. La pregunta me pareció útil
porque existe una conciencia cultural de que el “error” tiene un estigma
negativo, reprochable desde todo punto de vista. Pienso que es una delicada y
perjudicial conclusión.
Siempre decimos que la mejor forma de aprender es haciendo, ¿cierto?.
Pues bien, la única forma de asegurarnos que jamás nos equivocaremos es no
haciendo nada, quedarnos paralizados. Por el contrario, si queremos aprender,
hay que hacer, y en ese hacer es inevitable que se comentan errores.
Lo relevante entonces es, qué hacemos con los errores. Ahí, tenemos una
decisión fundamental: Aprender o no aprender.La historia de la humanidad es la historia de los aprendizajes que han
surgido luego de cometer errores. ¿Porqué? Porque al cometer errores tenemos
siempre la opción de pensar el porqué ocurrió lo que sucedió. Ese pensamiento
es proactivo, innovador, un paso adelante. El error nos hace detenernos. En esa
detención es donde podemos generar el aprendizaje. El aprendizaje es siempre en
cámara lenta. Nunca a alta velocidad. Cuando todo nos funciona, podemos ir a
alta velocidad repitiendo lo aprendido (consecuentemente mejorado) de errores
pasados … hasta que cometemos nuevos errores, en que, al margen de la decepción
y la frustración que nos puede provocar en lo inmediato, si lo tomamos como un
nuevo espacio de reflexión, seguramente habremos dado un importante paso en
nuestros inacabables aprendizajes.Solo un par de ejemplos que avalan esta interpretación de los errores: (a)
¿Se imagina cuanto se habrán reído, burlado y vilipendiado a los hermanos Wright cuando
le trataban de colocar alas a sus bicicletas?. Lo que devino de esa larga
sucesión de errores todos lo conocemos. (b) Los invito a que
investiguen qué pasó con una persona que cometió el “error” de olvidar entregar
en devolución una cinta de película en el Blockbuster. A muchos nos sucedió no
pocas veces. Esta persona, reflexionó su error. Y apareció Netflix … y se acabó
Blockbuster.