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Por Jesús Salamanca Alonso / La
fama de Pedro Sánchez cada vez es peor, tanto en lo personal como en lo
político. En este último aspecto ya era un cadáver antes de que se volviera a
presentar como candidato a la Secretaría General de su partido. Nadie le ha
comentado, y nadie le va a comentar, la que hay preparada contra él; bajo
ningún concepto se va a permitir que salga elegido. En el PSOE saben que es la
perdición y que solo le mueve la ambición personal, el egoísmo, su odio hacia
Rajoy y la inquina que acumula tras dimitir por mediocre, torpe y gaznápiro.
Aquello de “¡Nos vemos en Moncloa!”, que repetía cual cacatúa su compañera, le
destrozó una vez y aún no se ha recuperado.
Tampoco
se ha cuenta el tal Pedro de la que le prepara 'Podemos'. Si en cualquier
momento intenta acercarse a la formación proterrorista de Iglesias, el PSOE va
a ser subyugado como lo ha sido Izquierda 'Hundida'. También contra esa
izquierda desunida prepara Iglesias una estratagema que va a impedir que IU
vuelva a presentarse a unas elecciones como partido. Ha caído en la trampa sin
saberlo. Hoy, en solitario y con las deudas que tiene con Hacienda, IU no es
nada ni nadie. El comunismo retorcido ha pasado a ser mero populismo,
mediocridad y caos.
Sánchez
no 'saldrá vivo' el domingo. Si en el debate del otro día le dieron hasta en el
DNI, en el congreso le van a dar más tortas que lentejas dan por un duro. En el
PP ya se frotan las manos porque conocen la estrategia para que Sánchez
desaparezca, de una vez por todas, de la escena política. La falsificación de
miles de apoyos le va a destrozar más aún. Hace tiempo que es el hazmerreír de
la política.
Rajoy
se la metió atravesada y desde entonces Sánchez va con la bofetada enrojecida
en la mejilla. Dice el candidato Sánchez que "la crisis del PSOE no puede
resolverse por cuatro reunidos en un despacho” y, sin embargo, así se va a
resolver porque la militancia cuenta menos de lo que parece. Y en este caso
urge arreglar el PSOE; un partido que no puede dejarse en manos del
desaprensivo, generador de odio y envidioso, Sánchez. En estos tiempos, la
inutilidad es muy peligrosa, pero puesta en manos de gaznápiros lo es más aún.
Tanto
Patxi López como Susana Díaz han prometido la integración en el partido, pero
Sánchez no habla de ella; solo habrá esa integración, dicen sus avalistas y sus
más cercanos, si gana él. Es decir estamos como siempre: Sánchez se cree el
centro del mundo y piensa que éste funciona porque está él, de otra manera
sería imposible. Con Sánchez, el PSOE contraería un cáncer difícil de extirpar.
“Lleva el demonio en el cuerpo”, como decían a los niños revoltosos. Si algo
demuestra el candidato Sánchez es que con él nunca habrá un liderazgo
integrador ni plural y mucho menos diverso. "¡Es la reencarnación de la
porquería!", como escuché ayer a dos militantes socialistas de Valladolid.
Su
maldad y su inmenso odio solo tiene una razón y una aspiración: sacar al PP de
las instituciones. Ya lo ven ustedes: no hay más problemas en España. Él solo
vive para su egoísmo y su nervioso egocentrismo. Si toda su estupidez pudiera
flotar, aseguro a ustedes que no nos daría el sol. ¿Entienden ahora por qué se
ha configurado la trama para que no salga Pedro como secretario general? Si
bien no faltaron discrepancias iniciales, los barones no tardaron en unirse al
comprobar que el odio es la bandera de Sánchez, al igual que su cojín de apoyo
es 'Podemos' con todas las maldiciones que ello conlleva. Pues eso.
Como
ven, 'Pedroflauta' Sánchez va a piñón fijo. Para muestra el siguiente botón de
aspiraciones:
“Si
hay que pactar con Podemos o Cs para permitir alternativas a mayorías de PP
¿por qué no? El PSOE no puede renunciar a ser la alternativa del PP”.