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Amaos los unos a los otros


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03/08/2017

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Porque hombres de grandes ingenios son los que se pierden en herejías y falsas opiniones por falta de juizio. No ay tal joya como el buen juizio.


Juan de Valdés, Diálogo de la lengua.





No me fui satisfecho, ni mucho menos, tras la última conversación con doña Paquita. Me quedó mal sabor de boca. Cosa que siempre me sucede, por otra parte, cuando se habla de temas un tanto peliagudos como podían ser Dios, la patria y cosas por el estilo. Nunca me he movido a gusto en esos campos. Si alguna vez oía, por ejemplo, alguna conversación sobre la pretendida independencia de Cataluña, me marchaba antes de que nadie se percatara de mi presencia. No me gusta discutir, y más sobre cosas totalmente irracionales o excesivamente emotivas. Por todo ello no me quedó buen sabor de boca tras la discusión con doña Paquita sobre la existencia o no de Dios. Prejuicios míos, sin duda.

Me disculpé con ella nada más verla.

-No tiene más importancia -me dijo-. Quería saber su opinión; y, tal vez, y ahí le agradezco su sinceridad, apoyarme un poco en usted para mantenerme en mis trece.

-Espero no haberla hecho cambiar de opinión. Es muy pretencioso por mi parte esto, ya lo sé. Pero me molestaría que así fuera.

-Puede usted dormir tranquilo. Sigo tan llena de dudas como antes.

-Es un consuelo.

-Pero ahora, cambiando de tema, y ya que estamos entre filólogos, ¿qué le parece a usted el anuncio de la Real Academia de la Lengua de aceptar el imperativo *iros en lugar de idos?

-La Real Academia puede aceptar lo que le dé la real gana. Pero me parece una real estupidez.

-¿Y qué le parece el argumento de que nadie utiliza la forma idos y por lo tanto hay que darle entrada a la otra forma?

-Otra memez. Pero le vuelvo a decir que una cosa es que ella, la Real Academia, acepte una cosa, y otra, bien distinta, que sea correcta…

-Sí, pero si se acepta es como decirle a la gente que ese uso está bien porque es el común.

-Bueno, pues en ese caso, como ya dijimos una vez, creo recordar, tendrían que recorrer todos los museos de España y donde pone autorretrato de Goya, de Velázquez o de quien sea, deberían poner selfie de Goya, de Velázquez o de quien sea, porque la palabra autorretrato ya no la utilizan ni los extraterrestres.

-Y la Biblia. Ya he oído, en más de una ocasión aquello de *amaros los unos a otros.

-Sí, llama la atención, bastante a menudo, el poco cuidado que tienen los curas con sus textos, y muchos filólogos, con el lenguaje. Yo me harté, poco antes de la jubilación, de corregir a mis compañeros a fin de que dejaran de utilizar aquella memez de feliz *finde en lugar de feliz fin de semana. Me parece una cursilería y una memez propia de aquellas niñas que tomaban el té elevando el dedo meñique cuando se llevaban la taza a los labios.

-Y lo más deleznable es que esas cosas las hagan los profesores, quienes se supone que deberían enseñar a los demás. Yo también me harté de luchar, en el instituto, contra el necio uso de la arroba @ y la necia excusa de ser muy modernos y no discriminar a nadie. Porque se supone que decir “todos a la calle” discrimina a las mujeres. Así que hay que decir “todos y todas a la calle” o “tod@s a la calle”. Creo que no cabe mayor sandez.

-Yo atribuía esas necedades a no haber estudiado latín. Pero me equivoqué, como tantas veces en mi vida…

-Don Miguel de Cervantes decía que tantas estupideces se pueden decir en latín como en castellano.

-Efectivamente. Y en ruso, y en cualquier idioma.

-Y que muchas veces la utilización del latín no es sino una capa, un barniz para ocultar la total ignorancia.

-Si no la ignorancia sí la falta de juicio o de sensatez. No obstante, y como usted sabe, con estas cosas de la filología hay que andarse con pies de plomo, pues en este país todo el mundo entiende de lenguas, de fútbol y de educación. Y por otra parte, en la lengua se van produciendo cambios…

-Sí, eso es innegable. Pero esos cambios vienen exigidos por nuevas realidades, y no por obedecer las leyes de quienes hablan y escriben peor. Esto ya lo denunció hace años Quevedo. Entonces el francés invadió a España, y todo petimetre, que se preciara, tenía que soltar alguna frase en esa lengua para demostrar cuán culto era.

-Pues podía haber usado usted el vocablo fantasmón en lugar de petimetre -le dije sonriendo.

-Creo que no significan lo mismo. Pero tiene usted razón. Al fin y al cabo eso es lo que es un petimetre. De todas formas, y creo que estará de acuerdo conmigo, esto es lo que estamos pagando por el descuido de las Humanidades. No sé si lo ha experimentado usted, pero oír hablar a algunos periodistas por la televisión o la radio, da pena. O leer algunos de sus artículos.

-No, yo no veo la tele. Pero sí que leo los periódicos. Y, de verdad, hay tal confusión en algunos artículos entre el lenguaje culto y las variantes, ya no dialectales, sino de barrio que es prácticamente imposible entender nada de cuanto dicen. Eso sin dejar de lado que los periódicos cada vez se parecen más a las revistas del corazón a que tan aficionadas son nuestras amigas. Y cada vez utilizan más y más el argot.

-Claro si la gente que vive de la escritura resulta que no le da importancia a la lengua estamos haciendo un mal negocio.

-Creo, y se lo digo con pies de plomo, y porque estamos usted y yo solos, que todo esto se debe a la tiranía de la democracia. No sé porqué todo el mundo le tiene miedo a todo el mundo. La Real Academia no es una excepción, y así tiene que quitar o tolerar palabras porque hay un grupo de personas que, caso contrario, se siente molesta o discriminada…

-Un buen gobernante no lo puede ser bueno para todos. Es lo primero que se debería aprender. Siempre Sancho Panza dará contento y alegría al porquero, con perdón, pero no a la moza de la casa llana que pretendía vivir de sus engaños. Ser justo supone malquistarse con quien no lo es. Creo que fue Charles Degaulle quien dijo que es imposible gobernar a un país con quinientas clases de quesos diferentes.

-Efectivamente. Y la Real Academia parece que quiere llevarse bien con todo el mundo. Y se ve obligada a aceptar verdaderas memeces. Perdone que me ría; pero el otro día leí una noticia que a punto estuvo de provocarme un desmayo: fulanito y menganita, se decía, y esto nada tiene que ver con la RAE, estaban teniendo sexo en una azotea. ¡A lo que llevan los eufemismos! Yo creía que todos teníamos sexo desde antes de nacer; pero muchos los llamados y pocos los escogidos. Es decir que no todo el mundo jode con quien quiere.

-Tampoco es necesario que sea tan crudo. Aunque le reconozco que es una expresión de difícil encaje.

-A mí me encantaba utilizarla en clase. Ponía aquella inscripción hallada en Pompeya: futui cauponam, o la de hic Phoebus unguentarius optime futuet. ¿Se imagina usted la traducción? ¿Se imagina usted a un romano diciendo que hizo el amor con la tabernera? ¡Por Dios! ¿O que el ungüentario tuvo un sexo excelente aquí?

-¿Y qué hacía usted?

-Utilizar las palabras correctamente. Sin cursilerías. Y vale, tiene razón usted, no hay porque ser crudo o grosero. Pero tampoco hay que caer en lo contrario. Creo que en el termino medio está la solución y la virtud. No obstante, llama la atención que todo el mundo utilice la palabra joder como taco, pero nunca jamás como lo que realmente significa. Es curioso.

-Ahí estoy de acuerdo con usted totalmente. El término medio; pero un término medio culto. Y bien definido. Hace tiempo un amigo me contó, en aquella época en que se puso de moda el verbo pasar para todo, es decir “pasa de comprarte esa camisa”, no te la compres; “pasa de ir cine”, no vayas al cine; “esa película es una pasada”, esa película está muy bien. Pues bien un día, iban dos amigos en un coche; llegaron a un cruce. Y el conductor le dijo al copiloto que vigilara su derecha, en tanto él se ocupaba de su izquierda. El copiloto, visto el tráfico anunció: “pasa, tío”. El conductor aceleró y un camión se le tiró encima. En el hospital, sobrevivieron porque Dios es bueno, el copiloto le explicó que quiso decir que “pasara de pasar”, es decir que no pasara.

-Pues eso mismo se deberían aplicar los curas. Usted que va a misa me podrá contestar a la pregunta. ¿Cuando se termina la misa como despide el cura a los feligreses con “marchaos, la misa ha terminado” o “*marcharos...”

-Por desgracia lo hacen muchos con esta última expresión.

-Tendrán que volver al latín, ahí no hay confusión: ite, missa est.

-Yo creo que en todo este debería prevalecer el buen gusto, el estudio y el aprecio de nuestra lengua y cultura. Y, cómo no, y como quería Juan de Valdés, estudiar y aprovecharse del estudio: “¿no os parece a vos que es prudencia saberse hombre aprovechar de lo que oye, vee y estudia, siendo aquel el verdadero fruto del trabajo?”.

-¿Ha visto usted la película La vida de Brian? Pues eso, Romani, ite domum.

-”De manera -dijo citando de memoria, con sus ojos fijos en los míos-que para saber escrivir bien ¿es menester saber primero pronunciar bien?” Si. Y miente el que diga la contrario.

-Nihil obstat.



Etiquetas:   Cultura

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