. La comparecencia de Pedro Sánchez la misma noche del
referéndum fue una buena muestra, el líder socialista se manifestó en defensa
del “Estado de Derecho a pesar de este gobierno” y criticó la actuación de la
policía en Cataluña pero defendió la integridad territorial. El objetivo que
perseguía Sánchez con este mensaje es
claro: aparecer como un político responsable alejado de las veleidades
independentistas, pero al mismo tiempo crítico ante la negativa de Rajoy a dar
una solución negociada al conflicto catalán. De esta forma el PSOE aparece como
una clara alternativa de gobierno al PP y atrae el voto moderado de aquellos
que se mueven electoralmente entre el PP y el PSOE, que es sin duda el colectivo
de ciudadanos que deciden con su voto el resultado de unas elecciones
generales. Por otra parte hay que recordar que Pedro Sánchez ya ha recuperado
con su negativa a apoyar la investidura de Rajoy, tras las últimas elecciones, parte del voto de izquierdas
que fue a parar a Podemos.
El acuerdo alcanzado entre Rajoy y Sánchez para poner en
marcha el artículo 155 de la Constitución, si Puigdemont confirma que ha
declarado la independencia de Cataluña, es otra prueba más de la estrategia
socialista. Este apoyo a Rajoy en su decisión de aplicar la norma
constitucional no es gratis. La contrapartida es la aceptación por parte del
Presidente del Gobierno de poner en marcha una comisión que acometa la reforma
de la Constitución. Es sabido que está es desde hace meses una de las
reivindicaciones del líder socialista en relación con el conflicto catalán y con el problema territorial en general. De
esta forma Pedro Sánchez exhibe una posición de fuerza que le consolida no solo
como líder de la oposición, sino como alternativa real de gobierno.
Pero veamos que ocurre en las otras formaciones con peso en
el actual mapa político español. Pablo Iglesias ha defendido un referéndum
pactado al tiempo que critica el acercamiento del PSOE a las posiciones del PP.
El líder de Podemos presenta una posición ambigua en la que no apoya claramente a los independentistas catalanes pero se aleja de la defensa del
estado de derecho que asume el PSOE. La consecuencia de esta postura política
de estar en tierra de nadie es la pérdida de votos que ya anuncia Carolina
Bescansa, Secretaria de Análisis Político y Social: “o empezamos a tener un
discurso para España o nos va a ir muy mal”. Tanto Pablo Iglesias como su
portavoz parlamentaria, Irene Montero han recuperado la crítica de “la triple alianza” formada
por PP, PSOE y Ciudadanos. Pero este posicionamiento en nada beneficia a la formación
morada porque en la crisis territorial provocada por el referéndum catalán
ellos están descolocados y solo les ha quedado, en el mejor de los casos, un
papel de meros compañeros de viaje de Esquerra Republicana en el procés.
Por otra parte, más allá de lo anecdótico, resultó
provocador, pero en nada alejado de la realidad, el llamativo consejo que dio
ayer Pablo Iglesias a Rajoy en el Pleno
del Congreso sobre la situación del conflicto catalán, “desconfié del señor Rivera, el señor Rivera como usted sabe bien es
el principal operador político de José María Aznar en esta crisis y a usted
José María Aznar no le quiere bien”. El líder de Podemos pronunciaba estas
palabras ante las risas de Juan Carlos Girauta, portavoz parlamentario de
Ciudadanos y las caras cabizbajas y de incredulidad del propio Albert Rivera. El
objetivo de Iglesias era claro, marcar las cartas y colocar en su sitio las
diferentes posiciones políticas. En cualquier caso sin la ironía del líder de
Podemos la posición de Ciudadanos es manifiesta: aplicación inmediata del artículo
155 de la Constitución y elecciones anticipadas en Cataluña para descabezar a la
actual cúpula independentista.
Así las cosas la situación política, o más bien su
previsible evolución, es clara. La mayoría del voto se concentra en las dos
fuerzas políticas con mayor capacidad para gestionar el problema territorial de
Cataluña -sin duda el que más afecta actualmente a nuestra convivencia- a
través de las dos únicas alternativas posibles: reforma de la constitución para
que tengan cabida las aspiraciones de autogobierno de los catalanes o mantener el conflicto enquistado con el
consiguiente riesgo de que las posiciones se radicalicen y se pierda el control de la situación.
Por tanto la moderación de los pasos dados por Rajoy para
aplicar el artículo 155 en “diferido” -ojalá no se aplique de ninguna forma- y
el éxito político de Pedro Sánchez al conseguir el compromiso de Rajoy para
reformar la constitución, son sin duda indicadores claros de por dónde va el
presente y el futuro político de nuestro país. ¿Resucitará el bipartidismo?, veremos.
@rsanchezsa