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Contada a grandes rasgos, la película plantea
la vida de una chica que trabajaba para la más importante, y mejor compañía,
del mundo llamada El círculo la cual tenía la importante tarea de recoger
cuanta información se pudiese, desde tu color preferido hasta el olor de tus
flatulencias para crear un inmenso Big Data, masiva información que se usaba
para ganar dinero y poder; poco a poco la recolección de datos fue creciendo a
tal grado de invadir la vida de las personas y desaparecer la privacidad, todo
por el poder y el dinero.
Tras finalizada la cortinilla de
créditos muchas personas suelen olvidar, o recordar pero sin reflexionar, los
temas abordados en la película. Para mi fortuna se dieron las circunstancias
adecuadas pues entre el impacto real y los pensamientos que vinieron a mi mente
como también la visita al baño me dio la oportunidad de pensar ¿El fin de la
privacidad está cerca?
Y es que pensemos, actualmente
vivimos una versión light de la novela de George Orwell, 1989, donde somos
vigilados por un Big Brother el cual recoge todo sobre nosotros y genera un
inmenso mundo de datos llamado Big Data que sirve para predecir patrones, para
analizar tendencias y también para generar estrategias de enganche seduciendo a
las personas, lavándoles el cerebro para llevarlas a algún lado; aunque también
tienen sus lados positivos.
Cada vez somos más vigilados por la
tecnología, pues si caminamos por la calle y alzamos la vista podremos ver
cientos de cámaras en todos lados, así como sucede con el ojo de Dios
presentado en las películas de rápidos y furiosos, de la misma manera si
entramos a Google Maps podremos verificar los sitios que hemos recorrido, una
especie de mapeo de nuestra vida en base a la geo localización que nuestro
celular posee.
Tal es el grado de importancia de
este masivo conjunto de datos que una empresa llamada Waze fue comprada por
Google con un gran cheque que contenía la cifra de mil millones de dólares, y
todo por el enorme Big Data que generaba en torno al tráfico de las ciudades,
lo mismo sucede actualmente con otras empresas. En un documental de título “The
Human Face of Big Data” pudimos ver el poder de la misma pues de acuerdo con
personal de Google, con tan solo revisar el historial de búsquedas para la
palabra clave “Gripa” se lograba predecir con mayor rapidez y exactitud una
futura epidemia o brote de enfermedad que con
las técnicas usadas por el centro de control de enfermedades, CDC, de
Estados Unidos.
El Big Data es importante tanto
para empresas como para gobiernos pues quien conoce todo de ti, tus debilidades
y fortalezas, gustos y deseos, tiene mayores facilidades para convencerte o
controlarte, allí la importancia de recolectar cada vez más datos que sean profundos
y certeros por lo que no me sorprendería que poco a poco, como sucede en la
película, nos volvamos transparentes y tengamos que usar una cámara las 24
horas del día, revelando desde nuestros hábitos alimenticios hasta nuestros
encuentros sexuales.
Quién sabe, quizás en estos
momentos esté siendo vigilado, grabado, monitoreado por medio de la cámara de
mi Laptop que estoy usando para escribir esta columna o por medio de mi
celular, quizás estoy siendo parte ya del Big Data de una manera más amplia y
profunda; ahora ya sabrán que me gusta hurgarme la nariz, secreto revelado.