Frente Amplio: liderazgo desde la sociedad civil

 

. Son dimensiones diversas que confluyen en acciones conjuntas, pero que se alinean en ideas y experiencias propias. Corresponden a la diversidad de la sociedad civil.Pasar de la protesta, la marcha, el rayado y las redes sociales a la política representativa ha remecido a esta coalición joven, porque la ha obligado a asumir que su conectividad ha crecido exponencialmente respecto a las bases militantes. El ciudadano que votó por el Frente Amplio es un votante que no milita, que ha votado por un desencanto con las élites de la vieja Concertaciòn y la Nueva Mayoría, por un rechazo a las relaciones impropias con el modelo neoliberal. Capitalizar el voto castigo significa mantener un alto estándar ético y aprender a canalizar como bancada las aspiraciones populares. Después de perder por un escaso 2%. el Frente Amplio sufre el traspiés de la acción dubitativa, una discusión interna de la militancia, donde cada grupo buscaba construir su posición interpretando su punto de vista. El error de fondo es querer discutirlo todo, en una actitud que desconoce el principio de unidad de dirección, que indica que el líder conduce, ejerce el mandato de las bases y asume responsablemente esa función.Debe ser un síndrome de la juventud actual el desconocer autoridad, sentirse el ombligo del mundo y no respetar la memoria. El colectivismo no es sinónimo de autoritarismo ni de anarquía, es la construcción democrática de una unidad en la acción, con consistencia, disciplina, responsabilidad política. Por su parte, el dirigente que logró un 20% de adhesión ciudadana, tiene que tener claridad para interpretar los alcances de esa delegación soberana. El timing de respuesta era clave y la dilación en el pronunciamiento, dejó espacio a los competidores para ácidas interpretaciones.En este escenario de contienda, el sentido común sobrepasa a esos líderes inmaduros y muchas voces exigieron que, sin perjuicio a pedir reformas sustantivas, se adhiriera sin medias tintas ni eufemismos a la candidatura de Alejandro Guillier. Eso llenó la semana siguiente a las elecciones y fueron Mayol, Sharp y Pamela Jiles, los que fijaron ruta con expresión sólida. Votar por Guillier no significa integrar su gobierno, sino colaborar en la concreción de cambios sentidos por la mayoría de los chilenos. Para gobernar primero hay que frenar a la derecha. Después vendrá la política renovada, sin corrupción, conectados genuinamente con la civilidad, los trabajadores, empresarios y estudiantes.Comienza hoy la campaña y hay que caminar codo a codo, con convicción y responsabilidad. La unidad es la prioridad, Votar es un deber histórico.

UNETE



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