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Incendios Forestales en Chile


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29/01/2017


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Permítame una breve reflexión  acerca de la relación entre el complejo industrial del área forestal del sur de Chile y las comunidades humanas que habitan en el campo o en las inmediaciones de las plantaciones forestales, en particular, las comunidades mapuches, ello, después de haber revisado una documentación muy interesante de Foodfist Information and action Network, también de la Oficina de coordinación Regional de HIC para América Latina y del antropólogo José Bengoa, Leones, bosques y comunidades en el sur de Chile, ello a propósito de los incendios forestalesde hoy y los de ayer


Gran parte de las plantaciones en chile son de pino insigne y en las últimas dos décadas plantaciones de eucaliptus. El destino, la madera, pero, más prominente en aspecto económico son las fábricas de celulosa. Creo necesario realizar una pequeña observación y es que en Chile, y en particular en el sur, no existe ni ha existido una cultura forestal. Entiéndase un conjunto de agrupaciones humanas que viven de manera relativamente armónica con y del bosque. Es una cultura que vive en el bosque y además lo cuida, lo protege y conoce tecnologías capaces de recuperarlo, etc. Los mapuches, por ejemplo, fueron habitantes de las planicies. Se instalaron a las orillas de los ríos y sus “mahuidas”, o bosques, eran espacios inhabitados a los que se acudía a recolectar frutos, yerbas medicinales, etc. No sé de Chiloé, donde quizás la situación cultural es diferente respecto al bosque y el uso de la madera. En el sur de Chile el método de limpiar terreno ha sido el “roce”, esto es, quemar el bosque. En tiempos prehispánicos se limpiaba para sembrar. La presión demográfica no era demasiado fuerte y por ello la tecnología del fuego era la mas adecuada. Hasta hoy se puede ver en las islas del archipiélago de Chiloé el método del fuego es el utilizado para obtener áreas despejadas donde desarrollar la agricultura y la ganadería, y áreas boscosas. La rapidez con que se recupera el bosque en estas regiones es tal que el método resulta eficaz.  

La colonización europea del sur de Chile se realizó bajo el imperio de una cultura minero-extractiva. Los primeros españoles, quienes tenían algún oficio conocido, eran mineros y no agricultores. Los sucesores vieron en el bosque solamente recursos a explotar. La cultura extractiva se impuso hasta el día de hoy. Ven en el bosque nativo, o en cualquier bosque, un recurso que es preciso “cortar”.

Se sabe de boca en boca que Vicente Pérez Rosales, a mediados del siglo XIX mientras estaba a cargo de colonización del Gobierno de Chile, acompañó a los colonos alemanes a instalarse y no tenía sitio donde apostarlos, y habiendo llamado a lugareños les solicitó ayuda,  provocando unincendio que unió Valdivia con Lanco, esto es de mar a cordillera, y ardió por meses. Se abrió «campo» y allí se pudieron instalar las familias que llegaban. Las experiencias son muchas y sabemos del frenesí que provoca el encender fuegos para “rozar” broza, dehesas o montes hechos y derechos, o “voltear” una arboleda, a lo que se reúne gente sin ser necesario llamarlas. 



La colonización europea del sur de Chile provocó un impacto titánico sobre las entidades indígenas. A mediados del siglo XIX, Alemanes, Franceses, Holandeses, Italianos, en general, personas de la emigración europea de entonces se emplazaron primero al sur de la Araucanía y, a comienzos del siglo XX, en medio de las comunidades.El Gobierno de Chile auxiliaba, al igual que Argentina, Estados Unidos y la mayor parte de los países latinoamericanos, la migración extranjera en tierra que se consideraba improductiva, dada la mentalidad de la época, ya que eran habitadas por indígenas. Los colonos recibieron tierras y a los indígenas se los ubicó en “reducciones” o “reservaciones” indígenas. A cada jefe de familia se le entregó un Título de Merced. Estos títulos no podían ser vendidos pero, por diversas ardides, fueron pasando a manos de colonos, y otras personas, y finalmente, como se puede ver en los mapas, estas tierras se han transformado en plantaciones forestales, colindantes con las comunidades indígenas. El fuego se convirtió en el peor adverso del bosque del sur de Chile. Las causas de esta hecatombe son variadas y no es el caso en esta columna recordarlas. El fuego, como método de rotación de cultivos, se transformó en un sistema para limpiar los campos. Los colonos al no poseer mano de obra suficiente aplicaron la costumbre de quemar todo lo que impidiera el trabajo de la agricultura y la ganadería. En Aysén, para los que no se ubican en un mapa, es la región austral de Chile colindante con la Patagonia, durante el siglo XX hubo incendios que duraron por años. Conversando con algunos amigos de la Patagonia Argentina me expresan que hay documentos que estampan que el humo se veía desde Río Gallegos, Argentina, a cientos de kilómetros de distancia, en el filo del Océano Atlántico.Los ciclos de exportación han sido también factores de gran importancia en la deforestación de los bosques nativos. El ciclo minero en el norte chico condujo a limpiar el bosque utilizándolo como carburante en las fundiciones de cobre, hierro y otros minerales que, durante los siglos XVIII y XIX, constituyeron el principal producto de exportación del país. Algarrobos, principalmente, pero una cantidad enorme de especies casi desaparecieron y transformaron una zona semi-árida en totalmente árida, a pesar de los esfuerzos que se han hecho por reforestar con Tamarugos, de la familia acacias, ¿ le es conocida la Acacia?, es un árbol de la Pampa del Tamarugal (que llega hasta los doce metros de altura), en Oriente se da muy bien.



En la Región del Maule, 300 kilómetros al sur de Santiago, la época triguera a mediados del siglo XIX condujo a la deforestación de los cerros de la Cordillera de la Costa. Los robledales fueron cortados para construir navíos (denominados faluchos) que iban atiborrados de trigo a la nueva California de la fiebre del oro. Las montañas de Talca, la capital del Maule, Constitución, donde operaban los astilleros, fueron talados. Es por ello que a mediados de los ‘50 del siglo XX se dio inicio al esquema de reforestación con pino insigne. La construcción de la planta de celulosa en Constitución, el vetusto puerto de exportación triguera, fue el intento explícito de establecer un “polo de desarrollo”. El Estado vio en las plantaciones y la producción de celulosa la única opción para esas plazas depredadas.La determinación de construir fábricas de celulosa, papel y planchas de madera en las localidades del Laja y Nacimiento, junto al río Bio Bio, no distó mucho en el método. Esa parte del territorio, en Isla del Laja, fue un gran arenal con bosques y matorrales. Las colinas de Malleco, en la Araucanía hubo sobre talaje durante los primeros cincuenta años de colonización llegando a quedar en un estado de desertificación. Tierras calizas, con grandes cárcavas por donde en el invierno fluían ríos escarlatas de arcilla, que se mantuvieron hasta la término de los años setenta. 



Cerca de Traiguén, lugar de colonización y comunidades mapuches, eran colinas definitivamente infecundas, que se habían desgastado con cosechas de farináceos, sin preocupación alguna por la conservación de suelos. Al sur de la Cordillera de Nahuelbuta, la que baja al río Bio Bio, no quedaba a fines de los cincuenta prácticamente nada de bosque nativo. Por ello no fue difícil también que allí comenzaran a plantarse grandes extensiones de pino insigne. Las ventajas de estas plantaciones eran evidentes: sustentaban el suelo y eran capaces de crecer de modo muy rápido, gracias a las lluvias y frescor que proviene del mar. Es por ello importante tener en cuenta que en el origen de las plantaciones forestales existe este antecedente: se trataba de solucionar un problema anterior de desertificación y explotación inmisericorde del bosque nativo, su destrucción. La mayoría de esos campos estaba yermo ya que sus propietarios los habían abandonado. En los sesenta se organizaron cooperativas y sistemas de compra de tierras por medio de acciones (Capitanac la más famosa) que permitieron que aumentaran los bosques de pino. No hubo críticas en ese instante; por el contrario, todo el mundo consideró que se trataba de algo positivo para el desarrollo regional y del país.

 

En fin lo que hoy se está quemando es parte quizás de lo que algún día ya se quemó, hay que evaluar aumentar la pena en el delito de incendio y de cambiar la mentalidad de algunos sectores, ya que el costo social es muy alto. 34 millones de hectáreas de bosque es lo que hoy queda y se sigue quemando mas, de lo cual 5 millones son estatales, la cifra es alarmante en cuanto a la inversión de recursos un 95% de los capitales están destinados al combate del fuego y solo un 5% a la prevención, con esa mentalidad los gastos de protección del Estado que es de 9 mil millones de dólares ( 30%) y de los 21 mil millones de la empresa privada (70%), en especial el del Estado se verán sobrepasados en inutilidades y la cifra de héctareas quemadas se verá en aumento como estos días que van según fuentes en más de 250 mil hectáreas. 



Etiquetas:   Ciudadanía   ·   Emergencias   ·   Presupuesto   ·   Incendios   ·   Industria Forestal

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