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#Pepsico La verdad de la papa frita


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14/07/2017


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El cierre de una planta industrial de alimentos, no solo mostró la dependencia y el temor de sus trabajadores a no volver a tener empleo, sino una alta incapacidad del gobierno para resolver con sentido común estos problemas.




Problemas que a futuro van a ser cada vez más comunes, aún separando la problemática local de crisis, con un cambio en el trabajo que es de orden mundial.

Acá por conservar puestos laborales, se insiste en sostener subsidios a Petroleras, no cobro de Retenciones a Mineras, exenciones impositivas y subsidios a empresas tecnológicas que ensamblan en Tierra del Fuego, a Eléctricas ineficientes y costosas  y así miles de millones de pesos y en casos de dólares, se pagan de la renta general (los más pobres sobretodo) a enormes corporaciones, para que tengan rentabilidad y no echen gente.

Hay una realidad que se puede reconocer o seguir insistiendo en lo que era, aunque todo el tiempo se choque con la misma pared. El único futuro posible con algún grado de distribución de la renta, primero es implementando mecanismos para producir (bienes de consumo, durables o servicios) y segundo, producirlos y comercializarlos en un alto porcentaje de Pymes, Microemprendimientos y Cooperativas. 

El trabajo en Corporaciones Privadas o en Corporaciones Estatales, no alcanza y va a alcanzar mucho menos en el futuro, para emplear a gran número de personas. De paso en la mayoría de los casos, el actual formato y sector donde dominan las corporaciones (alimentos, bienes de consumo y servicios) , compiten y aplastan emprendimientos pyme. 

Sin duda el ideal sería que en sectores de producción alimenticia, manufacturas, bienes durables menores y Servicios, haya gran presencia de Pymes, sin alta competencia de grandes empresas o buscar que el sector pyme compita en calidad y en precio bajando presión impositiva. Fuera de este ideal y dado que las pymes emplean a más del 70 por ciento de la fuerza laboral, en los sectores de producción pesada, tecnológica o más sofisticada, es inevitable la preponderancia de corporaciones, pero se podría sumar cada vez más tercerización de insumos y servicios de Pymes a estas grandes empresas, para conseguir el producto o servicio final.

En este sentido las propuestas de Izquierda de luchar como sea por la continuidad de puestos laborales en Corporaciones y ni contemplar en sus reclamos el apoyo a Pymes y microemprendimientos, muestra que se quedaron como menos a contramano de esta nueva realidad. Pero a la vez tampoco propone nada superador el otro extremo ideológico (aunque niegue que lo mueva alguna ideología) del Gobierno, que deja pasar los hechos, que todo suceda, espera de gente que nunca emprendió nada y fue dependiente de una corporación, tomé su doble indemnización y abra un kiosco o un bar en la playa. 

Este análisis pretende ser desideologizado por lo tanto quizá los que están acotados en su creatividad por algún tipo de ideología (sea de Izquierda y dependiente o Liberal del tipo, compitamos y que el tiempo acomode todo) van cuestionar mis conceptos.

Conceptos que son simples, ajustados a la realidad y nada más que de sentido común.

Las Corporaciones que concentran la producción o comercialización de productos de consumo masivo y diario sobretodo, son parte del problema de la redistribución de la renta (por no decir el problema) Cada gran empresa que desembarcó en el país desde finales de los 90' y hasta los 2000, no solo impusieron sus marcas y productos con alta pauta publicitaria, sino que además en muchos casos, compraron a las marcas competidoras nacionales o internacionales que operaban en el mercado local. Así vemos como Pepsico no solo compró los snacks de Kellogs sino que además absorbió a su principal competencia nacional Pehuamar y la marca Bum, lo que borró su competencia y lo dejó como único jugador de snacks a nivel nacional. El caso se repite con decenas de marcas que fue comprando, cuando muchas de ellas era competencia local. Bimbo no hizo distinto, también compró a Fargo su principal competencia y varias segundas marcas de panificación. O como Brahma compró Quilmes y todas sus marcas, pero luego a la vez en el mundo fue por Isenbeck lo cual aquí le dio una posición totalmente dominante.  Danone compró lácteos de La Serenisima, la parte yogures y a la vez las dos principales marcas de aguas que competían entre si, Villa del Sur y Villavicencio. Además está la Ex Kraft, que ya se había comprado todo, pero a la vez la compró Mondelez y el mismo Arcor, que aunque inicialmente es nacional hoy expandida a Brasil, también arrasó con cuanta marca pudo, desde Canale, Águila, La Campagnola y decenas más.

Hubo un festival de compras de marcas para las corporaciones alimenticias, que terminaron concentrando todas la principales marcas, primeras y segundas.

A este escenario que todos conocen, al menos lo conocen los bolsillos de la gente y su capacidad de compra, porque al desmanejo de gasto público del Estado, la inflación que eso generó, el déficit fiscal que sigue presionando a la inflación por su cobertura con endeudamiento, se suma esta terrible concentración que forma precios muy por encima incluso del cambio dólar, siempre retrasado.

Viendo esto, que sin duda hasta los menos informados y con menor capacidad técnica  pueden percibir, es imperdonable la actitud y el poco aporte de la Izquierda y también el manejo de su antagónico liberal: el gobierno.

¿Cómo puede la Izquierda con sus frentes políticos y sindicales, pelear y exigir puestos laborales en las Corporaciones, cuando justamente las Corporaciones son las que más atentan contra la distribución de la renta?

¿A la vez cómo puede un gobierno que se muestra liberal en su discurso de dólar flotante y administrado por el mercado, permitir semejante concentración y posiciones dominantes, sin aplicar leyes de competencia, que impidan esa formación de precios imposibles y  justamente el desarrollo del mercado, sobre todo pyme?

Como ven los dos extremos, la Izquierda y su antagónico político el Gobierno, de algún modo ambos sostienen o benefician esas ventajas de las corporaciones.

La mayoría de los empleados de la planta de Pepsico que la empresa decidió cerrar y concentrar toda su actividad en otra planta que tiene en Mar del Plata, terminaron negociando su desvinculación con el doble de Indemnización de lo que exige la ley. Otra parte menor optó por continuar trabajando en la otra locación y aproximadamente 80 Trabajadores no aceptaron ninguna propuesta y tomaron la planta cerrada que fue desalojada.

Los montos que trascendieron de parte de la Empresa, con respecto a las indemnizaciones del personal, van desde los 600 mil pesos a los de menos jerarquía y antigüedad,  a los 5 millones de pesos a los más antiguos y de categorías laborales superiores.  

Es claro que la Empresa más allá de lo cuestionable de la decisión de cerrar una planta y desemplear a más de 600 Trabajadores, cumple legalmente por demás con el proceso de despedir al personal. Por el lado de los Trabajadores también es claro que la mayoría pese a lo traumático de un despido en un escenario de crisis económica, optaron por cobrar y vieron beneficiosa su salida.

Los que no aceptaron ninguna propuesta, alrededor de 80 Trabajadores, desconozco lo que cada uno de ellos debería cobrar de aceptar las indemnizaciones, pero suponiendo que el promedio sea 1 millón de pesos, el grupo en total percibiría cerca de 80 millones.

Digo ¿no es una oportunidad para estos trabajadores, que además algunos coinciden con ser Delegados Sindicales de Planta, que apliquen los proyectos laborales que les indica su visión ideológica y reuniendo sus indemnizaciones encaren un proyecto productivo?

¿Cuántos proyectos productivos se pueden hacer con 80 millones? Es más, hablemos de 50 millones para que a cada uno le quede un porcentaje de su indemnización como resguardo y para vivir hasta conseguir ser productivos, ¿Cuánto se puede hacer hoy con 50 millones para montar un emprendimiento cooperativo pyme?

Pepsico  produce  por ejemplo sus Papas Fritas Lays de 105 gramos con un Precio Sugerido al Público de 35 pesos. Pocos hacen el cálculo de cuánto cuesta 1 kilo de estas papas, el valor es casi 350 pesos. Con esa suma en cualquier verdulería de barrio se pueden llegar a comprar dos bolsas de 40 kilos de papas. En el Mercado Central o directo del productor se puede bajar más aún el precio. Pero tomando esa comparación y teniendo en cuenta el desperdicio de pelar y cortar las papas, tendríamos una merma máxima de unos 20 kilos. Si a esos 80 kilos iniciales que podemos comprar con 350 pesos,  le restamos además todo el costo que significa elaborar las papas fritas, envasarlas, su logistica, distribución,  transportarlas, venderlas y los gastos publicitarios, supongamos que de los 60 kilos restantes sin el desperdicio,  se pierde la mitad de ese valor y que por esos 350 pesos que Pepsico vende su kilo de Papas Fritas, una pyme es capaz de poner al público con el mismo precio 30 kilos. ¿Se dan cuenta que estos Trabajadores que ya tienen  experiencia en el rubro, si invirtieran en una pyme que produzca papas fritas con una marca propia, podrían tener un  precio al menos 20 veces más barato? No digo que de arranque compitan con Pepsico, pero ¿creen que no lograrían colocar en el mercado su producto con semejante diferencia?

Es evidente que las papas fritas Lays de Pepsico son un robo, la empresa solo analiza en sus costos, la carga impositiva, la alta pauta publicitaria que hace y convertir su renta a dólar por ser una multinacional.

A más de 300 pesos el kilo, si hubiera mínima voluntad de competencia, es muy fácil competir. 

El tema es que los que conocen el mercado no cuentan a veces con recursos para un emprendimiento y los que si tienen recursos, ante la falta de condiciones financieras y los negocios que hoy se pueden hacer en ese sector con tasas de interés o divisas, prefieren no arriesgar su capital y van a lo seguro.

Ese no es el caso de Trabajadores que quedaron desempleados y que para no terminar gastando las indemnizaciones que cobraron, deben vivir y además volver a generar ingresos. Pero lo más importante, conocen el sector, cómo producir y cual es el mercado, en el caso de personal de administración y ventas.

Por eso en este caso y con apoyo del Gobierno, realmente sería novedosa y una verdadera prueba a futuro, de cómo se puede ir reacomodando el trabajo, en una etapa donde cada vez habrá menos trabajo humano.

Los Trabajadores que durante toda su vida dependiendo de una corporación que hacía la inversión y a la vez les imponía las reglas laborales, ahora tienen la oportunidad con esos recursos reuniéndose, de ser los dueños y generadores de su trabajo e imponer sus ideales (si es que resultan, sino deberán cambiar para sobrevivir como emprendimiento)

El Estado en esto debió jugar un papel de incentivador y organizador, quizá se hubiera evitado toda la violencia y la represión. Debieron desde el gobierno motivar a estos trabajadores a organizar distintas estrategias de inversión productiva, reuniéndose e grupos o todos juntos, como fuera más viable. Además para que esos trabajadores asuman el riesgo, debieron dotar de asesoramiento técnico gratuito, crearles un fondo o varios fondos de inversión con esas indemnizaciones, un formato que podría ser de Fideicomiso o bien de Fondo de Garantía depositado en un banco oficial, cada uno con la cuota parte correspondiente a su indemnización y a partir de este fondo, dar créditos a tas cero o muy baja para el o los emprendimientos productivos, para dar tranquilidad al trabajador, de que deberá pagar el crédito, pero su dinero mientras está depositado y es productivo.

Es imperdonable e inentendible que Funcionarios como Lopetegui que fue CEO de la Cadena EKI, pasó por la dirección de LAN o Quintana, que empezó en las empresas de Yabrán, saltó al enorme Grupo Exxel y fue fundador del Grupo Pegasus que administra Farmacity, dos expertos en inversiones, mercados y crear fondos de inversión y grupos, no hayan sido activos y hayan acercado su knockon empresario a estos Trabajadores, para tener una salida superadora y  consensuada. (con el filón de indemnizaciones que hay en juego, capital para hacer cualquier cosa si se sabe administrar)

En el futuro va a faltar trabajo, al menos el formato de trabajo que conocemos.

La relación de dependencia, por costos extra laborales y cada vez más sectores que quieren cobrar por un trabajador, va a ser la excepción y no la regla, solo las grandes corporaciones van a emplear y en la menor cantidad necesaria.

La tecnología va a reemplazar buena parte de las tareas humanas, ya hoy según estudios de universidades, el 55 por ciento de las tareas y trabajos actuales, podrían ya ser automatizadas.

El futuro formato laboral UBER, Mercado Libre, Trivago, Despegar.com, se va a imponer por costos y comodidad.

El único futuro del empleo humano posible, es trabajadores asociándose en pymes, pagando servicios a otros trabajadores o profesionales, pero sin relación de dependencia. 

El futuro posible para el trabajo, son redes de producción, asociadas a redes de venta, con otros que administran sin ser empleados, vendiendo su servicio. Y de este modo logran productos, servicios o bienes  para competir en nichos que dejen las corporaciones o ganándole terreno a estas, por precio, calidad o servicio.

Se viene el cambio, en menos de 10 años trabajadores petroleros, del gas, de automotrices, de la construcción, recolectores de basura... verán su mercado reducido a la mitad o menos.

Si no se empieza desde ahora a innovar en los formatos, cuando llegue el momento será una catástrofe social.

El trabajo ya empezó a cambiar y no se va a detener, el problema ahora es que los Hombres cambien.(genérico hombre)

Salvo que la izquierda crea que un Estado improductivo puede sostener a hombres improductivos y el Gobierno crea, que el Mercado lo va a resolver solo.















Etiquetas:   Desempleo   ·   Gobierno   ·   Izquierda

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