II. Un ornamento en la prosperidad y un refugio
en la adversidad.
. Un ornamento en la prosperidad y un refugio
en la adversidad.
"La
educación" instruía Aristóteles a sus alumnos en el siglo IV a.C.,
"es un ornamento en la prosperidad y un refugio en la adversidad." Este énfasis sobre la importancia de la
educación en el desarrollo de la sociedad ya había sido introducido por Platón
en La República, el primer tratado sobre educación desde donde parten los
escritos sobre educación de Locke, Milton, Rousseau, Jean Paul, y Goethe.
No cabe duda
alguna que la educación es un ingrediente esencial de la prosperidad,
conducente a una vida más productiva y gratificante. Es de los sistemas educacionales mas
integrales y consistentes de donde provienen los empresarios, técnicos,
pensadores, maestros y lideres quienes cooperativamente hacen la prosperidad de
comunidades y economías.
"Un
considerable número de investigaciones
ha revelado que en los países industrializados, cada año extra de educación
agrega un 8% al ingreso personal," declaro recientemente Chris Richardson,
director de Acceso Económico, en Camberra, Australia. "La manera más segura de triunfar"
continuó, "es reconocer que la
educación es el impulsor clave de prosperidad a largo plazo."
Australia--frecuentemente
comparada con Argentina en análisis de desarrollo--de un nivel similar a
principios del siglo XX, se encuentra a principios del XXI con un GDP/per cápita
de US$24,335.00 contra US$9,894.00 de
Argentina. (2008).
La relación entre
la educación y el crecimiento económico continua siendo un aspecto central de
análisis económico. Adam Smith en el siglo XVIII y Alfred Marshall en el siglo
IXX, se ocuparon de investigar la influencia de la inversión individual en
“educación” sobre la riqueza de las naciones.
Durante el siglo pasado, los economistas continuaron tratando de
desarrollar estimaciones empíricas de la relación entre la educación y el
crecimiento económico. En un
relevamiento de estos estudios, Krueger y Lindahl señalan que "en los
Estados Unidos, cada año adicional de estudio produce un 10% de aumento en los
ingresos, aunque el índice de rendimiento varia a través del tiempo y en
diferentes países" —A. Krueger et M.
Lindahl, 2001, "Educacion para el crecimiento: ¿Porqué y para quién?",
Journal of Economic Literature, 39:1101-1136
La educación no
influye solamente sobre la prosperidad, sino que también tiene considerable
efecto en consolidar principios y sistemas democráticos. "Mientras las
poblaciones con mejor educación"--escribe Adam Przeworski-- tienden a
compartir valores pro democráticos, las pobremente educadas caen fácilmente
bajo el encanto de políticos populistas que pronto abandonan las promesas
democráticas para erigirse en dictadores, aun cuando llegan al poder mediante
el ejercicio de elecciones libres. (Adam Przeworski, ; et al. en
Democracy and Development: Political Institutions and Well-Being in the World,
1950-1990. Cambridge: Cambridge
University Press. 2000)
Debe ser, porque
al fin de cuentas, la política y la economía tienen que ser... ¡aprendidas!
Educación y
prosperidad son palabras bellas e inspiradoras, pero también, cuando no son
bien contextualizadas, polisemias de un vasto campo semántico.
En esta nota, los
términos educación/buena educación y prosperidad no son usados para significar
solamente alfabetismo- memorización de hechos conocidos y progreso monetario,
respectivamente.
Con "buena
educación" se incluye, sobre la educación formal, el aprender a pensar,
como hacer preguntas adecuadas, formular problemas, descubrir variables interdependientes,
experimentar, comprobar, extraer conclusiones validas y demostrables, e
incrementar el volumen de conocimientos.
De igual manera, con "prosperidad", se significa además del
incremento monetario, el mejoramiento de la calidad de vida, un más elevado
estándar de salud y nutrición, un medio ambiente más limpio y saludable,
igualdad de oportunidades, mas libertades individuales, una más rica vida
cultural, y naturalmente, oportunidades continuas de educación y adquisición de
conocimientos.
"La educación,
más allá de todos los otros artefactos de origen humano, es el gran igualador
de las condiciones del hombre, el volante de equilibrio de la maquinaria
social."--Horace Mann
Sigue: Educación
y prosperidad--El laberinto de la de la felicidad.