. Más que el PIB y el corto plazo, es en términos de riqueza y
patrimonio el tema en el que hay que poner énfasis.
Entidades
como Puebla, Chiapas, Oaxaca y la Ciudad de México (CdMx) fueron las que
sufrieron serias afectaciones en este sentido (huracanes y sismos). Los
impactos en el corto plazo se verán reflejados en el III Trimestre del 2017 y
será un impacto negativo en tres vías: i) Horas trabajadas en el año, tanto por
lo que se dejará de trabajar, como por las horas/hombre que se distraerán en
acciones de reconstrucción, limpieza y rescate; ii) Pérdida social y económica
asociada con el turismo; y iii) Pérdida social y económica asociada al comercio
y los servicios. Estos dos últimos son los rubros del PIB que seguro tendrán un
mayor impacto negativo en 2017. Obviamente, será la CdMx la más afectada pero,
insisto, el impacto en el PIB no es el que nos debe preocupar.
Una
catástrofe como la que acabamos de atestiguar si bien afecta el PIB del corto
plazo, debe estar prevista en los presupuestos públicos y además el gobierno
tiene cómo echar mano de manera inmediata. Dos instrumentos destacan: i) Fondo
Nacional de Desastres (FONDEN), que cuenta actualmente con alrededor de 15-16
mil millones de pesos (mdp) para usarse de manera inmediata; y ii) Bonos
Catastróficos, que es un Fideicomiso a tres años, que el gobierno adquirió en
el paquete presupuestal 2017, por un monto de 350 millones de dólares (mdd), y
que, de acuerdo a su cláusula contingente, en caso de un sismo por arriba de 8
grados Richter, debe ser liberado de inmediato. Estos dos instrumentos deben
ser bien utilizados y de inmediato por el gobierno. Que imiten la respuesta de
la población si tienen un poquito de sensibilidad.
En lo
que respecta al largo plazo y las afectaciones al patrimonio público y privado,
paradójicamente, si se utiliza la capacidad institucional pública y privada y los
recursos que se disponen de manera estratégica, pudiera representar el impulso
que México necesita para destrabar la inversión pública a nivel nacional.
Recordemos que se acusa al gobierno de Peña Nieto de indolente en este sentido.
Ha sido brutalmente criticado por su inoperante Programa Nacional de
Infraestructura 2012-2018 y fuertemente azotado por el descrédito nacional e
internacional por los aberrantes casos de corrupción: Tren Rápido
México-Querétaro; Nuevo Aeropuerto Internacional; Paso Exprés; Dragon Mart; Pemex,
CFE, Ducto los Ramones; por citar solo algunos ejemplos. No olvidemos, tampoco,
los casos de corrupción que vienen asociados a sus principales funcionarios. Un
serio problema de credibilidad, sin duda.
Datos
de INEGI al primer bimestre 2017, confirman que, en promedio, el valor de la
producción generado por las empresas constructoras del sector público a nivel
nacional que cayó (-14.7%) a tasa anual real. Esto significó la peor caída en
15 años, considerando sólo el periodo enero-febrero, de acuerdo con datos del
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). De paso, también explica
el freno o desaceleración económica de los últimos tres años del sexenio
peñanietista. Esta caída en el país se debe a los recortes presupuestarios del
gobierno federal que se presentaron, principalmente, en obra pública.
No
tengo duda de que las catástrofes originadas por huracanes y sismos, en
particular, el sismo del 19 de septiembre, afectarán seriamente la dinámica
económica de México; sin embargo, paradójicamente debe ser el impulso que el
país necesita para destinar más recursos a obra pública de manera estratégica.
No hay
pretexto para liberar y canalizar recursos del FONDEN y de los Bonos
catastróficos en lo que resta de 2017, pero también, para hacer una reingeniería del presupuesto público
2018 con énfasis en los siguientes aspectos: aumentar los recursos para
el FONDEN, destinar una cantidad extraordinaria al rescate de zonas afectadas
de manera prioritaria y aumentar el presupuesto para obra pública estratégica
en todo el país. También, reducir el dinero para campañas políticas.
Lo
malo, estimados lectores, si el año electoral se entromete, estos recursos
pueden caer en manos de propagandistas y candidatos. No dejemos que eso suceda.
@leon_alvarez