Borges y "El Evangelio Según Marcos"

Empecé a leer a Borges “de grande”. Cuando ya no me quedaba ninguna posibilidad de evitarlo. ¿Por qué tan tarde? Porque como mucha gente, yo pensaba que era imposible entenderlo, que era pesado, “barroco”. Estaba convencido que con sus textos no había ninguna otra posibilidad más que aburrirse. Empecé despacio, con desconfianza, como resignado a que no había más remedio que leerlo porque si quería escribir no podía ignorar a este hombre. Lo que encontré me sorprendió: una literatura entretenida, prolija, clara, sin pretensiones, casi amigable. Ni rastros de ese mito del escritor complejo y difícil del que muchos hablan, vaya uno a saber por qué.

 

. Cuando ya no me quedaba ninguna posibilidad de evitarlo. ¿Por qué tan tarde? Porque como mucha gente, yo pensaba que era imposible entenderlo, que era pesado, “barroco”. Estaba convencido que con sus textos no había ninguna otra posibilidad más que aburrirse. Empecé despacio, con desconfianza, como resignado a que no había más remedio que leerlo porque si quería escribir no podía ignorar a este hombre. Lo que encontré me sorprendió: una literatura entretenida, prolija, clara, sin pretensiones, casi amigable. Ni rastros de ese mito del escritor complejo y difícil del que muchos hablan, vaya uno a saber por qué.

Lo primero que leí de Borges fue “El informe de Brodie”, una antología de cuentos que se cierra justamente con la obra que le da el título al libro. El cuento que me deslumbró se llama “El Evangelio según Marcos”. Es una breve historia, de no más de 5 o 6 páginas, de un chico de Buenos Aires que viaja al campo y que, durante una inundación causada por las lluvias, mata el tiempo leyendo al capataz y a su familia pasajes de la Biblia. Es fascinante. Porque la historia atrapa sin que uno sepa muy bien por qué. Porque es una composición bien simple pero con pinceladas de talento que hasta el más novato puede percibir. Y porque el desenlace sorprende magistralmente.

“El Evangelio según Marcos” me permitió descubrir a Borges. Me hizo perderle el miedo. Me enamoró. Y como consecuencia de ello me permitió dar por tierra con el mito de lo que muchos llaman “el estilo borgeano”, asociándolo a la literatura compleja y elaborada que sólo es accesible para pocos. No puedo menos que recomendar su lectura a aquellos que todavía no conocen a Borges o que han tenido con él “un mal comienzo” y deben redefinir su relación con el autor. Haciendo CLIC ACÁ pueden acceder a una versión bastante buena.

Ojalá que este cuento les sirva como me sirvió a mí. Acerca a alguien a Borges será el mejor homenaje que pueda hacerle en esta fecha al mejor escritor que dio Argentina.

Juanqui

(Publicada en mi blog el 14 de junio de 2011)

UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales