La incipiente desaceleración económica que padece Estados Unidos plantea un escenario poco favorable para las economías latinoamericanas. Con el freno en el crecimiento del principal motor, los efectos que se avizoran para el resto de los países apuntan hacia un contagio en el crecimiento, lo que tendría una incidencia directa en la todavía endeble recuperación que se tiene tras la última crisis de alcance global. Crecer poco o no lograr crecimiento alguno, en estos momentos representaría una verdadera calamidad para países que mantienen elevados porcentajes de su gente en condiciones de pobreza y que requieren de empleo y oportunidades para combatir las carencias.



