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¿Pueden
ser más mediocres y erróneamente endiosados algunos dirigentes de ‘Podemos’?
No, doy fe de ello. ¿Se puede ser más bruto y cutre en los planteamientos y
aspiraciones políticas? No, doy fe de ello. Pero, como si nada e inconscientes
de su diario ridículo, siguen a lo suyo, aunque lo peor de todo es que haya
gente capaz de seguir ese mismo camino.
Va
siendo el momento de cortar la deriva por la que va discurriendo esta España nuestra,
donde sobra la mala fe y el barato populismo de formaciones proterroristas y
violentas como ‘Podemos’ y otras escoradas a la izquierda más radical, como la
CUP, por poner un ejemplo. No hay más que echar una ojeada a las burdas y
ridículas pretensiones de la corrupta formación catalana: despatarre,
municipalizar la catedral de Barcelona para instalar en ella una escuela de
música y no sé qué otro invento de artes escénicas, derruir el campo de fútbol
del Barça para hacer viviendas sociales, construir un amplio centro comercial
en la plaza de toros de Barcelona para indigentes, inmigrantes y necesitados,…
¿Se puede ser más desnortado y gaznápiro? Claro que, pensándolo bien, la
Generalitat también se está ‘cubriendo de gloria’ y porquería.
La
baja formación y mediocre preparación de buena parte de los dirigentes de
‘Podemos’ y de esas otras formaciones radicales de la siniestra española hace
que se atrevan a aleccionar a todo el mundo, incluido el rey, Felipe VI. Y si
eso no es suficiente, ‘Podemos’ de Aragón prepara una batería de propuestas
para desamortizar la Basílica del Pilar, pasarla a propiedad municipal y
convertirla en un centro “multishopping” al estilo del Allianz Arena y los más
modernos estadios europeos y americanos de fútbol y rugby. ¡Menos mal que casi
todo se queda en agua de borrajas! El problema será cuando toquen poder: se
entretendrán en majaderías de ese libre y los problemas de la ciudadanía
ocuparan un lugar terciario.
Han
transcurrido dos años desde que se instalaron en las instituciones y ya están
corrompidos la mayoría de ellos; han robado, mentido, engañado, los hay
implicados en asuntos de pederastia, drogas, atentados contra las fuerzas y
cuerpos de seguridad del Estado, expresidiarios, sindicalistas enriquecidos,….
No dimiten ni con agua caliente. Pisan la alfombra roja o azul y se desviven
por figurar, nunca por trabajar.
En
los años que llevan en las instituciones, hemos podido comprobar que, en muchos
casos, solo son ‘bocachanclas’ que no aciertan a saber si matan, hieren o
espantan. Aún no han hecho ni una sola propuesta digna de tener en cuenta,
además de demostrar una deficiente formación en gran parte de las áreas de
trabajo municipal, autonómico, estatal y comunitario. A estas alturas de la
película es casi imposible que caigan más bajo.
Se
han ganado la fama de raposos, zorros y gaznápiros. Y, cuando se mira a
Venezuela, se demuestra que han asesorado para dividir al pueblo; maltratarlo;
resistir en Miraflores y matar sin pudor, incluidos odio y mala fe; jugar con
los vocablos para llamar terroristas a la víctima y golpistas a los
demócratas,… No hay duda de que “llevan el demonio en el cuerpo y siempre echan
el muerto a otro”. De muchos de ellos, viniendo de donde vienen y educados en
el ambiente que se han educado, no se podía esperar otra cosa y tampoco otras
reacciones. No queda otra: habrá que reeducarlos y planificar la forma de que
se reinserten en la sociedad como ciudadanos normales y formales.