Se necesitan Reformas



El blindaje financiero de México podría ser insuficiente para impedir una desaceleración en sectores clave y, aún si se incrementan los programas de apoyo, se corre el riesgo de sufrir un doble impacto en la actividad económica.

 


Las políticas fiscal y monetaria en el país vigilan la estabilidad macro como una prioridad, de tal modo que ante una nueva recesión de la economía estadounidense, México quedaría expuesto al impacto en las exportaciones por la debilidad en el consumo y los efectos de una contracción del gasto público.

La relación con Estados Unidos es tan fuerte que si la economía estadounidense cae, aunque sea en un 1%, en México el impacto puede ser mayor por dos motivos: por un lado baja el ritmo de crecimiento por factores externos, y por el otro, una menor actividad económica se traduce en menos ingresos vía impuestos y  el Gobierno inicia restricciones en gasto para no incurrir en deuda, eso incrementa la presión.

Así, la debilidad estadounidense ha generado correcciones en las previsiones para 2011 y 2012, de manera que JP Morgan señala en un comentario de análisis para México que las perspectivas apuntan todavía a un crecimiento de alrededor de 4.5% al cierre del año. Sin embargo, una reducción más notable en la producción industrial estadounidense podría generar un impacto en 2012.

En las últimas semanas, la Secretaría de Hacienda ha lanzado una serie de apoyos para reforzar sectores como infraestructura, campo y pequeñas y medianas empresas (Pymes), pero esa protección podría ser un paliativo de corto plazo.

Las medidas que el Gobierno tiene a la mano pueden calmar a los mercados y, de cierto modo, a la economía real, pero son sólo subsidios temporales que no inmunizan a la economía del choque externo; para lograrlo, es necesario fortalecer al mercado interno, y eso no sucede con medidas de corto plazo. Requiere cambios estructurales que no se han realizado.

México necesita de reformas para crecer o al menos para sortear la crisis, los legisladores mexicanos han brillado por su ineptitud e ineficiencia legislativa, la carrera por la sucesión Presidencial comienza, las decisiones políticas se amarran y todo queda para fines electoreros más no para los mexicanos.



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El blindaje financiero de México podría ser insuficiente para impedir una desaceleración en sectores clave y, aún si se incrementan los programas de apoyo, se corre el riesgo de sufrir un doble impacto en la actividad económica.

 


Las políticas fiscal y monetaria en el país vigilan la estabilidad macro como una prioridad, de tal modo que ante una nueva recesión de la economía estadounidense, México quedaría expuesto al impacto en las exportaciones por la debilidad en el consumo y los efectos de una contracción del gasto público.

La relación con Estados Unidos es tan fuerte que si la economía estadounidense cae, aunque sea en un 1%, en México el impacto puede ser mayor por dos motivos: por un lado baja el ritmo de crecimiento por factores externos, y por el otro, una menor actividad económica se traduce en menos ingresos vía impuestos y  el Gobierno inicia restricciones en gasto para no incurrir en deuda, eso incrementa la presión.

Así, la debilidad estadounidense ha generado correcciones en las previsiones para 2011 y 2012, de manera que JP Morgan señala en un comentario de análisis para México que las perspectivas apuntan todavía a un crecimiento de alrededor de 4.5% al cierre del año. Sin embargo, una reducción más notable en la producción industrial estadounidense podría generar un impacto en 2012.

En las últimas semanas, la Secretaría de Hacienda ha lanzado una serie de apoyos para reforzar sectores como infraestructura, campo y pequeñas y medianas empresas (Pymes), pero esa protección podría ser un paliativo de corto plazo.

Las medidas que el Gobierno tiene a la mano pueden calmar a los mercados y, de cierto modo, a la economía real, pero son sólo subsidios temporales que no inmunizan a la economía del choque externo; para lograrlo, es necesario fortalecer al mercado interno, y eso no sucede con medidas de corto plazo. Requiere cambios estructurales que no se han realizado.

México necesita de reformas para crecer o al menos para sortear la crisis, los legisladores mexicanos han brillado por su ineptitud e ineficiencia legislativa, la carrera por la sucesión Presidencial comienza, las decisiones políticas se amarran y todo queda para fines electoreros más no para los mexicanos.




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