La Culpa no es de ellos



Frente a las situaciones que se presentan a diario a nivel mundial con los niños y adolescentes, existe una lupa inmensa operada por la sociedad que busca profundizar en las problemáticas y encontrar una razón, un por qué a los comportamientos o conductas disociales de los más pequeños y se hace muy fácil lanzarse “la papa caliente”, todos se responsabilizan y se culpan entre sí, es una batalla campal, padres que culpan a medios de televisión y comunicación, redes sociales, al gobierno, a las  instituciones etc.,; Un gobierno que culpa a los padres y  cuestiona los estilos de crianza y la dinámica familiar etc., ; Las instituciones que responsabilizan al gobierno y las políticas de educación, a padres con excesivas ocupaciones, toda una sociedad que entre si  misma se juzga y finalmente terminan siendo culpados ellos… los más pequeños, a los que las generaciones más viejas les reclaman por no jugar los juegos que recreábamos en los 80 y 70 (la golosa, el escondite, tintín corre corre) cuando la tecnología no nos tenía idiotizados, una nueva generación que es culpada por no decidir y pensar igual que sus padres o abuelos cuando solo eran unos niños. Esta batalla es solo la respuesta del susto en el que vive la sociedad, tenemos miedo de ese monstruo que este empecinado en acabar con los niños y adolescentes y que no sabemos cómo va actuar mañana y muchas familias prefieren no mirar noticias para cuidar su salud mental, ¿pero y entonces quien es el culpable?

 


¿Quién tiene la culpa de que nuestros niños sean maleables e influenciables por las redes sociales? ¿De cuándo acá los adolescentes empezaron a sentirse importante porque podían superar un sin número de retos para demostrarse a sí mismos fuerza y capacidad? (Sin importar poner en peligro su propia vida) ¿Quién explica que un niño de 8 años tome la triste decisión de acabar con lo que considera su infeliz vida? ¿Por qué las niñas no han aprendido a amar y respetar su cuerpo? ¿Quién las educo para cuidarlo y ofrecerlo como si fuera mercancía que debe entregarse al mejor postor? ¿En qué momento se hizo la separación entre la moral, la castidad y el placer? ¿Qué alguien por favor me explique qué le pasa a este país que esta adormecido y anestesiado frente al vil maltrato al que son sometidos a diario niños y adolescentes? (Porque hay que reconocer que todas las olas que aparecen en redes sociales, como la más reciente la ballena azul, es una forma de maltrato a los más pequeños).

Vale la pena afirmar que los reclamos y juicios de las generaciones más viejas no son congruentes, ¡¿cómo nos atrevemos a esperar más de esta nueva generación a la que se le está dando menos?!, sí, menos, y es que hace 30 años las pautas de crianza eran diferentes, padres abnegados, luchadores, menos expresivos pero capaces de demostrar más afecto, porque siempre estaban ahí. Siempre había tiempo para los más pequeños, para ir a recibir una libreta de calificaciones, para celebrar la caída del primer diente, para ayudar a ensayar con la tía fiestera la cumbia que se presentaría en las izadas de banderas y ni que decir de los bazares organizados por los colegios en los que nuestro padres competían por llevar la mejor presentación de degustación gastronómica y hacer que el grado de su hijo superara las ventas, y cómo olvidar aquellas reuniones familiares donde podíamos divertirnos todo un día con la docena de primos,  y el mágico momento en que podíamos sentarnos alrededor del abuelo a escuchar sus historias de prestación de servicio militar, de guerras, de brujas y duendes, ¡Tiempos aquellos donde teníamos menos comodidades, pero había calor de hogar!

Esta es una generación que aprendió otra manera de comunicar sus miedos, sus faltas de afecto, sus desesperanzas, desilusiones, amores, sueños, expectativas etc.  ¡No es que sean caprichosos y manipuladores, solo intentan comunicarse con las herramientas y el lenguaje que paradójicamente los criados en la década de los 70 y 80 les están enseñando, porque esos que reclaman son los mismos que los están criando!, una generación de padres que creemos que somos mejores padres que lo que fueron los nuestros con nosotros, y estamos tratando de no cometer los mismos errores que cometieron nuestros padres y lo estamos logrando, pues nuestros errores son peores de lo que pensamos y sino midámonos por los resultados… ellos lograron sacar médicos, abogados, odontólogos, tenderos, comerciantes, y todas las profesiones que usted quiera agregar, ah y además el sueño de todo hijo era trabajar y ganar para compensar en cierta manera el sacrifico de sus padres; pero la nueva generación de padres, está tratando de que sus hijos ingresen a cualquier institución, pero que hagan algo!, y ni si quiera se les cruza la idea de compensar en algo a sus padres pues estos hijos tienen el futuro asegurado, han encontrado la mina de oro, que solo deben explotar.

Ahora sí nos vamos ubicando de a dónde pretendo llegar, la situación es más compleja de lo que parece, no se trata de enseñarlos a manejarse en las redes sociales o a reglamentar a que edad pueden o no tener un celular… Esta es una generación que reclama, pide, grita con vehemencia ¡TIEMPO!, ¡y la culpa no es de ellos, es que como seres sociales necesitamos sentir que pertenecemos a un grupo, que somos parte de algo y lamentablemente el primer círculo de desarrollo e influencia es la familia y es ese el que está fallando!, ¡por eso no logran ubicarse en las instituciones, ni con sus amigos… porque el calor de hogar es lo que añora esta generación que está siendo maltratada por sus propios padres!, con su indiferencia, descuido, falta de compromiso, de tiempo, es más hoy en día ya hay sanción, porque los padres no quieren ni siquiera encargarse de recoger las calificaciones de sus hijos, esa excesiva permisibilidad y su poca capacidad para proyectar el futuro social, emocional y afectivo de sus hijos, solo se han ocupado de hacer dinero y dinero y más dinero y regresan las paradojas, pues esta generación de padres tienen tan descuidado a sus hijos porque están haciendo una gran fortuna para cuando estos estén grandes, gastar toda esa fortuna tratando de recuperarlos!

La culpa no es de ellos…



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La Culpa no es de ellos


Frente a las situaciones que se presentan a diario a nivel mundial con los niños y adolescentes, existe una lupa inmensa operada por la sociedad que busca profundizar en las problemáticas y encontrar una razón, un por qué a los comportamientos o conductas disociales de los más pequeños y se hace muy fácil lanzarse “la papa caliente”, todos se responsabilizan y se culpan entre sí, es una batalla campal, padres que culpan a medios de televisión y comunicación, redes sociales, al gobierno, a las  instituciones etc.,; Un gobierno que culpa a los padres y  cuestiona los estilos de crianza y la dinámica familiar etc., ; Las instituciones que responsabilizan al gobierno y las políticas de educación, a padres con excesivas ocupaciones, toda una sociedad que entre si  misma se juzga y finalmente terminan siendo culpados ellos… los más pequeños, a los que las generaciones más viejas les reclaman por no jugar los juegos que recreábamos en los 80 y 70 (la golosa, el escondite, tintín corre corre) cuando la tecnología no nos tenía idiotizados, una nueva generación que es culpada por no decidir y pensar igual que sus padres o abuelos cuando solo eran unos niños. Esta batalla es solo la respuesta del susto en el que vive la sociedad, tenemos miedo de ese monstruo que este empecinado en acabar con los niños y adolescentes y que no sabemos cómo va actuar mañana y muchas familias prefieren no mirar noticias para cuidar su salud mental, ¿pero y entonces quien es el culpable?

 


¿Quién tiene la culpa de que nuestros niños sean maleables e influenciables por las redes sociales? ¿De cuándo acá los adolescentes empezaron a sentirse importante porque podían superar un sin número de retos para demostrarse a sí mismos fuerza y capacidad? (Sin importar poner en peligro su propia vida) ¿Quién explica que un niño de 8 años tome la triste decisión de acabar con lo que considera su infeliz vida? ¿Por qué las niñas no han aprendido a amar y respetar su cuerpo? ¿Quién las educo para cuidarlo y ofrecerlo como si fuera mercancía que debe entregarse al mejor postor? ¿En qué momento se hizo la separación entre la moral, la castidad y el placer? ¿Qué alguien por favor me explique qué le pasa a este país que esta adormecido y anestesiado frente al vil maltrato al que son sometidos a diario niños y adolescentes? (Porque hay que reconocer que todas las olas que aparecen en redes sociales, como la más reciente la ballena azul, es una forma de maltrato a los más pequeños).

Vale la pena afirmar que los reclamos y juicios de las generaciones más viejas no son congruentes, ¡¿cómo nos atrevemos a esperar más de esta nueva generación a la que se le está dando menos?!, sí, menos, y es que hace 30 años las pautas de crianza eran diferentes, padres abnegados, luchadores, menos expresivos pero capaces de demostrar más afecto, porque siempre estaban ahí. Siempre había tiempo para los más pequeños, para ir a recibir una libreta de calificaciones, para celebrar la caída del primer diente, para ayudar a ensayar con la tía fiestera la cumbia que se presentaría en las izadas de banderas y ni que decir de los bazares organizados por los colegios en los que nuestro padres competían por llevar la mejor presentación de degustación gastronómica y hacer que el grado de su hijo superara las ventas, y cómo olvidar aquellas reuniones familiares donde podíamos divertirnos todo un día con la docena de primos,  y el mágico momento en que podíamos sentarnos alrededor del abuelo a escuchar sus historias de prestación de servicio militar, de guerras, de brujas y duendes, ¡Tiempos aquellos donde teníamos menos comodidades, pero había calor de hogar!

Esta es una generación que aprendió otra manera de comunicar sus miedos, sus faltas de afecto, sus desesperanzas, desilusiones, amores, sueños, expectativas etc.  ¡No es que sean caprichosos y manipuladores, solo intentan comunicarse con las herramientas y el lenguaje que paradójicamente los criados en la década de los 70 y 80 les están enseñando, porque esos que reclaman son los mismos que los están criando!, una generación de padres que creemos que somos mejores padres que lo que fueron los nuestros con nosotros, y estamos tratando de no cometer los mismos errores que cometieron nuestros padres y lo estamos logrando, pues nuestros errores son peores de lo que pensamos y sino midámonos por los resultados… ellos lograron sacar médicos, abogados, odontólogos, tenderos, comerciantes, y todas las profesiones que usted quiera agregar, ah y además el sueño de todo hijo era trabajar y ganar para compensar en cierta manera el sacrifico de sus padres; pero la nueva generación de padres, está tratando de que sus hijos ingresen a cualquier institución, pero que hagan algo!, y ni si quiera se les cruza la idea de compensar en algo a sus padres pues estos hijos tienen el futuro asegurado, han encontrado la mina de oro, que solo deben explotar.

Ahora sí nos vamos ubicando de a dónde pretendo llegar, la situación es más compleja de lo que parece, no se trata de enseñarlos a manejarse en las redes sociales o a reglamentar a que edad pueden o no tener un celular… Esta es una generación que reclama, pide, grita con vehemencia ¡TIEMPO!, ¡y la culpa no es de ellos, es que como seres sociales necesitamos sentir que pertenecemos a un grupo, que somos parte de algo y lamentablemente el primer círculo de desarrollo e influencia es la familia y es ese el que está fallando!, ¡por eso no logran ubicarse en las instituciones, ni con sus amigos… porque el calor de hogar es lo que añora esta generación que está siendo maltratada por sus propios padres!, con su indiferencia, descuido, falta de compromiso, de tiempo, es más hoy en día ya hay sanción, porque los padres no quieren ni siquiera encargarse de recoger las calificaciones de sus hijos, esa excesiva permisibilidad y su poca capacidad para proyectar el futuro social, emocional y afectivo de sus hijos, solo se han ocupado de hacer dinero y dinero y más dinero y regresan las paradojas, pues esta generación de padres tienen tan descuidado a sus hijos porque están haciendo una gran fortuna para cuando estos estén grandes, gastar toda esa fortuna tratando de recuperarlos!

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