
. ¿En qué quedamos? Con el primero es más fácil llegar a lo segundo. Eso sí, no están dispuestos al diálogo ni a llegar a acuerdos “ni con la Iglesia ni con la patronal”. Lo que no saben es si esas otras partes quieren llegar a acuerdos con ellos tras la degradación de la enseñanza pública y el alto nivel de fracaso escolar.
Son tan cerrados que aún se creen el ombligo del mundo y no son más que ‘mamadores’ de lo ajeno. Y lo seguirán siendo mientras no vivan de las cuotas de sus afiliados y paguen la nómina de sus propios liberados. Solo cuando paguen las nómina de las liberaciones podrán exigir; es muy cómodo que pague la empresa, el ministerio o la consejería y, a la vez, disponer de esos liberados como si fuesen trabajadores propios. Eso sí, lo que es pedir se les da de maravilla. Pero, miren por dónde, de repente se les ve el plumero y su afán de dañar a los demás: “La huelga va dirigida al PP, a Ciudadanos por apoyarles y a la actual dirección golpista del PSOE”. ¡Ya cayeron en su propia trampa! Ni educación ni mejoras ni calidad. La educación importa un comino a estos sindicatos de clase. Su afán es ‘joder a la marrana’ aunque les dé de comer todo el año. Deberían empezar por renunciar a las liberaciones y exigir al sindicato correspondiente que abone el sueldo de cada liberado para no dañar más a la economía nacional; piensen en los miles y miles de liberados que holgazanean a diario. ¡Ni vale todo ni debemos consentirlo los trabajadores!