La izquierda radical española arremete contra la simbología de los excusados

Si la campaña contra el “despatarre” ha sido el hazmerreír de las redes sociales, no menos lo ha sido otra barbaridad como es querer cambiar la simbología de los servicios en lugares públicos. En la CUP, y en la izquierda radical y antisistema no han evolucionado. Siguen anclados en el pasado. Piensan que todo se resuelve con campañas, al igual que los sindicatos clasistas pensaban que todo conflicto laboral se resolvía con las huelgas. Insisten en cambiar la simbología de los servicios de los edificios públicos para eliminar roles sexistas. Hablan de faldas para las mujeres y pantalones para los hombres: salvo escasos casos, se comprueba que esta gente hace años que no micciona o lleva a cabo otro tipo de necesidades fisiológicas en establecimientos públicos.Hoy, la simbología es tan variada que deberían callarse en la CUP para no hacer más el ridículo y, de paso, añadir jabón a las sedes de la CUP para las axilas de Anna Gabriel que tantos problemas de higiene están dando en el parlamento catalán.

 

. En la CUP, y en la izquierda radical y antisistema no han evolucionado. Siguen anclados en el pasado. Piensan que todo se resuelve con campañas, al igual que los sindicatos clasistas pensaban que todo conflicto laboral se resolvía con las huelgas. Insisten en cambiar la simbología de los servicios de los edificios públicos para eliminar roles sexistas. Hablan de faldas para las mujeres y pantalones para los hombres: salvo escasos casos, se comprueba que esta gente hace años que no micciona o lleva a cabo otro tipo de necesidades fisiológicas en establecimientos públicos.Hoy, la simbología es tan variada que deberían callarse en la CUP para no hacer más el ridículo y, de paso, añadir jabón a las sedes de la CUP para las axilas de Anna Gabriel que tantos problemas de higiene están dando en el parlamento catalán.
No sé si pretenderán poner, como indicadores de los excusados, a la mujer con un  “kalashnikov” y al hombre con un matamoscas o bebiendo a chinguete, regilete,…. ¿Y a los híbridos? Bien, pues para estos ya existe simbología no sexista, al igual que hay otra para la mofa, loa broma o el chiste. Una vez más, la CUP se columpia en su machismo aberrante y en su chulería decimonónica.

Esta gente va a remolque de su propia estupidez y se han convertido en circenses inoperativos y mediocres en busca de la vulgar notoriedad que siempre precisa el izquierdismo radical populista, al más puro estilo del socialismo bolivariano y tercermundista. Ya decía Arthur Schmitzler que la fuerza del carácter con frecuencia no es más que debilidad de sentimientos y de pensamiento.
UNETE



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