.blogspot.com/2011/08/piso-y-techo-de-la-democracia-en.html">LOS TOPES DE LO FACTIBLE
Piso y techo de la Democracia en Venezuela
Conversaba
anoche con un querido amigo acerca de un trabajo académico que pretendo
realizar relacionado con el perfil ideal que deberíamos aspirar en un
presidente venezolano. Entre algunas otras cosas menos elocuentes, mi
amigo, quien es un profesional de primera línea y gerente avezado, me
hizo referencia a una anécdota de los primeros años del gobierno de
Rómulo Betancourt, según la cual éste, en una cuenta con uno de sus
ministros, quien le solicitaba apoyo para conseguir el financiamiento
necesario para llevar adelante una de las grandes obras de
infraestructura que se acometieron en aquel entonces, le respondió muy
airado a su colaborador, y, en medio de lo que parece fue un decidido
regaño, le dijo al ministro, palabras más palabras menos, que se ocupara
él mismo de buscar esos reales, que fuera a los bancos internacionales,
a Washington o a donde quisiera, que hiciera su trabajo y que
seguramente contaría con su apoyo, pero que no lo viniera a distraer en
su delicada misión, la cual, no consistía en otra cosa que gerenciar el piso y el techo de la Democracia que apenas nacía. El
ministro, sorprendido y apenado por haber importunado de tal manera a
su jefe, musitó tímidamente una pregunta antes de retirarse, con el rabo
entre las piernas producto del regaño, por un lado, aunque reforzado
por el otro, gracias al voto de confianza implícito en la amplia
delegación que recibía de Betancourt. Y dijo entonces, previo colocarse
ante su boca la conveniente sordina: Presidente, si no es mucho preguntar, ¿a qué se refiere usted con el piso y el techo de la democracia?Betancourt,
sosegado después de haber desahogado su incomodidad momentánea con el
impetuoso llamando a botón que minutos antes le había hecho a su
colaborador, le explicó, con calma y proverbial pedagogía, que la
democracia en Venezuela descansaba, descansaría, y sería sólo posible
entre dos topes: El piso que le pudiera ofrecer un atinado y profesional manejo del negocio petrolero, y el techo
que estuvieran dispuestos a concederle los militares. Remató
subrayándole que él, Betancourt, no tenía en mente realizar mucho más
que esas dos grandes tareas, que eso sería suficiente legado. Todo lo
demás, habría de delegarlo en la mejor gerencia disponible en aquel
momento en el país: Los nombres de estos hombres están debidamente
documentados; Betancourt ahora descansa, ojala que en paz. A la vista
de hoy, ¿A quién podrá confiársele en un futuro cercano esta delicada
tarea de gerenciar con éxito esos dos álgidos topes?
Nota: mi amigo no es ni nunca fue adeco. (Adeco es la manera coloquial de referirse en Venezuela a los militantes del histórico partido Acción Democrática, del cual Rómulo Betancourt fue fundador)