas mineras, pesquera, forestal y frutícola, avanzando a la segunda etapa del Proyecto Exportador, con valor agregado nacional. Como Experto en Aduanas y Negocios Internacionales había trabajado en cooperación regional, sumándome en los 80 a los equipos técnicos que redactamos los planes de gobierno para los 90, los mismos que quedaron olvidados para siempre en los anaqueles de un sueño.




