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Indios,Caciques y Gauchos


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14/11/2017


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Del cacique Zapican a Artigas.

En los primeros años del siglo 16 de la era cristiana, los españoles al servicio de los reyes católicos de Castilla, estaban descubriendo y tomando  posesión como territorio propio las nuevas tierras descubiertas por Colon

 En 1516 Solís realiza un viaje al nuevo mundo, en donde a la altura del paralelo 33 en vez de seguir hacia el sur se adentra en un estuario hacia el oeste,  desembarcando en un par de islas, posiblemente una de ellas fuera la isla de Lobos. Al día siguiente decide  seguir adentrándose en el estuario hacia el oeste, encontrando agua dulce, por lo que llamo a este caudal inmenso de agua, mar dulce.  Muere uno de los tripulantes, el encargado de las despensas, posiblemente por haber comido algo en mal estado. En la mañana de los primeros días de febrero de 1516, se vislumbra una isla, desembarcando luego la expedición en ella, a la que Solís puso el nombre de Martin García, por ser el nombre del despensero muerto uno día atrás. Se enterró el cuerpo del tripulante, colocando una cruz sobre su tumba, con restos de madera de un tonel de vino viejo. Luego de enterrar al compañero de viaje, recorren la isla, encontrando un grupo de indígenas , en el lado sur de la isla, posiblemente guaraníes. Después de intentar entablar una comunicación, en búsqueda de información del pasaje interoceánico, o de la existencia de minas de oro y plata, son conducidos por los indígenas a la desembocadura del rio Paraná primero y luego desembarcan en la desembocadura del rio Uruguay, sufriendo una emboscada, muriendo los seis hombres a manos  de los guaraníes que habitaban la desembocadura del Paraná y del Uruguay. Por lo que el resto de la tripulación, al quedar sin su capitán deciden retornar a España con la misión truncada.

En las tierras del nuevo mundo que descubriera Solís, moraban muchas etnias indígenas desde tiempos prehistóricos de 10000 años, descendientes de los exploradores originarios que muy posiblemente vinieron en canoas de la Polinesia o del Japón, derramándose luego por las tierras de este continente austral.  Pero que en su gran mayoría eran nómades, cazadores y recolectores, que viajaban de acuerdo a las ventajas que les proporcionaban los distintos entornos naturales. Vivian en campamentos o tolderías, que armaban con ramas, palos, hojas y cueros en cada lugar que se afincaban.

En las orillas del mar dulce que descubriera Solís, luego llamado mar de Solís por los españoles, moraban varias etnias, como los charrúas, chanas, minuanes, guaraníes y yaros,    todas estaban de cierta forma emparentadas, con una lengua de base común que era la guaraní, aunque habían influencias patagónicas como de otras etnias de América.

Los indígenas  llamaban al estuario Paraná guazú, que significaba ,rio grande como mar. Recién después de varios años, que portugueses encuentran barcazas con plata que traían del Potosí, se corre el rumor de la plata. En principio fue Cristóbal Jaques en 1521 que dio  la noticia de la plata de la región, que en realidad se encontraba a miles de kilómetros al noroeste.

 El desarrollo de las diversas culturas del nuevo mundo,  da la pauta del descenso civilizatorio del noroeste al sureste, con una lengua y cultura más desarrollada hacia el interior del continente, principalmente hacia el norte y noroeste.

Los charrúas era la etnia dominante, bravos guerreros, posiblemente de origen patagónico, que habían conquistado las tierras alrededor del mar de Solís y las orillas del rio Uruguay, cuyo significado en guaraní es rio de las caracolas o de los pájaros pintados, Vivian al sur del rio Hum o rio Negro, que dividía en dos el territorio al oriente del rio Uruguay. Desde hace muchos años estaban en guerra con otras tribus de indígenas que habían venido del norte, descendiendo y conquistando amplios territorios, descendientes de los Jíbaros de la Amazonia.  Por lo que estaban muy atentos ante cualquier invasor que viniera por tierra o por mar en canoas, que era la forma corriente de navegar los ríos interiores del continente. Y tenían alianzas con tribus amigas que compartían un cierto territorio, afincándose en diferentes lugares, desarrollando puestos de vigilancia de pocos hombres que permanecían todo el tiempo para cuidar los territorios.

Los indígenas  tenían cierta comunicación entre las diferentes comunidades, con intercambio y venta de prisioneros, mujeres, artefactos de guerra, como arcos, mazos, boleadoras,  lanzas y técnicas de batalla, además sus lenguas eran similares, que eran derivadas del guaraní, pero  con menor complejidad.

Por los años 1520 de la era cristiana pasa la expedición de Magallanes  por el rio de la Plata, que al divisar varios grupos de indios en las playas en sus tolderías, quieren descender para tratar de entablar comunicación, pero cuando se acercan los expedicionarios, los indígenas se repliegan, levantando sus tolderías y pertenencias, ante la orden de su cacique. Luego en la isla Martin García encuentran a un sobreviviente de la expedición de Solís, llamado Francisco de los Puentes, que les advierte que no se introduzcan en el rio Paraná ni en el Uruguay buscando el canal  interoceánico, por  la peligrosidad de algunas etnias indígenas, que eran traicioneras y comían carne humana., posiblemente alguna de las etnias guaranicitas que moraban en las inmediaciones del Paraná. Ante tal aviso prontamente Magallanes decide seguir rumbo al sur, descubriendo en los meses venideros el tan buscado camino a las Indias.

Luego de 1524 se intensifican las expediciones al rio de la Plata y se hacen intentos de poblamiento en las inmediaciones de Buenos Aires o a orillas del rio San Salvador , al oeste del rio Uruguay.Asi es que comienza una guerra intermitente entre las fuerzas invasoras, tanto españolas o portuguesas, con las diferentes etnias indígenas que defendían su territorio,  no reconociendo las fronteras políticas, ni los limites impuestos por el invasor, como el tratado de Tordesillas y muchos años después el tratado de Madrid.

En estos encontronazos, de pequeñas batallas entre indígenas y españoles, es que comienza a destacar la bravura de los Charrúas en el campo de batalla, pero también su benevolencia ante los vencidos, como la gran admiración y estima que tenían estos por los valientes, tanto fueran propios como enemigos, tal como cuenta un relato, de que en ardua batalla un español había perdido el brazo, pero este seguía luchando fervorosamente ante su oponente con todas sus fuerzas, ante la gritería de los charrúas, después de una orden de su cacique, este fue levantado en andas y conducido a las tolderías, donde fue curado y tratado como un igual.

Las sociedades indígenas que vivían en las inmediaciones del rio de la Plata, eran de una configuración bastante horizontal, aunque si se destacaba la figura de un líder o un cacique, que había sido probado en fuego, en el campo de batalla, el “taita” le llamaban, siendo muy respetado por todos y llorado ante su muerte. Las mujeres no participaban en batalla, enfocándose mas a la crianza de los niños y a la fabricación de pequeños utensilios en arcilla, algunas prendas en cueros, así como la confección de la comida, que era una dieta simple, en base de pescado y carne de venado, o algunos animales pequeños como el tatú, cuis, carpincho, o algunas aves silvestres. Que al decir de un expedicionario de Caboto, abundaba la fauna a orillas del rio de la Plata tanto aves, como venados, que proliferaban tanto como las ovejas o cabras en el viejo continente.

Las armas de los charrúas eran muy simples, como arcos y flechas, lanzas, boleadoras, mazos dardos con cerbatana en algunas etnias. Todo se confeccionaba con los árboles y piedras de la zona, encontrándose actualmente todavía en algunas canteras del interior, muchas puntas de flecha indígenas. Estos peleaban a cuerpo desnudo, sin ningún tipo de escudo ni defensa. Solo se pintaban la piel y realizaban todo tipo de gritos amenazantes. Aunque si tenían algunas técnicas de emboscada y ataque en grupos, con diferentes tipos de engaños.

 

Muchos enfrentamientos armados se dieron entre indígenas y españoles o portugueses durante los dos primeros siglos de la conquista. Ya desde el desembarco de Solís en las tierras orientales, se enfrentan dos civilizaciones con diferente grado de evolución, donde los indígenas tenían todas las de perder, tanto por su numero, como por el desarrollo de la tecnología de guerra y de la experiencia en batallas con otras naciones que no fueran las locales, con armas muy rudimentarias.

En la primera fundación de Buenos Aires a mediados del siglo 16, se dio un encuentro entre muchas naciones de etnias autóctonas y los españoles, manifestando su descontento por la irrupción en su territorio, con la formación de poblerios de razas extrañas e invasoras. Por lo que después de mucho asedio por parte de los indígenas quedo trunca la pretensión española de formar un puerto en la entrada del plata y de los accesos al rio Paraná y Uruguay.

La porfía española llevo que vinieran una y otra vez distintas expediciones con el fin de conquistar, colonizar y gobernar estos territorios, estableciendo una gobernanza útil a la corona española.

En 1573 se da el primer gran enfrentamiento entre las tropas de Zarate y del cacique Zapican, donde el primero es obligado por los charrúas a refugiarse en la isla de San Gabriel. Aunque un tiempo después con la ayuda de Garay, con un nuevo contingente armado, derrotan a los charrúas a orillas del rio San Salvador, causando la muerte a 200 guerreros, entre ellos Zapican, el primer gran cacique oriental que las crónicas recuerdan.

Después de esta sangrienta batalla, se fundo nuevamente Buenos Aires en 1580, dejando de incursionar seriamente en las tierras al oriente del rio Uruguay.  Pasaron treinta años, para que se diera un nuevo enfrentamiento armado, que diezmó un ejército español conformado por 500 hombres, que fueron sorprendidos cuando venían desde Asunción hacia las tierras del sur. Lo que provoco el cambio de estrategia conquistadora, pasando a una estrategia evangelizadora por medio de la fe, la que solo dio fruto en parte en algunos lugares,  como con la fundación de el pueblo de Soriano en la desembocadura del rio Negro por los franciscanos en 1625.

A principios del siglo 17 fue Hernandarias quien recomendó el cambio de estrategia y un trato mas respetuoso a los indígenas, sin amedrentamiento por la fuerza militar. También introdujo ganado vacuno y equinos en la desembocadura del rio Negro, en la isla Vizcaíno.

Con la introducción del caballo los indígenas adoptaron nuevas costumbres, dando mucho más movilidad a sus desplazamientos, así como un mayor poder en las batallas.

De las crónicas se sabe, de cómo se enseñaba a cabalgar como actividad prioritaria y fundamental en la educación del joven guerrero, así como lo importancia del caballo. Dando espectáculos de destreza sobre los caballos como si fueran uno con el animal.

También de las armas de guerra, adoraban los cuchillos y las espadas, adoptando luego las lanzas cortas y largas en las batallas, con estrategias de infantería.

La expansión, abundancia y facilidad de caza y cría del ganado vacuno propicio un cambio en la vestimenta y hábitat de los indígenas ya que utilizaban mucho más el cuero animal del ganado, sin necesidad de desplazarse grandes distancias a los lugares de caza, protegiéndose mejor en los meses de frio.

Durante el siglo 17 se producen la incursión de jesuitas, franciscanos y dominicanos en las tierras hostiles de la Banda Oriental, propiciando la asimilación de muchos indígenas, como los que participaron en la fundación de la villa de Soriano. También más al norte se generaron las misiones Jesuíticas que fueron por un derrotero diferente de la estrategia de conquista de la corona española.

Las comunidades criollas e indígenas de la Banda Oriental tuvieron un contacto periódico con las misiones, desde donde venían muchos productos, como la yerba mate, que supieron adoptar criollos e indígenas. También el arreo de animales  hacia las estancias manejadas por los jesuitas y los indígenas.

La política española de pacificar y evangelizar a los indígenas dio buenos resultados solo en algunos parajes construidos por algunas etnias, como la villa de Soriano, construida en 1625 con indios chanas principalmente, aunque otros fueron destruidos, posiblemente por incursiones charrúas, que no tenían ningún interés en la pacificación, en asentase en un territorio fijo y en que otros les dictaran las normas y les marcaran las reglas impuestas por el rey de España con sus súbditos.

Las misiones prosperaron a pesar del asedio de bandidos bandeirantes del norte, que mataban y hacían prisioneros de las misiones conquistadas, apoyados indirectamente por los reyes de Portugal para expandir sus dominios. Lo que en el correr del siglo se fueron conformando muchos pueblos con sus estancias, tanto del margen derecho como izquierdo del rio Uruguay.

La religiosidad de los indígenas es una condición que puede deducirse por algunos actos funerarios de varias etnias indígenas, en su relación con la muerte de sus familiares o compañeros. Ya desde los principios de la conquista fueron observados montículos en cerros que evidenciaban enterramientos masivos. Que después con el relato de algunos viajeros que se interiorizaron en mayor medida de las costumbres, se pudo saber de su creencia en una vida después de la muerte, por esto se les enterraba con sus prendas que lo acompañaran en el viaje y luego también en algunos casos hasta el caballo adoptado después de la conquista.

 En el caso de los guaraníes, tenían una noción mas desarrollada, con la creencia en un ser invisible omnipresente, que se manifestaba atraves de la naturaleza, así como en entidades del mal. Y también tenían la creencia de ir después de la muerte a una tierra sin males. Puede ser esta una de las razones por lo que se desafiaba la muerte sin cobardías y con una valentía desbordante, principalmente de parte de la etnia charrúa, que a decir de los colonizadores y conquistadores eran los mas bravos y fieros en el terreno de batalla.

La relación entre los conquistadores tanto españoles y portugueses con las diferentes etnias indígenas fue muy variada, aunque siempre el indígena era visto por los europeos como un ser inferior,  que debía ser conducido, educado y evangelizado. Además entre algunos teólogos intelectuales se discutía si estos indios tenían alma, lo que significaría en caso de no tenerla una igualación al resto de los animales, justificando el maltrato y la esclavitud.

En algunos lugares se desarrollo la figura de la encomienda, en donde el indio tenía una tutela de parte de un blanco europeo, como en los servicios domésticos. Aunque en las misiones jesuíticas se negoció una mayor autonomía para los indígenas y sus pueblos, aunque igual tenían cierta dependencia de las autoridades jesuíticas que marcaron las reglas generales, que los indígenas debían aceptar si querían permanecer en las misiones. Por esta razón es que las etnias charrúas nunca fueron asimiladas porque no querían perder su libertad, su nomadismo, sus ritos, hábitos y costumbres que marcaban su identidad.

La invasión del territorio por parte de los europeos era vista  como una usurpación de su hábitat que los sustentaba, por esto la permanente lucha por los territorios que desde generaciones les pertenecieron. Destruyendo villas y poblados uno a uno y guerreando al conquistador en todo su territorio y de todas las maneras posibles, desde el enfrentamiento armado a campo abierto, la guerra de guerrillas, el robo, amedrentamiento mediante amenazas, griteríos, lanzando piedras, flechas, incendiando y matando.

Con el transcurrir de las décadas y el suceder de las diferentes batallas, el trato a los enemigos fue mas despiadado, desde la crucifixión, el ahorcamiento, degüello. Llegando en algunos casos matar poblaciones enteras. El choque civilizatorio fue devastador para las principales etnias indígenas que vieron década a década disminuir su numero de gente, sus tolderías, sus espacios, sus hábitat, que los conducía a un inexorable nuevo enfrentamiento con el invasor, cada vez con menos numero de indios. Por esto la alianza inevitable entre algunas etnias para la batalla.

También se aliaron los indios tapes de las misiones con los españoles, medianamente asimilados por la evangelización, pelearon juntos en algunas batallas, como la conquista de la colonia del sacramento fundada por portugueses en la banda oriental, territorio español. También los charrúas fueron utilizados por los portugueses para perseguir y hostigar los estancieros del norte del rio negro. Lo que le costo un gran exterminio de charrúas  en una sola batalla que diezmó entre 200 y 300 guerreros, de mano de españoles e indios tapes de las misiones.

De la lucha territorial entre españoles y portugueses nace la necesidad de construir fuertes militares en la banda oeste del rio Uruguay. Primero se construye Montevideo entre 1724 y 1730. Luego vendrían la fundación de otros fuertes al este en las fronteras y posteriormente la fundación de un conjunto de villas y comunidades que albergaron colonos españoles, principalmente de origen canario.

De esta incursión española en territorio oriental se comenzó a dar  cada vez más frecuentemente, el encuentro y enfrentamiento entre las dos civilizaciones. Y con el desplazamiento de los indígenas cada vez mas al norte, principalmente al norte del rio Negro y en las serranías.    

A pesar de que existían territorios delimitados por el poder hispano-portugués, también existían reductos indígenas, principalmente al norte del rio negro, en donde solo algunos vaqueanos se aventuraban. Fue así que el joven José Gervasio Artigas, primero de la mano de su abuelo Manuel, se fue interiorizando de la campaña profunda, el lejano norte, territorio de nadie, donde los indignas todavía tenían sus reductos donde  ubicaban sus tolderías.  Es en estas tierras que crece y se desarrolla, tiene su primer hijo, un indígena, que el le nombra como “mi caciquillo” en sus escritos. Aprende de los indígenas su lengua, sus artes y costumbres, así como se hace un conocedor profundo de sus pensamientos e intereses.

Cuando analizamos la vida de Artigas, con su deambular durante 20 años por la campaña, siendo luego incorporado al cuerpo de blandengues, nace la pregunta de cómo se construye el exquisito pensamiento e ideario Artiguista, cuáles fueron sus pensadores influyentes, así que papel jugo la transmisión de valores e ideas que el joven Artigas mamo entre los diferentes pueblos y etnias indígenas. De si no fue Artigas el último gran cacique que tuvieron los pueblos indígenas, así como su última esperanza de persistir como comunidades, manteniendo sus tradiciones y cultura. Porque los indígenas lo querían como el gran “Taita”, “el protector de los pueblos libres”, entendiendo la libertad como la posibilidad de mantener su identidad civilizatoria, sus comunidades, su cultura. Por esto cual es el alcance profundo que alberga el mensaje del escudo Artiguista, de “CON LIBERTAD NI OFENDO NI TEMO”.

Artigas fue evidentemente un gran líder para su pueblo oriental y un gran cacique para sus aliados indígenas. Pero en la defensa de los intereses de quien más defendía, se puede vislumbrar  a quien tenia en sus primeros afectos, indios, criollos, zambos y mulatos.

La figura de Artigas encierra leyendas, incógnitas y admiración ante su pensamiento tan actual para su época y moderno por su vanguardia. Pero despierta preguntas de donde saco Artigas sus ideas vagando por la campaña, persiguiendo malhechores y contrabandistas, quien le proporciono sus fuentes de información. Ya que este solo había hecho una escuela primaria, de primeras letras con los padres franciscanos.

De la información de relatos de su época, se puede saber de la influencia del humanismo cristiano a través de varios clérigos católicos, pero principalmente de su secretario José Benito Monterroso, teólogo y filosofo franciscano. Pero también es influenciado por la ilustración europea, principalmente atraves de la persona de Félix de Azara, ingeniero militar, naturalista, antropólogo y topógrafo español. Y recibe la influencia de las ideas de Thomas Paine y la constitución norteamericana.

De donde se inspira Artigas en la defensa de los mas humildes, los desposeídos, “que sean lo mas infelices los más privilegiados”, es una concepción cristiana, pero en contraposición de las sociedades clasistas y jerárquicas europeas. O recibe la influencia de las sociedades indígenas, más horizontales, donde todos eran iguales, como decía entre los orientales aquí “ninguein es más que ninguein”.

Las ideas de la ilustración amalgamadas con los valores indígenas se ve en la frase de “sean los orientales tan ilustrados como valientes”. La valentía como el principal valor indígena, unido a la ilustración, el conocimiento, principal valor de la ilustración europea.

Las influencias norteamericanas de soberanía popular, se ven en la frase, mi voluntad emana de vosotros y cesa ante su presencia soberana”. Como a su vez en las ideas federales, con un poder descentralizado .  

Por todas estas ideas, que es una amalgama de muchas fuentes, Artigas fue eso, un poco Americano, español, un poco criollo y un poco indígena, amigo de sus amigos e irreconciliable enemigo de sus enemigos, enfrentándose como el ultimo gran cacique Oriental con el imperio español primero y el imperio portugués después,  exiliándose luego al interior de la América profunda.

Con la construcción del Uruguay se diluye lo Oriental, libertario, salvaje y autónomo, se extermina los indígenas, luego al gaucho, se alambran los campos, se jerarquizan las sociedades, aparecen los “pueblos de ratas”, se racionaliza la vida , la sociedad se vuelve mas compleja, diversa y ya no se puede decir que “ninguein es más que ningein”, porque en las sociedades uruguayas del siglo 20, la posición social vaya si cuenta y las divisiones de los espacios de poder jugo un papel importante en las rencillas políticas y en la construcción de un entramado de autoridad, en relación a un poder económico y político.

De la visión Artiguista queda poco en la actual sociedad uruguaya, aunque si algunos valores se pueden haber filtrado en el ser uruguayo, visualizándose en las costumbres, principalmente del interior profundo, donde el recuerdo del indio y del gaucho todavía persiste.

 

 

   

   

     

    





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