Ibagué, ciudad futuro
Ibagué, ciudad futuro

. Pero me duele tu diario vivir y en la lista de mis deseos está que los ciudadanos nos fortalezcamos para ayudarte a crecer y a encaminar tu rumbo. Por eso, por el amor que te tenemos estamos comprometidos a prepararnos y ser parte activa de la transformación que brinde a las próximas generaciones bienestar, equidad, paz y oportunidades bajo parámetros de legalidad. Y es que en tiempos de globalización cuando las regiones se preparan para enfrentarse a escenarios competitivos, los ojos del mundo están puestos en latinoamerica y se abren día a día oportunidades para nuestro país gracias a su ubicación estratégica, acá en nuestra región nos preocupamos más por agredirnos unos a otros en busca de poderes utópicos, manteniéndonos ajenos al potencial de nuestro territorio cercano cada día mas a una capital, centro de negocios en Latinoamérica, que está colapsando principalmente por el cáos en su movilidad.
Sin embargo, mientras algunos ciudadanos esperan expectantes el anhelado cambio que nos brinde bienestar, otros actores han tomado conciencia regional y están haciendo la tarea desde sus espacios comprometiéndose a proponer, gestionar y contribuir por el desarrollo, preparando nuestra región para un futuro cercano que comience a crear caminos de oportunidades a las nuevas generaciones. La transformación ya comenzó, y está en cada uno de nosotros decidir si queremos hacer parte de ella o preferimos esperar a que actores externos adquieran protagonismo. Debemos prepararnos para el potencial de expansión de nuestro territorio y comprometernos a contribuir a un desarrollo sustentable con respeto por el medio ambiente que brinde garantías a las próximas generaciones, en donde hay cabida para la gerencia del cambio global como gestores de conocimiento. Necesitamos renovar, pero no de personas si no de ideales, conceptos y estructuras de acuerdo a las tendencias y oportunidades que ofrece la globalización. Lo que hoy son nuestras adversidades, con nuestros potenciales comienzan a ser las fuentes de innovación para enfrentar al mundo con nuestro talento, y sobre todo con conciencia y respeto. Para eso, indiscutiblemente necesitamos que nuestros representantes se preparen primero par la globalización y promuevan, con testimonio y sentido social, en la sociedad la preparación para el cambio. Necesitamos que la democracia participativa sea una realidad pero con iniciativas, por eso debemos fortalecer en nuestra sociedad, los principios, los valores y las competencias para que en corto plazo el cambio se evidencie en una sociedad competente, visionaria técnicamente fortalecida y preparada para gerencia eficaz y eficientemente las oportunidades que hoy nos ofrecen aquellos que nos miran.