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El hombre, el poder y la cólera de Dios


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07/12/2017


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¿Tengo miedo de mí mismo?... Aquí no hay nadie... Ricardo ama a Ricardo... Eso es; Yo soy yo... ¿Hay aquí algún asesino? No... Si... ¡Yo¡... !Huyamos! (Ricardo III - Shakespeare)


Ricardo engaña! Ricardo mata! Ricardo manda! Ricardo sufre! Ricardo siempre huye de sí mismo en busca del poder. La tragedia de Shakespeare nos muestra un hombre que ve el poder como un fin en sí mismo, aspira ser el eje del todo, envileciendo el poder ya que solo busca el sometimiento total a los otros, intentando ser un amo con suficiente fuerza para abrazar el absoluto, ser Dios.

¿EL PODER COMO MEDIO O FIN?

Retrato con ribetes monárquicos que mantiene su vigencia, un solo hombre con muchos rostros que se adecuan a su única consigna “Hágase todo por el poder”.

Recordemos la mítica disputa entre Sartre y Camus, porque fue un intento de resolver la tragedia de Ricardo III, fue la contraposición entre la historia hacia el poder o el Hombre, la pregunta de fondo era si la búsqueda del poder debe ir acompañado de un marco ético. Aventajados por el tiempo (que no es más que la acumulación de experiencias del horror y fracasos) y guiados por Shakespeare que nos muestra en la parte final de su tragedia a un Ricardo III perdido, sin salida - ¡Un caballo! ¡Un caballo! ¡Mi reino por un caballo! – en su propio bosque de sombras, nos demuestra que el camino hacia el poder es intrincado y la ética es una linterna que evita desbarrancarnos en los abismos del hombre.

Al contrario, el poder- ético percibido como simple medio, tiene su impulso en la capacidad humana, “Un individuo capaz, actúa sobre la base de la libertad y la integridad del yo, no necesita dominar y se halla exento del apetito del poder” (2)

Sin duda esta última forma de entender el poder, es un wishful thinking a la luz de los últimos acontecimientos, de hecho, la ética y las capacidades de los actores políticos se han convertido en un cliché, palabras vacías, de igual forma las ideologías se han convertido en simples máscaras de la ambición por el poder. El caso Lava Jato nos enrostra como las empresas – han pervertido el laissez faire liberal- y usan el Estado para poder vivir a sus expensas. Mientras Maduro en Venezuela pregona el sueño bolivariano, y hasta ahora solo ha logrado un gran éxodo.

El conflicto entre el poder como medio (enmarcado en la ética) o fin en sí mismo, ha sido respondido teóricamente, ahora bien, la tragedia de Ricardo III se repite obstinadamente en la realidad.

COSIFICANDO EL PODER:

“.. abrió el puño y le mostro en la palma de la mano una bolita de vidrio que es algo que se tiene o no se tiene, pero que solo el que la tiene la tiene, esto es la patria … “(3)





El patriarca (personaje totalitario creado por Gabo) mira a la población como un decorado en su ventana, la voluntad de los otros – esos seres lejanos y mudos– es un animal extinto, donde no hay más ruido en el mundo, él solo es la patria. Olvidar la fuente del poder es característico en un personaje totalitario, el poder ya no nace desde afuera – desde los otros hacia el- ya no es público, se ha transformado en un poder personal, lo han cosificado percibiéndolo como un objeto suyo – es algo que se tiene o no se tiene replicaría el patriarca- esta forma de concebir el poder los lleva a aferrarse a su objeto de culto, retornan a un estadio primario-infantil en la vida en la que el hombre tiene una relación simbiótica con los objetos -los niños que tienen un objeto afectivo (juguete fetiche) lo hacen con la finalidad de buscar una fuente de seguridad- el poder se trastoca y se vuelve un objeto de culto que los arropa frente a su debilidad ontológica, creándose fácilmente una relación parasitaria con este. “La obsesión de poder no se arraiga en la fuerza, sino en la debilidad” (2).



Viremos a Bolivia para poder apreciar este fenómeno cuando el Tribunal Constitucional Plurinacional de Bolivia ratificó la habilitación del presidente (Evo) a una nueva reelección  para el año 2019, sin importarle los resultados del referéndum realizado en febrero de 2016 en el que la población rechazó la reelección;   sin interesarle si con esa actitud destruye el orden democrático,  porque se considera dueño de ese poder, considera su cargo como algo propio, personal, que nadie tiene el derecho a arrebatárselo. 

 

LAS FOBIAS DEL PATRIARCA:

 

“… colgó la lámpara de salir corriendo, pasó las tres aldabas, los tres cerrojos, los tres pestillos del dormitorio presidencial…” (3)





El poder del personaje totalitario es frágil ya que su base es el sometimiento a los otros- el miedo a la pérdida de su objeto de culto es permanente, esto lo obliga a crear sistemas de control cada vez más brutales, todo órgano institucional será visto como un peligro que tendrá que ser capturado, medios de comunicación serán convertidas en oficinas de propaganda, su entorno que lo adula solo es un soporte vacío, ya que no confía en nadie, ni siquiera en sí mismo – ¿Tengo miedo de mí mismo? se pregunta Ricardo III - superficialmente estos personajes son fuertes, pero interiormente es el miedo y la desconfianza –hacia todo- lo que les empuja a actuar de forma tan feroz.

Estas declaraciones de Maduro evidencian el miedo latente en el que vive:

- “Hay una línea de investigación, porque tenemos serias sospechas que esta derecha […] pretendía meter algún tipo de virus, guerra bacteriológica, que se ha hecho en el mundo, contra otros países, meterlo, allí y que tenían ya la campaña preparada, y la campaña se les cayó en el vacío”

- "Ellos me quieren matar, porque saben que no me pueden ganar unas elecciones libres, como las que vamos a tener el 14 de abril"

- "Ha quedado en evidencia la marca y autoría del golpe de Estado planificado para este venidero 1 de septiembre de 2016 en Venezuela (...) en complicidad con la oposición antidemocrática y la derecha internacional"





¿Y LAS MASAS?

“Mis hombres creen que la riqueza es el oro cuando en realidad es el poder, por eso los desprecio.”  Aguirre La Cólera de Dios (1972).

Dicha reflexión no es alejada de la realidad, por cuanto, las masas han enfocado sus acciones en acumular la mayor cantidad de dinero para poder elevarse a los altos status y engrandecerse; no obstante, la verdadera supremacía es el dominio irrestricto hacia el otro y eso lo saben los aspirantes (que conducen a las masas) cuando deciden introducirse en las entrañas de un gobierno o corporación, porque su visión y misión está dirigida a la ambición del poder.

Esto es, el poder por sí mismo (ya sea un poder público u oculto) que buscan obtener los aspirantes (k, AG, MADURO, EVO, TRUMP) no es esencialmente mantenerse en cargos públicos o adquirir jugosas sumas de dinero sino es su acrecentamiento en todas las esferas políticas, económicas, sociales, culturales, etc; toda vez que, estar dentro del poder permite autoproclamarse poseedor del todo, lo que significa controlar  las ideas e instituciones públicas para legitimar sus acciones (encarcelar o matar opositores, intervención en otros países, beneficiar a empresas transnacionales.), por lo que el fin de alcanzarlo es empleando mecanismos democráticos ( a través de un consenso con la sociedad inconsciente) o siendo arrebatado por un gobierno de facto.



CONSECUENCIAS DE LA CÓLERA DE DIOS: 

Yo soy la cólera de Dios ¿Quién está conmigo?(4)

La secuencia final de la película “Aguirre: la cólera de Dios”, nos muestra un enloquecido Aguirre gobernando sobre una balsa habitada por cadáveres. Escena que enmarca la paradoja de un carácter totalitario, ya que su afán de obtener - mantener el poder, le quitara a su población su esencia de hombres - su libertad- dominando a simples masas de carnes y huesos que se someterán a sus órdenes por simple automatismo o miedo. 

Es curioso que el último contacto del Patriarca (personaje mítico de Gabo)  con su pueblo sea con un grupo de ciegos, paralíticos y leprosos, seres marchitos, rezagos de una sociedad torturada, que, perdiendo toda esperanza en la vida, no dudan en aferrarse al autor de su pesadilla.

 

(1) Ricardo III - Shakespeare 

(2) El miedo a la libertad - Erich Fromm

(3) El otoño del patriarca - Gabriel Garcia Márquez

(4) Aguirre, la cólera de Dios - Werner Herzog

 



Etiquetas:   Ejercicio del Poder   ·   Psicología   ·   Dictadura   ·   Venezuela   ·   Bolivia

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