Dejemos el español tal como está. No nos pongamos a estar inventando cosas que no son, interpretaciones que no existen. Cada vez que oigo estas invitaciones, tiemblo. Me retrotraigo a las décadas anteriores cuando se decía: Dejemos a las mujeres en la cocina. No nos pongamos a estar inventando que son capaces de hacer otras cosas, más allá de parir, amamantar y servirnos la comida caliente.




