Levantarse después de un golpe

A unos días para aprobar un nuevo prepuesto fiscal, las expectativas de cambio para el país son pocas. Si bien existen discursos sobre la importancia de este paquete fiscal dado el choque externo en que vive la economía global, los cambios que vendrán en él serían de forma y no de fondo como se podría pensar.

 

. Si bien existen discursos sobre la importancia de este paquete fiscal dado el choque externo en que vive la economía global, los cambios que vendrán en él serían de forma y no de fondo como se podría pensar.
La discusión de éste se generará entorno a quién pueda sacar mayor provecho al presupuesto de cara a las elecciones de 2012 y no al rumbo de una política fiscal conforme la requiera el país. Por un lado se seguirá con el principio de equilibrio presupuestal y la utilización de los pocos recursos para tratar de aminorar el impacto en la economía mexicana; y por el otro, la descentralización de éstos hacia los estados para seguir ejerciendo un mayor gasto a diestra y siniestra, sin alguna transparencia y mucho menos con resultados favorables. Por lo que seguiremos dependiendo de aquellos ingresos petroleros – éstos que tanto les han mantenido el trabajo a muchos legisladores y que representan una tercera parte de los mismos – ejerciéndolos sin algún rumbo de política económica.

Si bien una política fiscal no es determinante en el crecimiento en un país, es un comienzo para encarar el principal reto de la economía mexicana: el mercado interno. Como se ha mencionado en ocasiones anteriores, el fortalecimiento del mercado interno no es algo que se logre de un día para otro, ni mucho menos por decreto. Para ello, se deben de conjuntar diversos factores que en el corto plazo no es posible lograrlo y sólo con un cambio estructural y de largo plazo es posible hacerlo.  

De consumarse una recesión en Europa y Estados Unidos, principalmente, México estaría medianamente preparado para este fenómeno, pues si bien en el ámbito financiero hay forma de protegerse, no es así en el comercial, por lo que nos quedaría, además de diversificar las exportaciones, potencializar nuestro propio mercado.

El problema de ello radica en que si en épocas de prosperidad y crecimiento económico es cuando se debiera de buscar un equilibrio en las variables macroeconómicas-condición no dada por existir un crecimiento bajo- y en un escenario de recesión, donde se debiera de estimular la demanda agregada mediante política fiscal como medida anti cíclica; cualquier intento para recuperar la economía por el lado del mercado interno1 se va a quedar corto, pues al ser el choque por el lado financiero en primera instancia, México no se puede dar el lujo de bajar la guardia por ese flanco por lo que generar deuda no sería una opción viable y una simple política fiscal limitada al tamaño de nuestros ingresos se quedará corta.

A la luz de este nuevo ejemplo y a la incapacidad política de ver hacia el futuro, la extensa evidencia mexicana se puede equiparar como aquella persona que intenta levantarse después de un golpe.   

MELC

@Linyera10

1 En segunda instancia vendrá el comercial.

UNETE



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