Es tan malo cometer errores?

Días atrás invité a mis amigos de Facebook a que me comentaran, en una única palabra, qué les provocaba la expresión “ERROR”. La pregunta me pareció útil porque existe una conciencia cultural de que el “error” tiene un estigma negativo, reprochable desde todo punto de vista. Pienso que es una delicada y perjudicial conclusión.

 

. La pregunta me pareció útil porque existe una conciencia cultural de que el “error” tiene un estigma negativo, reprochable desde todo punto de vista. Pienso que es una delicada y perjudicial conclusión.
Siempre decimos que la mejor forma de aprender es haciendo, ¿cierto?. Pues bien, la única forma de asegurarnos que jamás nos equivocaremos es no haciendo nada, quedarnos paralizados. Por el contrario, si queremos aprender, hay que hacer, y en ese hacer es inevitable que se comentan errores.

Lo relevante entonces es, qué hacemos con los errores. Ahí, tenemos una decisión fundamental: Aprender o no aprender.

La historia de la humanidad es la historia de los aprendizajes que han surgido luego de cometer errores. ¿Porqué? Porque al cometer errores tenemos siempre la opción de pensar el porqué ocurrió lo que sucedió. Ese pensamiento es proactivo, innovador, un paso adelante. El error nos hace detenernos. En esa detención es donde podemos generar el aprendizaje. El aprendizaje es siempre en cámara lenta. Nunca a alta velocidad. Cuando todo nos funciona, podemos ir a alta velocidad repitiendo lo aprendido (consecuentemente mejorado) de errores pasados … hasta que cometemos nuevos errores, en que, al margen de la decepción y la frustración que nos puede provocar en lo inmediato, si lo tomamos como un nuevo espacio de reflexión, seguramente habremos dado un importante paso en nuestros inacabables aprendizajes.

Solo un par de ejemplos que avalan esta interpretación de los errores: (a) ¿Se imagina cuanto se habrán reído, burlado y vilipendiado a los hermanos Wright cuando le trataban de colocar alas a sus bicicletas?. Lo que devino de esa larga sucesión de errores todos lo conocemos. (b) Los invito a que investiguen qué pasó con una persona que cometió el “error” de olvidar entregar en devolución una cinta de película en el Blockbuster. A muchos nos sucedió no pocas veces. Esta persona, reflexionó su error. Y apareció Netflix … y se acabó Blockbuster.

UNETE



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