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Por Jesús Salamanca Alonso / La semana pasada estábamos convencidos de que Pedro Sánchez
no tocaría bola. Estaba todo atado y bien atado; claro que, sé de uno que en su
discurso –leído a título póstumo— también lo dejo todo atado y se lo desataron
inmediatamente.
La mala fama que arrastra Pedro Sánchez, las insensateces que
le han acompañado en todo momento, las meteduras de pata de su compañera, los
insultos a diestro y siniestro… no parecen haberle perjudicado tanto. Algo ha
fallado y parece ser que la militancia piensa de forma muy distinta a la
ciudadanía cuando vota. Va a resultar que de cadáver político pasará a comparsa
de ‘Podemos’ aunque pretenda hacernos ver que es él quien lleva la delantera y
la iniciativa.
El otro día decíamos que “en el PSOE saben que es la
perdición y que solo le mueve la ambición personal, el egoísmo, su odio hacia
Rajoy y la inquina que acumula (…)”, incluso recordábamos la chulesca despedida
con que su compañera lo hacía, cuando alguien le saludaba: “¡Nos vemos en
Moncloa!”. Pues bien, muchos nos hemos
equivocado. Como diría aquel personaje reflexivo de pueblo: “¡Te has pasado
tres pueblos!”. Y así ha sido, por lo que no se me caen los anillos por entonar
el ‘mea culpa’.
También decíamos que Sánchez no saldría vivo el domingo;
máxime cuando en el debate a tres le dieron por todas partes. Una vez más, la
militancia socialista nos ha engañado. Y lo ha hecho como si fueran expertos en
ello, al igual que lo fueron en cientos de ocasiones. La estrategia de Patxi y de
‘la sultana’ ha fallado por los cuatro costados. Ahora tendrán que refugiarse
en sus cuarteles de invierno, observar y esperar. A ello hay que unir la
disidencia de varios barones de peso. ¿Está servido el caos? ¿Se agudizará la
división en el seno del PSOE? Tal vez lo
que más me sorprende es que no le haya afectado la gran cantidad de avales
falsificados; algo en lo que los otros dos candidatos no han querido
profundizar para evitar más ridículo dentro del partido socialista.
A pesar de lo sucedido en la votación del PSOE, sí estoy
convencido de que la integración no será posible con él. Se ha evidenciado
durante mucho tiempo que le pierde el egoísmo, su egocentrismo, una vulgar
paranoia y una mediocridad supina. No puede dejar de ir a piñón fijo. Sin duda,
puede ser el mejor candidato para el PP y para Ciudadanos porque, en caso de
elecciones, seguirá perdiendo diputados. También ganará la formación proetarra,
prochavista y proterrorista que conforma el populismo de Iglesias y su
barragana.
Hoy es el primer día del futuro de Pedro Sánchez. Ha
comenzado la purga. Se marchó con muchas cuentas pendientes y vuelve con las
escopetas cargadas de odio y venganza. Incluso, en el propio Congreso de los
Diputados, van a saltar chispas, empezando por el actual portavoz y acabando
por el propio Patxi López.
No me sorprendería que se iniciara un periodo de fuerte
crispación social. Si en el PP se han alegrado del triunfo de este engreído, al
igual que lo han hecho en ‘Podemos’, no es menos cierto que en la Casa Real ha
sentado a ‘cuerno quemado’: no olvidan que el país estuvo paralizado por la
actitud vengativa del mediocre y desaprensivo, Pedro Sánchez. Por cierto, nadie
le va a conceder los famosos noventa días de sosiego y tranquilidad. Y mucho
menos los suyos, los que han perdido y a quienes pretende pisotear.