No conviene confiar demasiado en nada, pues en ocasiones nos dejamos convencer por una conclusión sutil, mientras que vacilamos y cambiamos de parecer en cuestiones incluso más evidentes.
No conviene confiar demasiado en nada, pues en ocasiones nos dejamos convencer por una conclusión sutil, mientras que vacilamos y cambiamos de parecer en cuestiones incluso más evidentes.
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Cicerón, Tusculanas.