Después de décadas de burócratas de traje oscuro, bien vestidos, de corbata verde o roja omnipresentes y un séquito de gutierritos en las oficinas públicas dispuestos a la obediencia perpetua, los mexicanos aún no vemos la suerte de transformar al país y esto sigue sucediendo por falta de contrapesos y de ciudadanía. Digamos… que los políticos siguen ganando…




